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Foto: Archivo La Voz de Michoacán. El Conservatorio de las Rosas ha sido "exprimido" en sus finanzas, denuncian.

Conservatorio de las Rosas, historia que resuena

17 de julio, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Oscar Guerrero/ La Voz de Michoacán.

Morelia, Michoacán.- El Conservatorio de las Rosas, ubicado en la calle Santiago Tapia en el corazón del Centro Histórico de la capital michoacana, no solo es reconocido por ser el primero de América o como uno de los proyectos nacionales de excelencia en la educación en México, sino también porque en él, Antonio Sarrier compuso la primera sinfonía del nuevo mundo, la cual, actualmente forma parte del acervo del lugar y de los archivos musicales de nuestro continente.

El edificio se encuentra localizado frente al jardín “Luis González Gutiérrez” y fue fundado en el año de 1743 con las mismas características que tenían las escuelas  de música en el continente europeo del Siglo XVII, pero antes, en 1595 se instaló en el lugar la orden de las monjas dominicanas con el nombre de Santa Catalina de Sienna, el cual se trasladó en 1738 a lo que hoy conocemos como el Templo de las Monjas.

Fue el evangelizador Fray Juan de San Miguel quien fundó el Colegio Jesuita de Santa Rosa de Santa María, el cual fue mandado construir ex profeso para educar a las  mujeres que pertenecían a la alta sociedad de la época. La institución incluía en sus planes de estudio el cultivo de la música, por lo que fue considerada como el primer conservatorio de música del continente Americano, que derivó en lo que sería la Escuela Superior de Música y actualmente el Conservatorio de las Rosas.

En aquella época, los músicos y cantantes estaban a disposición de las instituciones religiosas, pues la educación se identificaba con el clero católico, considerada como una de las autoridades más importantes en cuestiones pedagógicas; sin embargo, los estudiosos señalan que los habitantes autóctonos también tenían habilidades musicales que incluso sorprendieron a Fray Juan de Torquemada. Es así que desde ese entonces se logró definir la vocación musical del estado.

Luego de que en 1738 se trasladara del sitio la orden de las monjas dominicanas, en 1743 se mandó crear el Colegio de Niñas de Santa Rosa de Santa María con el patrocinio del obispo Pablo Matos Coronado, con el firme propósito de brindar amparo y protección a legítimas mujeres españolas –quienes eran llamadas como “rositas”- que por diversas cuestiones de pobreza, orfandad o peligroso sexo, estuvieran faltas del socorro humano.

Para más información consulte la edición impresa de La Voz de Michoacán del 17 de julio de 2016.

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