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Foto: Wendy Rufino. En el Callejón del Romance se han "gestado" más que historias de amor.

Historias, tras el Callejón del Romance

20 de marzo, 2016

admin/La Voz de Michoacán

El Callejón del Romance, esa pintoresca callesita ubicada a tan sólo unos metros del Acueducto y la Fuente de las Tarascas, fue inaugurado en el 1965 y, a partir de ello, se ha convertido en un espacio que hoy en día es transitado para cortejar a una dama. Sin embargo, su historia va más allá de eso, pues anteriormente su aspecto era tan austero, que era conocido como “el callejón olvidado por dios”.
Previo a la remodelación sobre el antes conocido como Callejón del Socialismo, este rincón albergaba a los ciudadanos más pobres de la capital michoacana, pues anteriormente se apreciaba con casas ruinosassin alumbrado público, sin pavimento ni banquetas, y sin servicio de drenaje (el agua negra corría por la media calle, en un canalito de tierra donde los niños jugaban haciendo represas de lodo), según describeel ingeniero Manuel Rodríguez Morales, constructor del Callejón del Romance.
De acuerdo con el ingeniero que remodeló este singular callejón, los vecinos más viejos decían que este espacio no sólo se encontraba en el olvido de las autoridades, sino también de Dios porque en una de sus casas –hasta finales de los 30’s- estuvo una de las prostitutas más famosas que ha tenido la ciudad, quien tenía el nombre de María, pero era conocida como “La Gamarra”. Para los colonos, esta vecina era la culpable del mal que se vivía en el entonces Callejón del Socialismo, pues lo veían como un castigo divino.
Bajo estas condiciones, los vecinos solicitaron en repetidas ocasiones respaldo al gobierno municipal para que la imagen de su lugar de vivienda pudiera corregirse, no obstante, la atención fue nula por parte del entonces presidente de la capital del estado, Fernando Ochoa Ponce de León.
Esta omisión y el desmontaje de Las Tarascas de la avenida Madero para ser reubicadas instalaciones de la feria estatal hacia 1967 como estrategia turística, fueron dos factores que elevaron más la tensión en el “callejón olvidado por dios”, ya que además de no ser atendidos, se sintieron despojados con el traslado de este monumento a la zona norte de la ciudad.
Previo a la reubicación de Las Tarascas, los vecinos del Barrio de Villalongín acostumbraban celebrar la Batalla del 5 de Mayo con un pequeño acto cívico; hacían un improvisado estrado en la rinconada de los arcos y en cuyo extremo norte se ubicaba el famoso taller de “Los Hermanos Rodríguez”, y para ese año habían invitado al presidente y varios de sus colaboradores.
La invitación no era por mera cortesía, pues colonos de diferentes partes del primer cuadro habían planeado recibir al presidente con una “jitomatiza y huevos podridos”. Esta situación llegó a los oídos del alcalde a través del propio ingeniero Manuel Rodríguez, quien le advirtió del riesgo que corría al asistir a dicho evento.
Con este aviso, el alcalde se sintió acorralado y le ordenó a Manuel Rodríguez que se remodelara el Callejón del Socialismo, sin contar con recursos etiquetados para esta obra, y mucho menos con un plano para su consumación.
Una vez que el presidente adecuó un terreno propicio para asistir al evento conmemorativo de la Batalla del 5 de Mayo, acudió al Barrio de Villalongín. Antes de cualquier cosa, el presidente tomó el micrófono y anunció que a la brevedad se arrancaría con la remodelación del “callejón olvidado por dios”. La reacción de los vecinos fue la esperada, pues de inmediato escondieron los jitomates y huevos que previamente habían alistado para arrojárselos al alcalde.
Para más información consulta la edición impresa de este domingo 20 de marzo de 2016.

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