IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 22 de enero de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

21.00

21.80

Foto: Oscar Guerrero. Este edificio albergó una cárcel de mujeres "de la mala vida".

‘Espíritu’ de la Antigua Cárcel de Mujeres

13 de marzo, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán.- Caminar por las calles del Centro Histórico de la capital michoacana significa encontrarse con un sinfín de historias encerradas entre vigas de madera y paredes de cantera que pocos conocen y otros más ignoran. Entre el mundo de inmuebles de cantera rosa que visten al primer cuadro, se ubica en la calle Vasco de Quiroga un edificio que albergó en su momento a la antigua cárcel de mujeres en el siglo XVI, una casa de corrección donde se ubicaban a las señoras que se consideraban de la mala vida, las cuales por actuar en contraste con la ideología social de aquella época se consideraban agresoras.

El inmueble fue ocupado como cárcel de féminas a petición  del obispo Juan José de Escalona y Calatayud de 1729 a 1737, y por las condiciones en que se encontraba siempre contó con un número reducido de mujeres, pues la extensión de este edificio de cantera no es basta.

Pese a que este centro de inserción social  no se regía por un sistema penitenciario, permitía considerar desde aquel entonces la rehabilitación de las personas en ese tipo de lugares, como sucede en la actualidad, ya que en las cárceles se les otorgan a las internas talleres de oficios e incluso se les permite criar a sus hijos hasta que estos cumplan cuatro años.

Apenas a una cuadra de la Plaza Valladolid, una de las explanadas más grandes de la ciudad donde se realizan diversos eventos, y exactamente colindando con el Templo de la Cruz, el cual data desde 1680 y fue catedral provisional, este inmueble también fue un colegio de niñas el cual fue mandado construir en 1704 por don Manuel de Escalante Colombres y Mendoza.

Ya para el siglo XIX el canónigo don Luis G. Segura compró el edificio al Gobierno del Estado para realizarle adecuaciones casi en su totalidad para que más tarde, en su planta baja, se ocupara para dar clases de cocina, panadería y tejido, las cuales estaban a cargo de la pía doña Soledad del Moral y Peredo y doña Consuelo Castro Cortés, estas actividades se consideraban primordiales para que las mujeres aprendieran y completaran así su formación como señoritas.

Además también contaban con una biblioteca que pertenecía a los franciscanos, ya que la señora del Moral era Tercera de la Orden de San Francisco.Puedes consultar el reportaje completo en la edición impresa del 13 de marzo de 2016.

Comparte la nota

Publica un comentario