IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 27 de marzo de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

18.13

18.90

Cortesía de Roberto Zavala. En el primer campo de aviación se ubicaba un simple hangar abierto con techo, la pista de aterrizaje era un camino de tierra y pasto.

Sede del campo de aviación

8 de noviembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Las 60 hectáreas que en la actualidad ocupa Ciudad Universitaria de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), durante la década de los treinta del siglo XX estaban destinadas para el Antiguo Campo de Aviación, donde arribaban los primeros aviones de cabina abierta, según ha referido José Fabián Ruiz, en su obra “Morelia y sus Antiguos Paseos”.

Según datos recabados por José Fabián, los cuales están contenidos en la crónica: “Una Historia que Contar” de Alfredo Maillefert se narra “el año pasado vino a la Antigua Valladolid el primer aeroplano y aterrizó en el campo de los Mirasoles”, cuyas líneas fueron escritas en 1924 , lo que brinda el dato que para 1923, ya arribaban aviones a la ciudad de Morelia, cuyo sito de aterrizaje se ubicó en lo que era llamado “Campo de los Mirasoles”, ubicado en los lomeríos donde actualmente se ubica Ciudad Universitaria.

No obstante, el “contador de historias” aclara que según una fotografía fechada en 1921 “se puede saber que para esta fecha aterrizaban aviones de cabina abierta, pero lo hacían en el Campo de Aviación del N. López, que era usado según el cronista de la época desde el año de 1915 y es muy probable se mutó de sitio al abrirse el nuevo trazo del cauce del Río Chiquito en 1936 por instrucciones presidenciales de Lázaro Cárdenas del Río, que cruzaba este antiguo aeródromo moreliano por lo que desde esa fecha se abrió el Campo de los Mirasoles”, detalla en su obra.

Haciendo uso de metáforas que traen remembranzas del pasado, Fabián Ruiz recuerda que el acceso a dicho campo era viable realizarlo por aquella terrosa y ancha vereda de la hoy avenida Francisco J. Múgica, que por las actuales cinco o seis cuadras se podría penetrar a su periferia terrestre delimitada para la época por un simple alambre de púas y en la cima o parte más alta de la loma, solo se miraba una casucha que hacía a veces de oficina, encalada con paredes de tabique y calicanto, techo de lámina galvanizada y una cocina anexa de tablones.

}FabiánRuiz describe que al costado poniente de aquel “Campo de los Mirasoles”, se ubicaba un simple hangar abierto con techo del mismo material, fungía como pista de aterrizaje un camino de tierra y pasto, y en eso consistía ese pomposo campo de aviación, del cual ya no queda nada, más que la memoria de aquellos morelianos que pueden recordar al cielo atisbado por naves que ahí aterrizaban.

Comparte la nota

Publica un comentario