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Foto: Agencias. La directora general de Médicos Sin Fronteras, Joanne Liu, hizo la declaración sobre el hospital.

No había talibanes armados en hospital atacado por EU

5 de noviembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

La directora general de Médicos Sin Fronteras (MSF), Joanne Liu, afirmó que en el hospital que fue bombardeado por Estados Unidos en la ciudad afgana de Kunduz no había talibanes armados.

“Las normas de MSF en el hospital fueron implementadas y respetadas, incluyendo la política de ‘cero armas’(…) MSF estaba en control total del hospital antes y en el momento de los ataques aéreos”, afirmó Liu en un comunicado.

Estados Unidos ha alegado que atacaron el hospital de MSF porque dentro se encontraban talibanes armados, pero en una investigación interna realizada por MSF, Liu aseguró que “no había combatientes armados dentro del recinto del hospital y no había combates en las inmediaciones del centro de trauma antes de los ataques aéreos”.

“Lo que sabemos es que estábamos ofreciendo tratamiento a los pacientes, incluyendo los combatientes heridos de ambos lados. Esto no era una base talibán”, lanzó.

Liu recordó que “los hospitales han estado protegidos en virtud de las reglas de la guerra”.

“Y sin embargo, en las primeras horas del 3 de octubre, el hospital de MSF en Kunduz fue bombardeado de manera implacable y brutal por las fuerzas estadunidenses”, aseguró.

Describió cómo los pacientes resultaron quemados en sus camas, el personal médico fue decapitado y sus extremidades perdidas, y otros fueron fusilados por artilleros AC-130 en el momento que huían del edificio en llamas.

Al menos 30 miembros del personal de MSF y los pacientes murieron. Esta semana, MSF concluyó un examen inicial de los hechos antes, durante y después de los ataques aéreos.

A pesar de que la revisión interna es un proceso continuo, decidieron compartir estos resultados iniciales con el público, para hacer frente a la especulación y en virtud de la transparencia.

Liu señaló que conocen la situación en el interior del hospital. “Lo que nos falta es la vista desde el exterior del hospital, lo que ocurrió dentro de las cadenas de mando militar”, indicó.

Los hechos recogidos en esta revisión confirman sus observaciones iniciales: el centro de traumatología de MSF estaba funcionando plenamente como un hospital con 105 pacientes ingresados y cirugías en curso en el momento de los ataques aéreos de Estados Unidos.

“La pregunta sigue siendo si nuestro hospital perdió su estatus de protección a los ojos de las fuerzas militares que participan en este ataque, y si es así, por qué”, cuestionó.

“La respuesta no está en el hospital de MSF. La respuesta se encuentra en los responsables de solicitar, ordenar y aprobar los ataques aéreos”, enfatizó.

“Sabemos que hay muchas fuerzas diferentes que luchan en el área alrededor de nuestro hospital: fuerzas especiales, ejército regular, la policía y la oposición armada”, admitió.

“Cada una de estas fuerzas pueden haber estado operando de acuerdo a diferentes concepciones o interpretaciones de cómo el derecho internacional humanitario se aplica al trabajo médico en la guerra”, agregó.

“Cualquier ambigüedad tiene consecuencias mortales para nuestra capacidad de trabajar en primera línea”, valoró.

“Lo que exigimos es simple: un hospital que funcione para los pacientes, tales como el de Kunduz, no puede simplemente perder su protección y ser atacado”, observó la titular de MSF.

De acuerdo al derecho internacional humanitario los combatientes heridos son pacientes y deben estar libres de ataques y tratados sin discriminación y además, el personal médico nunca debe ser castigado o atacado por proporcionar tratamiento a los combatientes heridos.

El 7 de octubre de 2015, MSF lanzó un llamado para iniciar una investigación independiente de la Comisión Internacional Humanitaria establecida por las Convenciones de Ginebra.

Sin embargo, para que se eche andar las partes implicadas deben estar de acuerdo.

Hasta ahora ni el gobierno de Washington ni el gobierno afgano han dado su consentimiento para activar dicho mecanismo, lo que es crítico para llegar a la verdad.

“Necesitamos un compromiso claro de que el acto de prestar atención médica nunca nos convierta en un objetivo. Necesitamos saber si se siguen aplicando las reglas de la guerra”, concluyó Liu.

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