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Martes 23 de Octubre del 2018

Luis Sigfrido Gómez Campos

Buenos augurios

Luis Sigfrido Gómez Campos

Ago 05, 2018, 23:23

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Luis Sigfrido Gómez Campos

 

Tal parece que las cosas en nuestra política están tomando su cauce normal; se están perdonando los agravios proferidos durante la campaña, ya Andrés Manuel López Obrador invitó a desayunar a José Antonio Meade y enviaron un mensaje conjunto, de cordialidad, diciendo que todo va a marchar bien porque primero están los intereses de México por encima de cualquier otro.

No faltó quien respingara porque considera que dentro de estos acercamientos deben también incluirse las disculpas a los excesos verbales que se cometieron. Fue el caso de la luchadora social guerrerense Nestora Salgado que reclamó porque en tiempos de campaña se le expuso como ejemplo de que MORENA estaba impulsando a secuestradores para llegar a los cargos de elección popular y ella, después de haber estado detenida, finalmente quedó absuelta de los cargos por los que fue acusada.

Creo que estos dos casos, el del desayuno y el de los reclamos, sirven para ilustrar las dos posturas que se adoptan después del aplastante triunfo de Andrés Manuel y de MORENA en las elecciones del 1 de julio pasado.

En el mensaje que se difundió en todos los medios de información vemos a un López Obrador conciliador, generoso, noble. Dijo literalmente: “nobleza obliga”, y dijo que Meade Kuribreña fue el primero en llamarlo para reconocer su triunfo, “tenemos los mexicanos que unirnos todos (…) Hay que reconciliarnos, hay que unirnos para sacar adelante a nuestro querido México y llevar a cabo la cuarta transformación de la vida pública del país. Por eso me dio mucho gusto aquí, en la casa, recibir a José Antonio”.

A su vez Meade agradeció la invitación y dijo“Yo procuraré reiterar lo que le dije en esa llamada: desearle la mejor de las suertes sabiendo que en su éxito está el éxito del país. Seguro que le va a ir muy bien. Muchísimas gracias, mucha suerte”, y se dieron un apretón de manos frente a la cámara. Dicha imagen fue ampliamente difundida y elogiada por la muestra de madurez política y la altura de miras de ambos políticos que dejan a un lado dimes y diretes intrascendentes en la búsqueda de la reconciliación nacional. Porque eso es lo que a fin de cuentas está en juego, una gran reconciliación nacional que permita a los mexicanos, de todas las ideologías, mirar hacia adelante.

La gran mayoría de los especuladores políticos se pregunta si este encuentro no significaba el inicio de una relación que podría ir más allá del anuncio de la reconciliación como simple mensaje de unidad y ser un indicio de una invitación al excandidato priista para que dirija el Banco de México. Es muy probable. Por la experiencia profesional y el amplio conocimiento en materia económica, así como todos los contactos y relaciones que generarían confianza para participar con éxito en los mercados internacionales. Pero más allá de la intensión (incorporarlo al Banco de México), el hecho en sí de la invitación, la plática y el reconocimiento a la honestidad del excandidato, proyectan la imagen de un futuro presidente maduro, muy por encima de disputas personales.

Por el otro lado, junto con los reproches de Nestora Salgado, hubo algunas, afortunadamente pocas, voces que manifestaron su descontento por esa reunión, son personas que tienen derecho a disentir, pero aportan el prietito en el arroz que nunca deja de aparecer. Por supuesto que estas voces no empañan el profundo sentido de civilidad y madurez política que debe prevalecer cuando se pretende trasformar a México. La gran empresa que los mexicanos tenemos es de tal magnitud que requiere de virtudes como la tolerancia, buena fe, nobleza, honestidad, bondad, prudencia, templanza, entereza y dedicación para realizar los cambios que requiere nuestro país.

Se ha dicho que somos un pueblo noble, trabajador y honesto que sabe unirse y sacar lo mejor de sí frente a la desgracia. No estamos viviendo, afortunadamente, un revés de la naturaleza como los grandes terremotos que han devastado nuestro territorio, pero el daño económico por los bajos precios del crudo, los altos índices de violencia, los escandalosos márgenes de corrupción en todos los niveles y la mala administración de nuestros recursos, nos presenta un panorama tan catastrófico que se requiere que saquemos lo mejor de cada uno para cambiar a México.

No es el acto en sí sino su significado. La reconciliación, la capacidad de respuesta, la altura de miras, la nobleza y la ausencia de mezquindad es lo que vale en estos momentos en que se requiere sacar la casta y dejar de lado actos bochornosos como el de la aspirante a legisladora que se exhibió en las redes sociales ebria, haciendo señas obscenas y festejando con jactancia y champán, no con cerveza, el triunfo de su partido.

Por supuesto que de este desayuno los reporteros se quedaron con más dudas que respuestas. Ellos simplemente cumplen con su trabajo al buscar más información. Pero hay algunas ocasiones en que la información política que se genera es más para los periodistas de escritorio que para los de banqueta.

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