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Morelia, Michoacán a 7 de diciembre de 2016
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Foto: Elizabeth Murillón. Mantienen la tradición viva.

Rescatan ritual de “Las Aguadoras” en Uruapan

28 de marzo, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Uruapan, Michoacán.– Hace algunos años, este  ritual precolombino  cayó en el olvido y dejo de realizarse anualmente en esta ciudad,  por lo cual tuvieron que intervenir la Asociación Civil Cultura Purépecha y los barrios de Uruapan, generando que desde hace  16 años se haya vuelto a retomar este desfile como una muestra de tradición y cultura de los pueblos purépechas.

Este ritual fue  rescatado en 1997 por Arturo Apan y otras personas que forman la asociación civil Cultura Purépecha– Tatá Trinidad Rodríguez, el cual dejo de realizarse por tratarse de celebraciones prohibidas así como  por imposiciones culturales.

Por su parte la representante del barrio de San Miguel Lorena Bucio Escobar señaló que  “La misma Iglesia nos prohibió ceremonias como esta y otra tantas de los barrios, pero que orgullo el decir que seguimos vivos y manifestando a grito abierto lo que somos”, dijo.

Además “hemos obtenido un reconocimiento por parte de las autoridades para toda esta labor, que no es de nosotros, ya que hemos recibido una herencia, nuestra responsabilidad ha sido cuidarla y detrás de nosotros viene una generación a la que tenemos que entregarle este legado”, subrayó.

Resaltó que la ceremonia tiene 4 elementos importantes que sería cuando los cántaros se llenan el en río, como las mujeres reciben de sus capitanas esa agua; la bendición del líquido; cuando se pasa a este edificio tan importante que es La Huatapera y cuando el agua regresa a la comunidad y se distribuye entre los ancianos.

Por lo cual una mañana del año de 1997 por  la calle Emilio Carranza desfilaron los barrios y grupos de danza de San Francisco, San Juan Evangelista, San Juan Bautista, Santo Santiago, el grupo Adultos Mayores en Plenitud, de Uruapan; Unidos de Corazón, el Barrio de la Magdalena, el de San Pedro, y cerró el Barrio de San Miguel. Aunque los carteles colocados para anunciar el evento decían que el desfile comenzaría a las 11:30 horas, la marcha de color y belleza dio inicio a las 12:30 horas, cuando ya las aguadoras llevaban cántaros de barro decorados y llenos del agua que habían recogido en la Rodilla del Diablo, manantial donde nace el Río Cupatitzio.

Era como si una enorme serpiente multicolor fuera bajando hacia el Centro. Cientos de participantes lucían sus camisas bordadas, sus rebozos colocados de distintas formas según el barrio o grupo de danza del que se trataba, pero todos con orgullo y porte lucían su vestimenta tradicional. Algunos barrios, como el de Santo Santiago y la Magdalena, se hicieron acompañar de figuras que representaban a sus respectivos santos patronos, pero todas las mujeres, y hasta las niñas, llevaban cántaros decorados.

Varios de los recipientes lucían panes, frutas, dulces y hasta botellas en miniatura de charanda o licor de café; otros mostraban flores como las camelinas o complicadas redes de hilo que sostenían diminutos jarros y platos de barro. Las aguadoras avanzaban con ese discreto paso con el que bailan las mujeres purépechas; mientras los hombres, con gallardía zapateaban azotando la suela del huarache contra el pavimento que cubre el recuerdo de cuando esta tierra daba milpas.

Todos se dirigían al primer cuadro, a la fuente de la Plaza Morelos, donde cada aguadora vertió la hermana agua, simbolizando así una enseñanza básica de cuidado de recursos naturales. El ritual concluyó con esta acción. Un año más se recordó que la vida de Uruapan depende de su río y que la existencia humana no será posible si falta el líquido.

Aunque el ritual al parecer tiene un antecedente precolombino, cuyo motivo primigenio pudo en efecto haber sido el pedir a las deidades la gracia de seguir contando con el vital líquido, en la actualidad es importante tomar en cuenta que tiene una fuerte influencia católica.

El largo desfile suele terminar en la Iglesia principal de Uruapan, en donde es seguido por una misa en donde finalmente el agua contenida en los cántaros es bendecida. Posteriormente el “agua bendita” es llevada a los diferentes barrios en donde es repartida, en medio de una fiesta amenizada por música tradicional, entre la comunidad. “El agua bendita” es un elemento muy valioso para la comunidad, puede ser utilizada para muchos fines, desde el bendecir una construcción, una casa, un auto, a un niño o hasta atender a un enfermo.

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