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Estafa y ética

22 de octubre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Los periodos vacacionales, días feriados, ausencias esporádicas de alguno de los profesores, el no tener trabajos escolares que realizar el fin de semana o las tareas o deberes sencillos -entre otros hechos y circunstancias escolares- han sido motivo de gozo en la mayoría de los estudiantes de ayer y hoy, porque permiten tener tiempo libre para desarrollar aficiones, pasatiempos o simplemente descansar.

Estos pequeños oasis no alteran las responsabilidades que se tienen en la vida estudiantil, porque se va comprobando (con los años) que el esfuerzo, entusiasmo y compromiso son la única manera que existe para aprender, y por consiguiente, aprobar y avanzar.

Quizá por esa convicción que compartimos muchos, me sorprendió mucho ver hace días el anuncio de la plataforma digital “Aprobar sin estudiar” (APSIES). Los servicios que ofrece: trabajos, apuntes, exposiciones, presentaciones, resolución de ejercicios, redacciones, reportes de lectura, entre otros.

“Que no te agobie la vuelta a clases, porque este año nos tienes a nosotros; tú disfruta haciendo cosas que realmente te hagan progresar”, es parte de su publicidad.

No es novedad que en la red existan infinidad de recursos para los estudiantes que son perezosos, tampoco que los profesores ya sepan identifican esos fraudes de manera sencilla.(Antes existían los “acordeones” o el socorrido recurso de copiarle al de al lado, cuando no se había estudiado).

En mi experiencia como profesora universitaria, me tocó enfrentarme a trabajos realizados con información de El rincón del vago, monografías.com o Wikipedia, pero con un poco de paciencia se lograba identificar a quien hacía uso de la técnica del “copia y pega”.

“Aprobar sin estudiar” va más allá, no solo en sus enunciados, también en productos y mecanismos.

En un primer momento, dudé en abrir el enlace, pensando que se trataba de una información de broma. Luego que me atreví, confirmé que es real el servicio, y temblé, pensando cuántos profesionistas y técnicos, en cuyas manos se pone la vida, libertad, seguridad, bienestar, educacióny otros bienes fundamentales -sin olvidar a los políticos que determinan con su gestión las políticas públicas de la sociedad-habrán hecho o harán uso de este tipo de estafas o chapuzas.

En el señalado portal se garantiza la ejecución de trabajos para niveles de secundaria, bachillerato y universidad 100% originales (cero plagios), elaborados por expertos evaluados continuamente, ofreciendo premios a la fidelidad con descuentos; los pasos son obtener una cuenta personal y rellenar los formularios sobre lo que se encarga, recibiendo el interesado su pedido en el plazo de entrega acordado.

El costo del apoyo estudiantil que ofrece APSIES, se paga a través de una tarjeta de crédito o débito; o si se prefiere mantener la discreción del gasto, mediante una tarjeta de prepago universal, que se compra en puestos de periódico.

Dentro de las condiciones generales de contratación se encuentran, entre otros aspectos, la exigencia de comprender lo ahí contenido y la veracidad de los datos personales proporcionados -entre ellos, contar con una edad mínima de 14 años-.

Aunque sé que en el mercado se ofrece todo aquello que pueda ser negocio y genere ganancias, me inquieta saber que existen empresas que fomenten la indolencia de jóvenes en un tema básico de su desarrollo intelectual y ético, como es cumplir con todo lo relacionado con la etapa estudiantil, lo que tarde o temprano influirá en su desempeño laboral; máxime si consideramos que instituciones públicas están implicadas tanto en la aprobación del servicio, como en el cumplimiento del contrato mercantil, si es el caso.

Cómo puede decírsele a alguien que disfrute de las cosas que realmente le hagan progresar, mientras expertos le hacen los trabajos escolares a cambio del dinero que consiguen por sus medios o a través de sus padres.

Sin duda, la responsabilidad directa en ello es del estudiante (como en el caso de la infidelidad, que no es el tercero o tercera, sino recae en la pareja que decide engañar), sin olvidar el papel de los padres, dado que en algunos casos, no inculcan debidamente los valores que han de regir las decisiones de sus vástagos; o bien, no logran estar pendientes de lo que hacen o dejan de hacer cuando cierran la puerta de su recámara.

El escritor y filósofo Fernando Savater, en su conocida obra “Ética para Amador” (1991) recomendaba a su hijo, entonces adolescente, que buscara y pensara por sí mismo, en libertad, sin trampas; y porque ya no había modo de llevarle en hombros, procurara elegir siempre aquellas opciones que permiten luego mayor número de otras opciones posibles, no las que le dejaran de cara a la pared. Elegir lo que abre: a los otros, a nuevas experiencias y diversas alegrías, evitando lo que encierra y entierra.

También señaló este profesor y articulista, que los seres humanos podemos inventar y elegir en parte nuestra forma de vida; optar por lo que parece bueno, que es lo conveniente para nosotros, frente a lo que no lo es, aunque podemos equivocarnos. Sin embargo, es prudente fijarse en lo que se hace, procurando un cierto “saber vivir” que nos permita acertar. A ese arte de vivir, es lo que llaman ética.

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