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Obama y Castro prometen voltear la página en reunión

11 de abril, 2015

admin/La Voz de Michoacán

obamaEl presidente estadounidense Barack Obama y su par cubano Raúl Castro se reunieron el sábado en el primer encuentro de líderes de ambos países en medio siglo, y se comprometieron a tratar de establecer el tipo de relaciones pacíficas que han eludido a sus países durante varias generaciones.

En una pequeña sala de conferencias en el centro de convenciones de Panamá donde se celebra la Cumbre de las Américas, Obama y Castro se sentaron uno al lado del otro en un intento por impulsar un esfuerzo que lleva varios meses para reanudar las relaciones diplomáticas. Obama dijo que quería “pasar la página” en referencia a las viejas divisiones, aunque reconoció que aún existen diferencias significativas entre ambos países.

“Lo que los dos hemos concluido es que podemos estar en desacuerdo con un espíritu de respeto y civilidad”, dijo Obama. “Y con el tiempo, es posible que pasemos la página y desarrollemos una nueva relación entre nuestros dos países”.

Por su parte, Castro dijo que concordaba con todo lo que Obama había dicho, una declaración asombrosa del líder cubano. Pero agregó que habían “acordado disentir”. El líder cubano expresó que había dicho a los estadounidenses que Cuba estaba dispuesta a discutir temas como los derechos humanos y la libertad de prensa, y sostuvo que “todo puede discutirse”.

“Estamos dispuestos a discutirlo todo, con paciencia”, dijo Castro. “En algunas cosas estaremos de acuerdo, en otras no”.

Y nada será estático, agregó, señalando que los desacuerdos de hoy pueden convertirse en áreas de acuerdo mañana. “El ritmo de la vida en el mundo en este momento es muy rápido”, añadió.

Líderes estadounidenses y cubanos no se han reunido desde 1958. Dwight Eisenhower y Fulgencio Batista se reunieron ese año, y el siguiente el entonces primer ministro de Cuba se reunió con Richard Nixon, que era vicepresidente.

Pero las relaciones rápidamente se deterioraron en medio de la Guerra Fría, y Estados Unidos pasó décadas tratando de aislar o derrocar al gobierno cubano. En lo que puede ser una coincidencia, la reunión de Eisenhower con Batista en 1958 también fue en Panamá.

El histórico encuentro se celebró al margen de la reunión plenaria de la Cumbre de las Américas, a la que Cuba asistió este año por primera vez. Aunque la reunión no se anunció oficialmente, asistentes de la Casa Blanca habían sugerido que los dos líderes estaban buscando una oportunidad para reunirse en Panamá para discutir los esfuerzos por abrir embajadas en La Habana y Washington, entre otros temas.

En breves palabras a los reporteros al comienzo de la reunión, Obama reconoció que Cuba también seguiría planteando preocupaciones sobre políticas estadounidenses. Por su parte, Castro dijo que concordaba con todo lo que Obama había dicho, en lo que constituye una asombrosa declaración del líder cubano.

“Ahora estamos en posición de avanzar hacia el futuro y dejar atrás algunas de las circunstancias del pasado que han dificultado la comunicación entre nuestros dos países”” dijo Obama.

Los acercamientos diplomáticos, que iniciaron el viernes en la noche con un histórico apretón de manos entre los mandatarios, tienen como propósito inyectar un nuevo impulso a un cuidadoso plan para restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Los dos presidentes electrizaron al hemisferio en diciembre pasado cuando anunciaron el acercamiento entre ambos países. Sus delegados han pasado meses trabajando en temas espinosos como las sanciones, la reapertura de embajadas y la exclusión de Cuba de la lista estadounidense de estados patrocinadores del terrorismo.

Aunque a principios de la semana Obama sugirió que la decisión de retirar a Cuba de la lista era inminente, el sábado guardó silencio sobre el tema. El Departamento de Estado concluyó una revisión del tema recientemente y recomendó la exclusión, lo que alimentó las especulaciones de que Obama podría aprovechar la oportunidad que le ofrecía la cumbre para anunciar la medida.

La exclusión de Cuba de la lista es una prioridad para Castro porque no sólo sería reparar el orgullo herido de Cuba sino también facilitar su capacidad para llevar a cabo transacciones financieras globalmente.

 

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