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Ayuntamientos malgastados

30 de septiembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Los ayuntamientos electos para el periodo 2015-2018 en el estado de Michoacán cumplen ya un mes de estar en funciones. Como todo nuevo gobierno, llegan con un cúmulo de planes para beneficio de sus respectivas demarcaciones; sin embargo la realidad se impone a los buenos propósitos de los nuevos gobernantes. Los diagnósticos preliminares de la mayoría de los nuevos cabildos es la insolvencia económica para afrontar con éxito las necesidades municipales.

No se trata de algo privativo de los ayuntamientos de este periodo, cada trienio municipal enfrenta sus propios y específicos problemas, pero el tema económico acompaña siempre el inicio de las gestiones municipales.

No es un asunto fácil de resolver ya que implica reformas constitucionales que otorguen más facultades tributarias a los municipios por un lado, y además, una mejor distribución de los recursos entre los diferentes niveles de gobierno. Eso es lo deseable, pero de manera inmediata se ve más que imposible.

No es el único problema que enfrentan las municipios, además muchos padecen el azote de la inseguridad ya en forma de delincuencia organizada o delitos del orden federal, y la comisión cada vez más recurrente y en aumento vertiginoso de la delincuencia del fuero común. Las cifras solamente en robo de vehículos en Morelia, es de más de diez robos de vehículos por día.

En esas condiciones, no es nada fácil cumplir con las promesas de campaña y satisfacer las demandas y necesidades de los ciudadanos.

Se requiere una gran reforma constitucional que otorgue mayores facultades tributarias a los municipios y distribuya el ingreso de una manera más equitativa entre los diferentes niveles de gobierno. Es urgente que los diputados asuman su responsabilidad, que levanten la cabeza para rescatar a los ayuntamientos, de otra manera el colapso es irremediable.

Ciertamente los municipios son el nivel de gobierno más sacrificado, pero hay una realidad innegable: gastan lo poco que tienen de una manera desordenada y en forma discrecional.

El marco jurídico debe actualizarse para tener en verdad un municipio libre, pero también debe limitarse la actuación de los funcionarios municipales para ejercer el gasto de una manera trasparente y planificada.

Necesitamos ayuntamientos fuertes económicamente, pero se requiere que cumplan a cabalidad los principios constitucionales que se aplican en materia tributaria; de manera preponderante que apliquen el gasto público en beneficio de la colectividad, sin malgastar los recursos escasos; los ejemplos en este sentido abundan y la realidad supera en muchos casos la ficción. Así tenemos ayuntamientos que con dinero del erario público contribuyen a los gastos de las fiestas religiosas, o hacen obras innecesarias y sin sentido social o beneficio comunitario. Claro ejemplo es un municipio donde se edificó una fuente de corazones y otro donde se construyó un gran arco para que el nombre del municipio sea visible.

Los ejemplos sobran, pero algo que debe limitarse a la brevedad posible y que está en el ámbito de los nuevos diputados del congreso local, es el gasto en la imagen de las nuevas administraciones.

Cada ayuntamiento en cuento asume funciones estrena una frase que lo distinga y colores que sean propios de su periodo gubernamental; el gasto en consecuencia se tiene que hacer en todas las áreas municipales ya que se establecen manuales de identidad municipal que deben adoptar los funcionarios. Hojas membretadas, sobres, vehículos, uniformes, todo absolutamente debe llevar la identidad del nuevo gobierno.

En verdad se trata de una ocurrencia que raya en la irresponsabilidad y por supuesto, también en la comisión de conductas que deben ser sancionadas por la auditoria del Estado. No es posible que los ayuntamientos tengan calles o mercados en deplorables condiciones, pero un logotipo nuevo al inicio del periodo.

Michoacán tiene ayuntamientos con cientos de vehículos y empleados que deben asumir la identidad de la administración en forma obligatoria.

Ya podemos observar colores chillantes y similares a los que usa el clero. Logotipos que no tienen una explicación clara, y otros que a la vista se pueden calificar de ridículos.

Los nuevos ayuntamientos deben tener cuidado, cualquier ciudadano puede presentar  sus quejas para que se determinen que la aplicación del gasto público se hace en forma contraria a la constitución, y que sean los funcionarios que asuman con su propio patrimonio los daños al erario.

Alguien debe poner alto a esta irresponsabilidad de los gobiernos, del nivel que sea. Por lo pronto cualquier diputado puede apuntarse para presentar una iniciativa que prohíba estas prácticas.

La iniciativa de reformas ya está lista, pasada por un grupo de expertos en materia fiscal. Solo falta saber qué diputado se apunta; claro, si las múltiples ocupaciones que tienen se los permiten.

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