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Cárceles y origami

13 de agosto, 2015

admin/La Voz de Michoacán

“Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo, van por la tenebrosa vía de los juzgados: buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen, lo absorben, se lo tragan”.

El anterior fragmento corresponde a un poema del alicantino Miguel Hernández, quien murió en prisión una mañana de marzo de 1942, a los 31 años de edad.

Penitenciarías, penales, presidios, cárceles, prisiones, centros de readaptación o reinserción social; el modo de nombrar el lugar “donde se da contra las piedras la libertad y el día” –frase también del poeta mencionado- es irrelevante.

Sirva lo expuesto a modo de introducción de un tema,que si bien no es novedoso, confirma aquello que tanto hemos escuchado: en las cárceles están –y permanecen-,en su mayoría, quienes no cuentan con recursos económicos, políticos o sociales.

Elba Esther Gordillo, lideresa en su momento del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), acusada de delitos de lavado de dinero, delincuencia organizada y defraudación fiscal, gestiona actualmente, a través de su defensor, la prisión domiciliaria por su edad y estado de salud. Se espera que a finales de esta semana el juez competente resuelva dicha solicitud.

“No es un derecho exclusivo de ella, sino de cualquier persona que reúna los requisitos para ello”, declaró hace días su abogado, quien es el titular de un despacho especializado en materia penal que tiene sedes en Guadalajara y la Ciudad de México.

A decir de la defensa de la maestra, el cuadro médico que padece es agudo, y aunque se encuentra atendida en la Torre Médica del penal de Tepepan, las condiciones de su internamiento no le permiten una mejoría; necesita suministro de vitamina D (sol);  entre otros cuidados que sólo su domicilio le puede ofrecer.

En caso de que sea procedente su gestión, es posible que los rayos del sol los reciba en un palacete, a nombre de su hija mayor; residencia que se ubica en el Club de Golf “Bosques de Santa Fe”.

Las razones humanitarias deben prevalecer, y estoy de acuerdo que sea así en todos los casos.¿Cuántas mujeres y hombres encarcelados se encontrarán en semejante o peor situación de salud que Elba Esther Gordillo?

La diferencia es que no a todos les representa un bufete jurídico que,como señala en su página electrónica,“ha sido consultado por reconocidos personajes del mundo empresarial, político (de distintos partidos), sindical, periodístico, artístico y deportivo, a nivel tanto nacional como estatal, así como empresas nacionales y extranjeras, representaciones diplomáticas de distintas naciones, e incluso por gobiernos estatales y el propio Poder Ejecutivo Federal”.

Otro ejemplo de lo relativo o circunstancial que puede ser el hecho de permanecer en prisión u obtener la libertad por falta de pruebas, es la historia del joven sociólogo Óscar Álvaro Montes de Oca, quien gracias a una defensa adecuada, se logró demostrar hace días que la imputación de transportar varios kilos de cocaína en su viaje de Argentina a México era infundada.

“Que no le vuelva a pasar a nadie más”, pidió Óscar, en una conferencia de prensa ofrecida en la Universidad Autónoma del Estado de México en Toluca, en compañía de su familia y abogado.

Ello sería lo deseable,que ningún inocente sufra una situación injusta; no obstante, ese hecho esfrecuente, dado que son pocos quienes cuentan con los medios para contratar los servicios de un buen defensor, además de tener otros apoyos, como en el caso del citado profesionista, las autoridades universitarias cercanas a él que colaboraron para conseguir el video del momento en que documentó su equipaje.

La amarga experiencia que vivió Oscar Montes de Oca (permanecer incomunicado y sin acceso a un abogado de su confianza por varias horas, rapado al ingresar al penal de máxima seguridad en Tepic, recuperando su libertad después de una semana),la han vivido otras personas, aunque la mayoría sin la misma suerte.

Recordemos que José Manuel Mireles Valverde, permanece en una prisión federal lejana a su domicilio, por intentar apoyar un movimiento social contra la delincuencia organizada, que como estrategia del gobierno federal fue disuelto. Al final poco o nada se logró: el cartel delictivo que asolaba Michoacán, y otro que se logró incrustar, siguen operando, y las autoridades continúan navegando en las aguas de la incompetencia y la corrupción.

La fuga de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, es otro ejemplo que evidencia de qué manera puede usarse el dinero y el poder para obtener la libertad, independientemente de que se tratase de la que se decía era la prisión más segura del país.

De acuerdo al documento dado a conocer hace meses, titulado “Situación de las prisiones en América Latina”, realizado por la doctora Elena Azaola, que pertenece al Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), México ocupa el 6º lugar entre las cárceles más sobrepobladas del mundo, y de los 260 mil presos, apenas el 51% cuentan con sentencia

La investigadora del CIESAS también refiere que la población de varones se incrementó en un 40% durante la última década, y la de mujeres en un 100%, lo que significa que son ya un 5% de la población penitenciaria.

Hacinamiento, falta de servicios de calidad y violencia son algunos aspectos que padecen la mayoría de quienes están privados de su libertad; agregándose al problema, que por lo menos el 60% de las cárceles mexicanas están bajo el control del crimen organizado, y no de las autoridades.

Es así que la experta mencionada enumeró una serie de recomendaciones al Estado mexicano para enfrentar la problemática del sistema penitenciario; situación que también han realizado Amnistía Internacional y otros organismos que cuentan con investigaciones profundas sobre el tema. No obstante, las autoridades esquivan hacerse cargo de su responsabilidad, por el costo político y social que conlleva, prefiriendo dejar las cosas como están, pues así las encontraron, heredándolas en su momento a la siguiente administración pública.

Mientras tanto, los pobres siguen siendo los más vulnerables en el sistema de justicia de México, no importándole a quienes debiera, que los derechos que tanto se pregonan, sean ignorados a menudo; tampoco que se destroce su vida y familia.Muchos son los jóvenes, que estando en la flor de la edad, se encuentran en las cárceles de México por delitos de robo para conseguir dinero que les permita comprar drogas, por lesiones u homicidios causados bajo los influjos de estas, igualmente por transportarla, venderla o producirla.

Sin embargo, las autoridades vinculadas a la prevención de adicciones, organizan un torneo de fútbol o un taller de origami en zonas marginadasde vez en cuando, y creen que con ello están contribuyendo a resolver el problema.

Para intentar remediar una situación que está más allá de manualidades y actividades deportivas, se requiere más educación, y por supuesto, mejores oportunidades de empleo.“Un hombre aguarda dentro de un pozo sin remedio, tenso, conmocionado, con la oreja aplicada.  Porque un pueblo ha gritado, ¡libertad!, vuela el cielo. Y las cárceles vuelan.” Es la última estrofa del poema de Miguel Hernández con el que inicié.

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