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Morelia, Michoacán a 22 de julio de 2017
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Foto: Wendy Rufino. Katherine Sofía González es una modelo y diseñadora de modas de 24 años, nacida en la ciudad de Morelia.

Katherine, amante del modelaje y el diseño

8 de julio, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Adrián Bucio/ La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán.- Katherine diseña algo más que prendas: su mirada. Y la diseña bien; juega con ella, la transporta, la luce ante el reventar del ocaso. Sus ojos tibios diseminan una estética inalienable, están rellenos de color miel. De pronto los mueve hacia uno de sus diseños, “todos los tejo a mano” dice. Habla de una colección de trajes de baño, y de una habilidad increíble para manipular el gancho.

Katherine Sofía González es una modelo y diseñadora de modas de 24 años, nacida en la ciudad de Morelia. Mujer alta, de tono blanco, boca fina y delineada, voz suave, complexión delgada. Su cabello es lacio y dorado; chispea brillo cual metal precioso. Con música de cuerdas como fondo, nos sentamos en la recepción del Hotel Casa San Diego, comienza la entrevista.

¿Cómo eras de niña?

La verdad, de niña me sentía Lara Croft, la de “Tomb Raider”. Con mis primos jugábamos a los zombis y a todas lo que tuviera que ver con esas temáticas. Casi todo lo de los videojuegos, lo jugábamos pero en la vida real. Antes no teníamos “iPad” como los niños de ahora, todavía me tocó salir a la calle y tener raspones en las rodillas.

De pequeña, ¿qué querías ser de grande?

No recuerdo lo que respondía cuando me hacían esa pregunta. Solo sé que yo soñaba con tener una casa rodante para transportarme y poder recoger perros de la calle. Mi idea era rescatarlos y llevarlos conmigo. Ese era el deseo que tenía junto con una prima.

Una melodía como de guitarra se reproduce entre las bocinas del hotel, invade poco a poco la recepción auditiva. Cuando hablamos del modelaje, algo se escucha claro “de pequeña, no me gustaba que me tomaran fotos”. Katherine admite, que su mamá la perseguía para poder fotografiarla. Del ayer al hoy, la diferencia es drástica.

¿Cómo inicias en el modelaje?

Yo estudiaba en la preparatoria y comencé a asistir a unos cursos de modelaje que me habían llamado la atención. Entré sin estar cien por ciento segura de sí me gustarían o no. Pasaron las clases y resultó que al final si me agradó. Luego de eso, me dijeron que si quería aprender modelaje necesitaba hablar inglés. Así que luego de ahí me metí a clases de inglés, para un año después entrar de lleno a estudiar modelaje.

¿Qué aprendiste en el curso de modelaje?

Pues me enseñaron a caminar, básicamente. El desfilar por los escenarios fue lo que más me impartieron en las clases. Casi no vimos sesiones fotográficas, eso ya vino cuando entré de lleno a estudiar modelaje. Aquí fue pura caminata y postura.

Cuéntame de tu primera pasarela.

A mí no me gustaba tomarme fotos. Por ello me sentía muy penosa, e incluso, nerviosa. Nunca creí que lo iba a hacer, decía “estará toda esa gente viéndome”. Entró en mí la idea de que en cuanto saliera, me iba a querer regresar. Sin embargo, el momento en que pisé el escenario fue como ese pedazo de película en el que te transformas, das la cara y sales como si nada.

¿Fue fácil aprender a modelar?

Pues en la escuela me enseñaron varias cosas. Desde aspectos tan básicos como caminar y posar hasta cuidados de la piel, el cabello, nutrición, teatro, baile y muchas otras cosas más. Inclusive contaba mucho la expresión corporal, al grado de que una maestra podía adivinar si teníamos un problema con solo vernos andar.

¿Cómo te cuidas antes de una sesión de fotos?

La verdad es que no tengo cuidado alguno. Generalmente no suelo preocuparme tanto. Sin embargo admito que de repente puedo cuidar mi alimentación, pero solo un poco. Realmente en el modelaje no influye tanto el cómo te cuides, sino qué actitud tengas.

¿Tu actitud cómo es?

La verdad es que siempre soy positiva. El secreto de tener siempre una buena actitud está en disfrutar lo que haces, que te llenen las actividades que realizas. También, influye mucho la convivencia que se tenga con las demás modelos, el llevarte bien y crear un buen ambiente hace que la actitud sea siempre buena.

Cuando estás en una pasarela, ¿qué pasa por tu cabeza?

Muchas cosas. Lo que siempre sirve es pensar en tu ídolo. Así, además de romper con el miedo y la inseguridad, tu lenguaje corporal adquiere mejores formas. A veces incluso, recuerdo alguna pose que me haya gustado de él o ella, y trato de repetirla en la presentación. Es así como sabes que te ves bien.

¿Cómo usas tu lenguaje corporal?

Depende mucho de lo que vayas a modelar. Si te toca un vestido de noche debes de estar elegante y caminar más lento. Si te toca un traje de baño, todo es más rápido y además, sensual. Creo que ahí está el punto, debes expresar sensualidad pero sin caer en la vulgaridad.

¿Cómo te sentiste en tu primera sesión fotográfica?

Me sentí muy bien. Fue algo improvisada porque nos dijeron con muy poco tiempo de anticipación. Prácticamente me dijeron “pásate para tomarte las fotos”. Al principio me sentí como tiesa, pero ya con el tiempo me fui soltando. Luego el fotógrafo me dio confianza y fueron saliendo una a una las fotos.

¿Qué es lo que te gusta modelar más?

Me gusta mucho lo casual, es más como mi estilo. Me gusta ser libre en lo que uso, y pues a la hora de modelar algo casual, puedes soltarte y ser quien eres. Siento que es lo que más conecta conmigo.

¿Qué te brindó el modelaje?

Me dio más seguridad, más soltura, más manejo de mi cuerpo para enfrentarte a personas y retos. Para mi significa ser una persona a la que se le ve como un modelo a seguir o un sueño de aspiraciones para alguien.

¿Cómo empiezas con el diseño de modas?

Me di cuenta de que es una carrera que se complementa con el modelaje. Era esa etapa en que no sabía ni que elegir, y pues me decidí por el diseño de modas. Creo que en ese momento, fue lo que más me llamó la atención. Para ese momento yo ya había estudiado modelaje y apenas salía de la preparatoria.

¿Qué es lo que más te gusta del diseño de modas?

Pues me gusta que puedes modelar tu propia ropa. Puedes diseñar lo que quieras. Si ves algo que te gusta y te dan ganas de hacer algo parecido, puedes hacértelo tú o enseñar a un amigo o amiga para que te ayuden a hacerlo. Es como el despertar de tu imaginación. 

¿Cómo empiezas a hacer una prenda?

Pues primero lo paso de mi cabeza al papel. Luego haces el patronaje, ves las medidas que va a tener y lo vas armando hasta que quede. Se pasa a la tela, se cose, se arregla y luego ya queda.

Conversar sobre diseños, es lo que más le gusta. Y más cuando se trata de los suyos. Los tiene en varios colores y texturas. Hay azules, rojos, amarillos y morados. Algunos, dice, fueron hechos por su mamá y otros los tejió ella con la técnica del gancho. Una lluvia de comentarios se avecina, se escucha: “¡que destreza tiene para tejer!”.

¿En qué consisten los trajes de baño que diseñas?

Son prendas tejidas a mano. Están hechas de un material que no se decolora ni con el agua ni con el sol. Son de diferentes estilos, tamaños y colores. Todas ellas las vendo por internet y pertenecen a mi marca Amapola Sofía González.

Platícame del inicio de tu marca.

Todo empezó porque vi un traje de baño parecido, y me gustó mucho. Vi la imagen y le dije a mi mamá. Al poco tiempo, mi madre me hizo el traje. Sin embargo no fue hasta dos años después que se me ocurrió la idea de venderlos. Y así nació esta marca, con el fin de vender mis diseños.

Katherine Sofía González es…

Soy alguien que está en busca de su desempeño en la vida, así como sus sueños y sus fines. Una persona que sabe salir adelante. Alguien que está realizando muchos proyectos y metas. Pienso que poco a poco podré llegar a donde finalmente quiero estar.

 

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