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Morelia, Michoacán a 20 de enero de 2017
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Foto: Jaime Lagunas S. Edher Velázquez, es un estudiante de la licenciatura en ciencias de la comunicación, diseñador y modelo.

Edher Velázquez, su pasión el modelaje

10 de junio, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Adrián Bucio/ La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán.- Edher es un lienzo vivo. Su epidermis, tierra fértil de tinta, es museo y oda del tatuaje. Los tiene por todos lados. El brazo derecho es tradicional: líneas gruesas y colores sólidos. El izquierdo varía; alberga relojes, rosas, perros de raza, a Frida Kahlo, a Dalí y un mandala. Más arriba, a la altura del codo, porta un bosque del que emanan golondrinas en pleno vuelo, en búsqueda de libertad. Luego de un rato, se sincera: es fanático de los tatuajes.

Edher Velázquez, originario de Pátzcuaro, es un estudiante de la licenciatura en ciencias de la comunicación, diseñador y modelo profesional de 27 años de edad. Hombre alto, moreno, delgado, de labios grandes y anchos, cabello lacio y negro, sus ojos oscuros. Maneja una línea de playeras llamada “Folklore Mexican Trendy” y ha participado con importantes agencias de modelaje.

¿Cómo consideras que fuiste de pequeño?

Fíjate que considero que fui muy equilibrado; nunca fui el niño de las travesuras ni tampoco el niño de los dieces. Siempre estuve en un término medio. Desde la primaria hasta la secundaria fui comportado, ya en la preparatoria empecé a conocer más gente y adquirí otros gustos, otras características. Con el tiempo, me volví más inquieto e hiperactivo.

 

¿Tenías alguna afición cuando eras niño?

De niño me gustaba mucho el futbol. Sin embargo, cuando tenía 16 años me fracturé el brazo y jamás volví a jugar. Casualmente, luego de este inconveniente, una de mis tías me invitó a modelar y ahí me adentré a mi otra faceta, a mi otra afición. Desde ahí dejé los deportes de contacto.

 

¿Por qué elegir ciencias de la comunicación?

Siempre me ha atraído la parte social de todo. Llegó un punto en mi vida en que escuchaba que todos decían “yo quiero ser arquitecto” o “yo quiero ser médico”. Hubo un momento en que me dije “si a mí me gusta conocer gente,  platicar y además me agradan las relaciones públicas, ¿por qué no estudio comunicación?”. Y así lo decidí.

 

¿Por qué tu gusto por las relaciones públicas?

La verdad, porque me encanta conocer personas, comunicarme con ellas. Creo que se me facilita mucho el don de la palabra. Además, me gustaría ser publirrelacionista de mis playeras y de mi imagen como modelo, atender mi comunicación pública yo mismo, en solitario,  para crecer en lo profesional y auto ayudarme a llegar lejos.

 

¿Cuándo empezaste a modelar?

Yo tenía 17 años. Entré a la escuela de modelaje sin saber mucho. Tuve varias sesiones de práctica donde nos enseñaron la dinámica de las pasarelas, fotografía y todas las cualidades que conlleva el ser modelo.

 

¿Qué pasarela recuerdas más?

La primera, sin duda, nunca la voy a olvidar. Teníamos que modelar con perros. Las mascotas también tenían atuendos de diseñador. Salí y el público me vio, pero cuando iba a terminar mi actuación se me salió una risa de nervios, creí que me había equivocado. Cuando regresé al camerino, mi maestra me dijo “felicidades, sonreíste muy bien, te salió muy natural”.

¿Qué te dio el modelaje?

Cuando entré al modelar, yo tenía la idea de que el modelo era alto y de ojos azules. Cuando en verdad me relacioné con el universo del modelaje me di cuenta de que es un hooby que disfruto mucho. Me brindó mucha seguridad, le perdí miedo al público, me abrí muchas puertas, eso fue lo que me dio.

Los brazos de Edher gritan una historia. El canal comunicativo, propio del modelo de McLuhan, son tatuajes. Muchos son de comida. Unas cerezas un tanto pícaras cuelgan en su antebrazo; simbolizan el inicio de la actividad sexual, explica Edher. Más abajo, figura un “cupcake”. Yo lo observo con cierto espasmo mientras él me dice “cocinar es otra de mis pasiones”.

 

¿Qué tanto cocinas?

Cocino con mucha frecuencia, mi segunda opción de estudio era la carrera de gastronomía. Luego me puse a pensar y descubrí que no era lo mío, que sólo lo hacía por hooby. Sin embargo, en mis ratos libres suelo cocinar para mí. De repente, si quiero impresionar a alguien o invitar a cenar a una persona, bajo alguna receta de internet. Si no, regularmente hago las recetas tradicionales que aprendí en mi casa.

 

¿Qué tipo de comida te gusta?

Me encanta el sabor de las preparaciones italianas. Su comida conecta mucho conmigo. Quizá sea porque me gustan mucho las pastas, cremas y quesos. También, los platillos de México me atraen porque son parte de nuestra tradición y hablan de lo que somos como mexicanos.

 

¿Cuál fue tu primer tatuaje?

Me empecé a tatuar en mi cumpleaños número 24, como un regalo para mí. Mi primer tatuaje fue esta golondrina que tengo en el hombro derecho. Empecé a leer mucho para encontrar un estilo en mis tatuajes.

 

¿Por qué una golondrina?

La golondrina me la puse porque me agradaba estéticamente. Luego vi su significado y terminó de convencerme. Ésta ave habla de un renacer. Los antiguos marinos creían que cuando sus compañeros se morían, y una golondrina les volaba encima, ésta se llevaba las almas al cielo. Eso simboliza, un viaje espiritual.

Las nubes se humedecen y comienzan a desperdigar una ligera brizna. Sentado en un sillón café, Edher Velázquez inicia un recorrido por sus brazos, me cuenta la historia de sus tatuajes. “Este tatuaje de acá son los labios de mi mamá”, señala su deltoides, “literalmente le pedí a mi madre que pusiera su boca en una libreta, dizque para una tarea. De inmediato corrí al estudio y me tatué la silueta. Si me da un beso, su boca cabe aquí”.

 

¿Qué representa el tatuaje del bosque?

Un día ya me quería salir de un lugar en el que estaba por obligación. Ya me quería ir de ahí, tenía mucha desesperación. Estaba en el patio fumando un cigarro, en eso se paró un pájaro enfrente de mí y luego se fue volando ¡como si nada! Encontré ese significado de la libertad. En cuanto salí del lugar fui y me tatué el bosque, y encima, una parvada de golondrinas que salen volando, como aquel pájaro que vi.

 

¿Cómo empiezas a diseñar playeras?

Todo comenzó hace un año y medio. Yo, por la cuestión de los tatuajes, mandaba cortar mis playeras y les quitaba las mangas. Cuando me tomaba fotos con mis playeras recortadas, la gente me mandaba mensajes de “¿dónde compras tus playeras?” y “están bien padres”. De ahí surgió la idea de hacer mis propias playeras y venderlas.

 

¿Por qué “Folklore Mexican Trendy”?

Siempre me he sentido orgulloso de mis raíces y costumbres. Decidí hacer diseños de temas mexicanos. Yo siempre decía que mis playeras eran llamativas, con mucho folklore. “Mexican Trendy” quiere decir “moda mexicana”, porque en mis estampados trato de poner algo relativo a México.

 

¿Cómo es el proceso de elaboración?

Primero me debe de llegar una idea. Por ejemplo, si veo algo representativo del pueblo mexicano, le tomo foto y después lo dibujo en un pizarrón. Luego, varias personas me ayudan a cortar, sublimar y confeccionar mis prendas. Posteriormente las vendo por internet. Suena fácil, pero tuve que aprender mucho.

 

Para ti, ¿Qué debe tener una pareja ideal?

No tengo un prototipo específico de pareja. Sin embargo, me gusta que sea alguien inteligente, con buenos temas de conversación, No busco una rubia ni una supermodelo, creo que todas las mujeres son bonitas si saben cautivar y generar interés. Debe ser alguien que sabe lo que quiere.

Edher finaliza su respuesta con la frase “Lo único que le pido a una mujer, es fidelidad”. Yo recuerdo su muñeca tatuada, en la que una pareja de novios se mira, con amor, encima de la leyenda “siempre fiel”. Termina la entrevista y Edher se levanta algo aliviado, ve el reloj y me dice “qué bueno que tenemos tiempo, en dos horas me tatuaré un Johnny Bravo”.

Agradecemos al Club Britania por prestarnos las instalaciones para la sesión fotográfica.

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