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Morelia, Michoacán a 25 de marzo de 2017
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Foto: Víctor Ramírez. El Templo Capuchinas tiene una amplía historia.

El Templo de Capuchinas, en el tiempo

6 de marzo, 2016

admin/La Voz de Michoacán

El templo de Capuchinas o Santuario de la Virgen de Cosamaloapan tuvo su origen de una pequeña capilla en donde se veneraba a la virgen de Cosamaloapan.
En 1734 se comenzó la construcción un convento para albergar a las hermanas de Santa Clara de Asís. Tres años después el lugar fue ocupado por una comunidad de monjas y por hijas de los caciques del lugar y de las hijas de los principales indígenas de Michoacán.
Junto a la iglesia, al lado poniente, quedan algunos restos de lo que fue el convento de las monjas capuchinas integrado, como ya se mencionó, por doncellas indias que eran hijas de caciques. Al lado oriente, en donde estuvo la parte principal del convento, el templo está dotado, como puede verse en fotografías que datan del siglo XIX, de una muy bella fachada hecha a base de cantera. Se construyó después de demoler el monumento del siglo XVIII, un gran edificio que, en un inicio, sería destinado para hospicio, pero terminó siendo ocupado como oficinas fiscales del Gobierno Estatal.
De acuerdo con una guía histórica de nombre “Paseo por Morelia” escrita por Xavier Tavera Alfaro, el templo rehecho en el siglo XVIII por la munificencia del adinerado canónigo don Marcos Muñoz de Sanabria, el mismo que pagó la edificación del templo de estas indias cacicas, es una hermosa pieza del barroco vallisoletano.
La arquitectura del templo es única en la ciudad ya que la fachada, esbelta y rematada con un gran piñón, no es de doble portada, lo cual era indicio de que pertenecía a religiosas. La ventana del coro es un nicho con una escultura en el centro. El estilo es barroco popular.
Su fachada que se asemeja a la de Las Rosas, Las Monjas o a la del Santuario de Guadalupe, remara en un alto imafronte en forma de piñón, sólo que aquí las aristas fueron rebajadas para formar peculiares curvas de gran voluptuosidad, a diferencia de los monumentos antes referidos.
El interior es de una sola nave, tiene tres retablos barrocos laterales, aunque, como en Las Rosas, bastante descuidados.
En ese espacio, se aprecia al altar mayor, en donde se aprecia una imagen de la Virgen de Cosamaloapan y en el lugar prominente del crucero la del Niño Salvador, un icono religioso que ha sido venerado en este espacio católico desde finales del siglo XVIII.
En septiembre de 1824 fue sepultado en esta iglesia, sobre una cripta familiar, el cadáver de Juan José Martínez Lejarza, un político arropado por una familia rica y acomodada, quien formó parte de la Milicia Provincial, para luego ocupar cargos como regidor, ayudante del Estado Mayor, diputado provincial y Juez del Supremo Tribunal de Michoacán.
Para más información consulta la edición impresa de este domingo.

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