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Foto: Notimex. Un elixir perfecto que compensara las dobles jornadas, en muchas ocasiones en condiciones insalubres de los mineros que durante décadas protagonizaron el esplendor económico de Tlalpujahua, Michoacán.

Liser, bebida típica de Tlalpujahua

9 de agosto, 2015

admin/La Voz de Michoacán

¿Quién se imaginaría que uno de los mayores placeres de la vida, se encontraría justo en la botica del pueblo? Los habitantes de Tlalpujahua, Michoacán, antiguo pueblo minero, tienen en su haber, un elixir para su paladar y de paso, la cura para cualquier malestar estomacal.

Entre el placer y la cura, dos elementos que se concilian en un digestivo sabor anís, que podría competir con cualquiera a nivel mundial. La salud de los mineros fue la razón para que don Rogelio Mercado Martínez creará el “liser”.

Un elixir perfecto que compensara las dobles jornadas, en muchas ocasiones en condiciones insalubres de los mineros que durante décadas protagonizaron el esplendor económico de Tlalpujahua, Michoacán.

Con su fórmula secreta, hasta hoy, sólo revelada a su sobrina Esperanza, don Rogelio creó el elixir, que además daba valor a los mineros para resistir los riesgos de su oficio, así como aliviar cualquier mal estomacal y de paso, del alma.

Fue hace cerca de 70 años cuando don Rogelio, que trabajaba en la Farmacia de Jesús desde los 18 años, recibía varias visitas de mineros con un malestar común: dolor estomacal; se le ocurrió entonces, crear este digestivo que primero llamó elixir, pero los mineros y los habitantes lo bautizaron como liser porque era más fácil de pronunciar, y así se quedó.

Sólo en la botica del pueblo

Como yo crecí en este ambiente, para mí era como normal, yo nunca creí que se viera como una bebida de las que debes de tomar en otro lado, era normal oír que la gente va a la farmacia y pide un liser, que de repente se llevaba sus garrafoncitos, señala Gabriela Marín, directora de Turismo de Tlalpujahua.

Hasta ahora ya me doy cuenta aparte de esos pequeños tesoros que guardan los pueblos, el liser para mí es eso, un tesoro que se guarda y que a lo mejor para los tlalpujahuenses es algo normal, pero la gente cuando lo visita y escucha la historia, se les hace así como increíble.

Para los visitantes suena muy raro que uno de los mayores placeres de la vida, se encuentre justo y sólo en la botica del pueblo; aunque para sus habitantes, es lo más común, María Esperanza de la Salud Martínez Mercado explicó que este digestivo se vende en una farmacia porque su tío, don Rogelio, que estudió la farmacopea, es el dueño de la fórmula.

Pero “ahora que él está un poco enfermo, soy yo la que está como auxiliar de responsable y es a la única persona que le ha dado la fórmula”, sentencia orgullosa ante la mirada de resignación de su hermana, “incluso, ella me espera a mí mientras yo me meto a trabajar”.

Dentro de la farmacopea es de los elixires, es digestivo, sirve para cuando comen algo pesado, para quitar el dolor, sirve hasta para cólicos; aquí está la prueba de que el alcohol puede ser muy bueno, “tanto untado como por dentro”, sonríe Esperanza.

Está hecho con agua, alcohol, azúcar, anís y algunas otras infusiones que se hacen para que esa fórmula sirva como digestivo, lleva ya otros preparados de hierbas, detalla la sobrina del creador, quien todos los días, pasa al menos tres horas encerrada en el laboratorio para crear la fórmula heredada por don Rogelio.

A la semana, prepara alrededor de 60 litros de liser, pero en temporada invernal, llega a preparar hasta 80 litros.

Así, a sólo 138 kilómetros de la capital mexicana, se encuentra Tlalpujahua, pueblo enclavado en las montañas que atrapa con los secretos que guardan sus calles y minas.

Sus calles empedradas están enmarcadas por comercios donde se venden todo tipo de artesanías: desde esferas, artículos navideños, cuadros de arte plumario, alfarería, fuentes de cantera; hasta el liser, bebida típica del lugar, que sólo se vende en la farmacia D’ Jesús frente a la plaza principal del Tlalpujahua, pueblo que la mayor parte del año enfrenta bajas temperaturas.

Pero el frío no es un problema para los habitantes del pueblo, basta un vasito de liser, que sólo cuesta seis pesos, mientras que el litro, 80 pesos, “como lleva el anís, es un poquito caliente, y la gente lo toma como costumbre, viene y se toma su vasito”.

Algunas personas lo llevan a su casa como digestivo, desde las épocas anteriores, pasan los señores, se toman su “tomita” o dicen que para la digestión. Tenían la tradición de venir, como era un lugar frío la mina, lo venían a tomar para entrar un poquito en calor; actualmente, los trabajadores que siguen viniendo, los que trabajan la cantera, confirman que es para entrar en calor.

Para muestra bastó un botón y justo durante la entrevista, llegó una clienta asidua que al comprar y tomar a la vez, su respectivo vasito, tamaño tequilero, confirmó lo dicho por Esperanza, “es muy cierto, y no es nada malo, somos michoacanos. Nuestros padres nos inculcaron estas benditas tomas, la mera verdad pero con mucho respeto. Muy agradecida, muy agradecida”.

¿Se ponen contentos con la bebida?

“Así como me ve a mí….

Calidad de anís como el de otros países

“Le platicaban a mi tío algunas personas que han viajado, en Europa hay una bebida que se llama chinchón y es muy parecida al liser, pero son preparados diferente”. Esperanza, reconoció que en otras farmacias, lo han intentado copiar, “pero la misma gente dice que no se parece”.

Aunque lo más vendido en la botica es el liser, también ofrece dos bebidas muy especiales, una sirve para el susto y otra para la bilis.

Para Gabriela Marín, el liser es una bebida que ha sido parte de la historia de esta localidad, no sólo porque es muy rica, sino porque nace en la época de las minas, “es una bebida única, no vamos a encontrar el liser en ningún otro lugar, aunque se ha dado a conocer de boca en boca, ya tiene su buena fama”.

En ese entonces los mineros, hasta los grandes políticos, la gente que nos visitaba, gobernadores, diputados, era obligado el paso de darles su liser como digestivo. Y tanto les gustaba que ya tenían su encarguito, eso te hace que todos los paladares lo degusten. No quiere decir que porque alguien tenga cierto nivel político socioeconómico y cultural, sea algo despreciable, al contrario, esa gente que hasta ha viajado y ha encontrado otra manera de comparar las bebidas, sigue teniendo ese gusto por el liser de Tlalpujahua.

Relación entre los mineros y el líser

Aquí las coincidencias no se dan, yo creo que todo se da por algo, esta bebida contiene una serie de hierbas que se utilizan para los males del estómago, el anís, la menta, la hierbabuena y muchas cosas que nunca vamos a saber bien, “ese secreto que se irá a la tumba, que esperemos que por muchos años siga, pero todo esto es precisamente en una farmacia, para los remedios de la gente que padece los males estomacales”, añadió Gabriela.

En este caso los trabajadores de la mina, no tenían mucho acceso a la higiene dentro de la mina, tenían que comer en situaciones bastante insalubres, porque hay tierra y polvo, porque hay animales, incluso los mineros ¿como salen al baño? Y esto les provocaba muchos malestares estomacales.

Tlalpujahua fue el centro minero más importante de México; desde tiempos prehispánicos ya se explotaba la minería, pero durante el siglo XVIII esta actividad tuvo su época de esplendor. Actualmente no se realiza más minería en este lugar, sin embargo, el liser perdura como un tesoro para su habitantes.

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