Rinden Homenaje a ex directora de La Huatapera

La Voz de Michoacán. Las últimas noticias, hoy.

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Luis Eduardo Ochoa Corresponsal/ La Voz de Michoacán
Uruapan, Mich.- Familiares, amigos, compañeros y vecinos, rindieron un homejane a la ex directora del Museo de los Cuatro Pueblos Indígenas, quien se despidió de todos ellos en medio de un tradicional ritual indígena, el cual estuvo a cargo de los Barrios Tradicionales de esta ciudad. Angélica Ángel García, ahora reposa de una terrible enfermedad, pero ha dejado un legado importante que se destaca en la preservación cultural de la región.

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A muy temprana hora, los familiares de Angélica ofrecieron la misa de despedida en la iglesia que se ubica en la Colonia Emiliano Zapata, en donde vivió sus últimos años. Al salir de este lugar, fue acompañada por todos sus seres queridos, quienes en el recorrido mencionaban a cada momento lo importante que era esta persona para sus vidas y en un mar de lágrimas, pedían una oportunidad más para tenerla en vida.
Con trajes típicos de la región, las Ireris purémbe o princesas de los Barrios Tradicionales, portaron la bandera purépecha  y encaminaron la marcha hasta el Centro Histórico de la ciudad, sitio en el que se ubica La Huatapera y  lugar que la vio trabajar durante siete años. También los trabajadores y compañeros de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), asistieron al triste funeral.
Al llegar al museo, una centena de conocidos formaron un camino humano para que su cuerpo ya resguardado en una caja, llegara hasta las puertas de La Huatapera y por última vez, se despidiera de este hermoso lugar, el cual la recordará como una mujer que fue una excelente funcionario público que logró importantes avances y gestiones para la preservación de la cultura en general.
Un par de pirekuas, agradecimientos y oraciones, fue lo último que recibió Angélica Ángel en las instalaciones de La Huatapera. Allí se presentaron mujeres con raíces indígenas de diferentes partes del estado, mismas que con lágrimas en los ojos extendieron cortas palabras en nahuatl y purépecha.
Con música de viento y cohetes, siguió su último camino para llegar al destino final, que fue el campo santo. Ya se encontraba su espacio apartado, el cual nunca se imaginó tener a su corta edad. En los pasillos del panteón, se ubica una pequeña capilla del Barrio de San Juan Evangelista, ahí hizo una última parada para recibir oraciones y posteriormente, fue llevada a descansar en paz.
Sus padres y hermanos, se resignaron a dejar a su pequeña mujer. Pero el tiempo ya estaba pactado, era momento de reposar por un buen tiempo.