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Foto: Agencias. El escándalo actual se originó por la salida de dos libros escritos por periodistas italianos “Via Crucis” y “Avaricia”.

El Papa seguirá reformando pese al ‘vatileaks 2’

6 de noviembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Aunque está amargado por la traición de ex colaboradores a quienes les ofreció toda su confianza, Francisco está dispuesto a seguir adelante con la reforma a las estructuras financieras del Vaticano, no obstante el escándalo por la filtración de papeles confidenciales bautizada como “vatileaks 2”.

Mientras siguen saliendo a la luz informes confidenciales que involucran a cardenales y personal de la Curia Romana en operaciones financieras para mantener onerosos departamentos o desvío de recursos de labores de caridad a administración ordinaria del Vaticano, se suceden las desmentidas.

Todo explotó por la salida a la venta de dos libros escritos por periodistas italianos “Via Crucis”, de Gianluigi Nuzzi, y “Avaricia”, de Emiliano Fittipaldi, compuestos por numerosos documentos filtrados desde dentro de los muros pontificios.

Por estas filtraciones, que según las leyes vaticanas son delito, se encuentra preso en una celda del cuartel general de la Gendarmería Vaticana el clérigo español Lucio Angel Vallejo Balda, ex secretario de la Prefectura para los Asuntos Económicos de la Santa Sede.

Al inicio del actual papado, Francisco confió tanto en él que lo nombró secretario de la Cosea, una comisión referente cuya misión era estudiar las fallas en la administración de la Curia y proponer medidas para resolver esos problemas.

Por eso, el portavoz vaticano, Federico Lombardi, aclaró que los documentos e informaciones incluidas en los libros ya eran conocidos públicamente y que fueron obtenidos a instancias del mismo Papa, quien formó la comisión justamente para acabar con los despilfarros.

Esta es la razón por la cual la amargura del pontífice no se debe al contenido de las filtraciones, sino a la traición de Vallejo Balda y de otra integrante de la Cosea, Francesca Immacolata Chaouqui, una joven ítalo-marroquí dedicada a las relaciones públicas.

Chaoqui fue arrestada junto con Vallejo Balda el fin de semana pasado y fue puesta en libertad después de pasar una noche en una comunidad religiosa del Vaticano.

Según los investigadores su excarcelación se debió a la “colaboración”, aunque la prensa reveló que también está embarazada y eso impedía una más larga retención.

En los últimos días tanto Vallejo Balda como Chaouqui están siendo interrogados, y para la mujer también se han multiplicado los problemas porque junto a su esposo, Corrado Lanino, han sido indagados por la Procuraduría de Terni, al centro de Italia.

La justicia civil italiana está investigando la bancarrota de la diócesis de Terni, que en los últimos años acumuló deudas por varios millones de euros y tuvo que recibir un préstamo del Instituto para las Obras de Religión (conocido coloquialmente como “banco del Vaticano”).

Tanto Chaouqui como Lanino están acusados de intrusión informática y extorsión para obtener puestos laborales. Terni fue guiada mucho tiempo por el arzobispo Vincenzo Paglia, actual presidente del Pontificio Consejo para la Familia del Vaticano y clérigo ligado al poderoso movimiento católico “Comunidad de San Egidio”.

Este día esa organización publicó un comunicado en el cual desmintió que su líder y fundador, Andrea Riccardi, haya mantenido conversaciones o vínculos con Chaoqui.

En el entorno vaticano sostienen que ante las dificultades judiciales la mujer está involucrando –en sus interrogatorios- a diversas personalidades que no tiene nada que ver.

En sus respectivas declaraciones Vallejo Balda y Chaoqui se acusaron mutuamente de ser los responsables de las filtraciones a los periodistas. Ella incluso llegó a sostener que intentó “frenar” al clérigo.

Por otro lado, uno de los blancos de la fuga de noticias y secretario de Economía del Vaticano, el cardenal australiano George Pell, puntualizó que los señalamientos incluidos en los libros son “falsas y distorsionadas”.

Mediante un portavoz, el purpurado precisó que durante todo 2014 los gastos de la secretaría (incluidos el mobiliario, equipo de cómputo nuevo y los sueldos) sumó un total de 292 mil euros y no 500 mil, como los libros afirman.

Insistió que ese organismo fue el único en proponer una reducción del gasto para 2015 y precisó que todas sus compras deben contar con la aprobación explícita de un dirigente antes de su realización.

“Lo que publican los dos libros no es otra cosa que el trabajo hecho, por voluntad del Papa, para hacer más transparente y funcional toda la administración de la Santa Sede. Son cosas que ya sabíamos que indican un deseo por reorganizar el sistema financiero”, indicó Giovanni Angelo Becciu.

El “número tres” del Vaticano, sustituto de la Secretaría de Estado, advirtió que con respecto a los “excesos” de la Curia, “si alguno exageró deberá corregirse y redimensionarse”, aunque puso en guardia ante “el populismo”.

Negó que existan “intrigas de corte” y aseguró que “los tiempos cambiaron” porque ahora se discute, las reformas son analizadas y algunos expresan sus opiniones pero “esto no es resistencia” sino “deseo de hacer bien las cosas”.

“Se quiere llegar a una definición clara de las reformas que quiere el Papa. Si se dejan las cosas a la improvisación se desmorona todo. El Papa no es bloqueado sino sostenido por todos nosotros”, ponderó.

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