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Foto: Nohemí Arreola. El ballet es su pasión y lo comparte con nosotros.

Baila por la vida Ana Liz

16 de octubre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Mientras Ana Liz alistaba los últimos detalles de su atuendo, amarraba sus zapatillas y daba un toque de color a sus labios, su mami Elizabeth nos mostraba orgullosa un hermoso tutú tornasol, decorado con plumas de pavorreal que la misma chica diseño para brillar en el escenario.

Ella es Ana Elizabeth Tejeda Velázquez, moreliana, bailarina profesional de ballet clásico, profesora, diseñadora de modas, dedicada, constante y segura de lo que quiere.

Esta chica nació el 20 de abril de 1989. A sus 26 años puede decir que ha alcanzado varias de sus metas, siempre acompañada de su familia quien la apoya en cada proyecto y en cada escenario donde demuestra su pasión.

Juan Manuel y Elizabeth son sus papás, de cariño la llaman Ana Liz, es la mayor de tres hermanos, la única chica y la más unida a mamá a quien por cierto le ‘heredó’ la gran sonrisa y simpatía. Ana Liz tiene dos hermanos, Juan Manuel y Samuel, quienes al igual que ella, están luchando por alcanzar sus sueños.

Para Ana Liz la relación con su mamá es uno de sus más grandes apoyos. Son compañeras, amigas y su más grande ‘porrista’ pues desde que inició a practicar ballet a los cuatro años de edad, ella estaba al ‘pie del cañón’ llevándola a sus clases desde muy temprano y recogiéndola en la noche después de un largo día de escuela y práctica.

A la par que estudiaba la primaria, secundaria, ‘prepa’ y universidad, Ana Elizabeth se profesionalizaba en el ballet clásico,  en el Royal Academy of Dance que tiene examinadores de Inglaterra; para después estudiar la técnica vaganova, que es la rusa y la técnica cubana.

Pero, ¿cómo inició todo? “Cuando era pequeña mi mamá me llevó a natación, a gimnasia y finalmente a ballet, que es donde ‘me enamoré de él’. Es como si me hubiera dado a elegir y entre esas actividades y yo me decidí por esta última”, explicó la chica.

“Esta pasión la traigo en la sangre. No es que venga de familia, porque soy la única que se dedica al arte, pero cuando estoy bailando me transformo en el escenario, soy otra persona; cuando estoy en escena es como transportarme a otro mundo” confesó Ana Elizabeth, quien al hablar del ballet sonríe, piensa y se emociona; se nota en su rostro.

Un agradecimiento especial Restaurant ‘Patria’ por las facilidades para la realización de la sesión fotográfica.

Con fotos de: Nohemí Arreola.

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