Opinión,Raúl Castellano

Delincuencia y armas

Opinión

Ago 09, 2017, 7:48

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Raúl Castellano

 

No cabe duda que la inseguridad es uno de los problemas más graves que enfrenta el País. No obstante que a las diversas policías, tanto Federal como municipales y estatales, se agregó al Ejército Nacional y a la Marina Armada, los delitos no sólo no han disminuido, sino que han aumentado de manera importante. Así las cosas podemos afirmar que todas las corporaciones han sido rebasadas por la delincuencia y las personas viven con temor, cuando no, este se convierte en franco miedo.

En realidad, las personas viven totalmente desprotegidas. Nuestra vetusta y desfasada Constitución, ya centenaria, desde su origen pensó, o mejor dicho, los diputados constituyentes pensaron en la necesidad de que las personas tuvieran armas en su domicilio, para defensa de su persona y la de los suyos, así como para proteger sus bienes.

Las armas convencionales han acompañado al hombre durante seis siglos, a partir del descubrimiento de la pólvora por los chinos. Las armas de fuego se han desarrollado y perfeccionado cada vez más. Cada vez se fabrican este tipo de armas de fuego con mayor alcance y precisión, capaces de disparar más proyectiles en menos tiempo. Los últimos 120 años han sido testigos de la fascinante evolución de las llamadas “armas pequeñas” que son a las que se refieren estos comentarios.

Es importante considerar también, para uso legítimo de las personas, el uso de armas “no letales” que, sin matar al enemigo o delincuente, lo incapaciten para llevar a cabo su pretendida agresión. A este propósito, las armas eléctricas o de gases resultan ser muy efectivas en determinadas circunstancias, como la de que el agresor se encuentre a corta distancia.

El artículo 10 constitucional establece el derecho de las personas a poseer armas en el domicilio, para su seguridad y legítima defensa, pero agrega: con excepción de las prohibidas por la Ley Federal y las reservadas para el uso exclusivo del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Guardia Nacional.

Todos sabemos que la delincuencia utiliza toda clase de armas y desde luego las más potentes, todas ellas prohibidas por la Ley Federal y las reservadas para las Fuerzas Armadas. En cambio, las personas están limitadas al máximo, ya que las reservadas a las Fuerzas Armadas son prácticamente todas, a excepción de los calibres .22, .25, .38 especial y .380. Esto deja a los habitantes de la República en franca desventaja. Solo los calibres .38 especial y .380, pueden competir, aun cuando el .38 especial solo puede ser usado en revólveres, con una capacidad de 6 cartuchos, en cambio, la pistola .380 puede abastecerse con 14 cartuchos en el cargador.

Con las armas largas pasa lo mismo. No está autorizado ningún calibre con el que se pueda enfrentar a quien porte un rifle AK 47 o un R15, solo por señalar  dos ejemplos.

Se dice con frecuencia que si Kafka hubiera mexicano, sería un escritor costumbrista, y en verdad así es. Vivimos situaciones verdaderamente absurdas.

Desde luego que al gobierno no le conviene que se diga que no puede dar seguridad  a los habitantes de la República, la verdad es que aquí no hay seguridad para las personas  ni para sus bienes, pues no se vive en la realidad y no se vive, tampoco, en un Estado de Derecho. Vivimos en el más absurdo e intolerables de los mundos. Todo es apariencia.

La seguridad es una de las razones de ser de un Estado. Thomas Hobbes, cuya obra filosófica se sitúa entre el racionalismo cartesiano y el empirismo británico, y así, sostiene una filosofía de los cuerpos y de las leyes que rigen los movimientos mecánicos y hace una valoración negativa  el estado de naturaleza o estado originario del hombre. Así es como la razón guía a los hombres a establecer entre ellos un pacto, un contrato social que lo lleva a someterse a la autoridad a un soberano. Solo el poder absoluto pues la autoridad no puede dividirse, dice, y solo así se puede garantizar la paz y la seguridad. La seguridad de los súbditos es algo que no puede ponerse en peligro, y es aquello que a toda costa debe garantizarse. Para Hobbes, la seguridad es la razón fundamental del Estado.

Esa concepción de Hobbes sobre la seguridad, ha sido mantenida como razón de ser del Estado moderno, ya no como la única, pero sí como algo de la mayor importancia, como una de las tres razones de ser del Estado.

Entonces, ¿qué queda de todo esto? Tenemos que actuar de manera pragmática. Debe modificarse la Ley Federal y liberar de la exclusividad de las Fuerzas Armadas, a pistolas calibre .38 súper, pistolas calibre .45, pistolas calibre 9mm, pistolas calibre .40 y armas largas, dentro de las que se deberán incluir los fusiles AK 47, R15, R17, rifle .223 y otros de ese tipo, así como escopetas cuyo calibre sea superior al 12 y con una capacidad de abastecimiento mayor.

Por otra parte, y debido a tantos asaltos, robos, secuestros, levantones y otros delitos que se cometen en la calle, o en carreteras, la Secretaría de la Defensa Nacional debe modificar su criterio para otorgar licencias para la portación de armas, a quienes demuestren tener una manera honesta de vivir; tener un ingreso fijo, suficiente para mantener todas sus necesidades y las de su familia; no tener antecedentes penales y tener experiencia en el manejo del arma o armas que ampare la licencia; otorgar una fianza.

Debemos ponerle un alto a la terrible inseguridad en la que vivimos.

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