IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 24 de mayo de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

17.60

19.10

Foto: Archivo La Voz de Michoacán. Las cantinas de Morelia poco a poco se han ido extinguiendo, sólo quedan unas pocas en funcionamiento en barrios tradicionales de la ciudad.

Cantinas, pocas sobreviven

10 de abril, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán.- La tradición que engloba a las cantinas edificadas en Morelia, presenta ya un recorrido de por lo menos 170 años, tiempo en que estos sitios han ido experimentando cambios en lo que refiere al tipo de personas que los visitan, pero no en su esencia, pues ese peculiar olor a madera y esas puertas reclinables han prevalecido para albergar a los amantes de la cerveza y el pulque.

En el libro “Tiendas, Billares y Cantinas” del autor Samuel Herrera Delgado se relata que el antecedente de estos sitios de esparcimiento en nuestro país fueron las pulquerías, lugares a los que llegaban los trabajadores después de una intensa jornada de trabajo con el propósito de olvidar sus problemas.

Pero fue hasta 1846 cuando el verdadero concepto de cantinas llegó a México, justo cuando el país estaba en guerra con Estados Unidos, al ser el lugar al que llegaban los soldados que buscaban dónde tomar para dejar atrás el conflicto bélico y sus lamentables consecuencias.

En su publicación, señala que poco a poco estos sitios fueron cobrando interés convirtiéndose en el lugar preferido para la recreación de los hombres; sin embargo, aclara que también tenían otras cualidades al ser espacios democráticos donde podían reunirse desde obreros, campesinos, universitarios, soldados, hasta burócratas, empresarios y políticos, ya sea para juntarse únicamente o para cerrar algún negocio.

En Morelia aún se conservan varias cantinas para pasar un rato agradable de esparcimiento, la más antigua es la de Willy, localizada en el 257 de la avenida Acueducto, la cual señala Herrera Delgado, es también de las más populares que han existido debido al buen trato que los clientes recibían de su propietario y fundador Wilebaldo Romero Avilés.

Y es que comenta que les daba toda la confianza para servirse sus propios tragos desde la contrabarra hasta la hora de pagar la cuenta, además de que servían exquisitas botanas como patitas en vinagre y tortas de chile relleno.

El lugar tiene más de 100 años de vida y durante este lapso ha pasado por tres generaciones, siendo Mauricio Medina Romero, nieto del fundador, quien atiende el establecimiento con un servicio limitado hasta las 19:00 horas.

Para más información consulta la edición impresa de este domingo 20 de marzo de 2016.

 

Comparte la nota

Publica un comentario