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Morelia, Michoacán a 19 de enero de 2017
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Foto: Archivo La Voz de Michoacán. Desde el porfiriato la plaza ha sido clave para las inversiones.

Plaza Valladolid, destacado punto de negocios

4 de septiembre, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Jessica Chávez/ La Voz de Michoacán.

Morelia, Michoacán.- Los hombres de negocios de la antigua Valladolid lograron hacer, desde la época del Porfiriato, que la capital michoacana fuera el centro de desarrollo de la región, aportando desde insumos básicos hasta los industriales, lo que ya desde el siglo XIX ponía a Morelia como puntero de desarrollo e inversiones nacionales y extranjeras.

Con el transcurrir del último tercio del siglo XIX, una vez salvados los episodios de la segunda intervención Francesa, imperio de Maximiliano y el triunfo republicano, la capital de la entidad, principal conglomerado urbano y sede de los poderes civiles y eclesiásticos en Michoacán, se desenvolvía como el centro económico más dinámico que aglutinaba en su entorno a varios de los hombres de negocios más activos en las áreas mercantiles, prestamistas, agrícolas e industriales, cuyo ritmo era secundado en esos mismos que haceres en las ciudades de Uruapan, Pátzcuaro y Zamora a lo largo del régimen porfirista.

Hacia principios de la década de 1880 Morelia era la residencia de varios núcleos familiares de reconocido abolengo, cuya presencia databa del período colonial. Para estas fechas algunos de esos apellidos conservaban su influencia en el plano político, social y económico merced al ejercicio de alguna profesión, cargo público, empresa particular, o familiar en su defecto. Este selecto grupo de individuos se había perpetuado en ese status también gracias a los vínculos matrimoniales y económicos, en especial a aspectos de la conformación urbana, población, actividades económicas, vida social, etcétera, que los fueron concertando, a la par que se diseminaron en otros importantes centros urbanos de la entidad donde resguardaban sus intereses, como era el caso de los Solórzano, Ibarrola, Iturbide, Anciola, Menocal y otros.

En el mismo sentido tenían acomodo y presencia dentro de la trama urbana y social moreliana un grupo de hombres de negocios provenientes del interior del estado, al igual que de entidades vecinas. En ambos casos estos dos elementos paulatinamente instalaron su residencia en la capital del estado para atender más eficientemente sus diversos quehaceres económicos, y aprovechar los beneficios que les redituaban.

Para más información consulta la edición impresa de La Voz de Michoacán del 04 de septiembre de 2016.

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