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Morelos, vigía del “Jardín de la Nueva España”

16 de junio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Con 102 años de existencia el monumento ecuestre a Morelos es un ícono dedicado a  este héroe independentista y su levantamiento fue producto del esfuerzo ciudadano, ya que gran parte de su financiamiento fue derivado del aporte económico de los ciudadanos morelianos de principios del siglo XX, según narra Rogelio Morales García en la obra “Morelia, Hornacina de Recuerdos”.

El 16 de agosto de 1901 el entonces gobernador de Michoacán, Aristeo Mercado decidió honrar la memoria de José María Morelos y con ello, levantar un monumento en su honor,  “Considerando que el Generalísimo José María Morelos y Pavón, merece de parte de los mexicanos las más elevadas manifestaciones de gratitud por la influencia decisiva que ejerció en la heroica lucha armada, sostenida y terminada con buen éxito, para dar a México vida propia en el orden político; a los ciudadanos les toca de una buena manera directa honrar su memoria, se acuerda la erección de una estatua ecuestre en honor del mencionado héroe, la que será colocada en la glorieta central del Bosque de San Pedro”, mencionó en aquel entonces el político mexicano.

Para tal efecto se instituyó una Junta Central que tomó a cargo la organización y logística para llevar a cabo la construcción del monumento a Morelos, se acordó que la misma ciudadanía sería la encargada de cooperar para la noble causa, “la mente del gobierno es que el pueblo directamente tribute  ese alto homenaje a uno de los libertadores que lo merece como el que más puede ser acreedor a ello”, estipuló Aristeo Mercado.

En esa invitación formulada por la Junta Central a los diferentes sectores sociales del estado, se mencionó lo siguiente: “el monumento que se le erigirá a Morelos deberá corresponder por su magnitud y belleza a los altos merecimientos del héroe, debe ser levantado por el pueblo entero y no exclusivamente por la acción gubernativa, que si sería bastante para ejecutar la obra material, sería del todo inadecuada para convertirla en el símbolo grandioso del reconocimiento popular”.

La propuesta fue bien recibida por la sociedad michoacana, sobre todo por los jerarcas católicos, en ese entonces el arzobispo Atenógenes Silva  aportó 500 pesos declarando lo siguiente: “Aplaudo la noble empresa que ustedes han iniciado y lo veo como un acto de justicia que  honra al héroe, al Estado, a la Arquidiócesis de Michoacán y a la Historia Patria, por lo que con todas mis fuerzas coadyuvaré que llegue a feliz término tan grandiosa obra”. Para lograr juntar la cantidad y realizar la magnánima obra la Junta organizó festejos, kermeses, corridas de toros, funciones de teatro y otras actividades.

Para hacer el llamado  a artistas, en enero de 1903, la Junta Central lanzó una convocatoria para escoger el mejor proyecto al monumento ecuestre, ofreciendo un premio de mil 200 pesos al mejor y 600 al segundo lugar. La convocatoria se cerró el 30 de septiembre de 1903, pero por lo corto del plazo quedó definitivamente cerrada el 30 de junio de 1904. El 8 de enero de 1905, el jurado rindió su fallo a favor de los proyectos denominados Roma Amor y Roma Morelia, bajo la autoría de Julio Tadolini y José Inghillieri, ambos con residencia en Roma.

Cada artista propuso una cifra,  Tadolini estableció una coste de  200 mil liras italianas  de oro por realizar el monumento, eso sin construir el pedestal, que sería por cuenta del gobierno del Estado; con tal situación se inició un calvario para los miembros de la Junta; se realizaron asambleas, consultas tanto con los encargados de la junta, como con la opinión publica y los contribuyentes, acordándose rechazar la propuesta de Tadolini.

Entonces, José Inghillieri solamente cobraría 80 mil pesos, con él se realizó el contrato para  erigir el monumento ecuestre a Morelos, quien de inmediato se trasladó de Roma a Morelia, comprometiéndose entregar el monumento el 30 de junio de 1910.

El artista llegó a la capital michoacana el  4 de junio de 1908 a través de la vía férrea e instaló su taller en la escuela industrial “Porfirio Díaz” (hoy Palacio Clavijero). Se abasteció  con arcilla  de Pátzcuaro, Maravatío y Zinapécuaro con la que comenzó a trabajar en sus modelos. Para el 23 de febrero de 1909, Aristeo Mercado colocó la primera piedra del monumento a Morelos  en el lugar conocido como la Alameda (hoy Jardín Morelos).

Después de meses de trabajo, el escultor envió una carta el 26 de marzo de 1911, indicando que el monumento estaba listo, pero se negaba a entregarla sino se le cubría lo adeudado, desconfianza nacida por las noticias de la Revolución Mexicana que ya estaba en sus inicios.

Se le pagó al escultor y la pieza fue situada enfrente del “Jardín Morelos”, justo en la entrada del actual Teatro Universitario “Samuel Ramos”; fue hasta el 2 de mayo de 1913  cuando se inauguró el monumento ecuestre a Morelos, alrededor de la glorieta se reunieron cientos de morelianos, encabezando el séquito el doctor Miguel Silva y pronunciando una pieza oratoria el entonces joven José Rubén Romero, con asistencia de autoridades federales, municipales y estatales.

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