Científicos alertan de los riesgos (y oportunidades) de la ‘despoblación’ ganadera

Los investigadores han analizado los patrones globales de variación en las cargas ganaderas y los han relacionado con factores socioeconómicos, tecnológicos y climáticos, y han evaluado las consecuencias ecológicas que estas disminuciones pueden tener sobre el funcionamiento del planeta.

Científicos de varios países han alertado de los riesgos que se derivan de la progresiva reducción de la población ganadera, pero también de las oportunidades que puede generar, como el aumento de la biomasa. Imagen de pastoreo extensivo. Foto: José Daniel Anadón (Instituto Pirenaico de Ecología -IPE/CSIC) --

EFE / La Voz de Michoacán

Madrid. Científicos de varios centros de investigación han alertado de los riesgos que se derivan de la progresiva reducción de la población ganadera, entre ellos el mayor riesgo de incendios forestales, pero también de las oportunidades que puede generar, como el aumento de la biomasa, lo que puede favorecer la captura de dióxido de carbono atmosférico.

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La investigación, que ha sido coliderada por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), evidencia una tendencia global que afecta a zonas que concentran más del 40 por ciento del ganado mundial y, de una forma destacada a Europa del Este, cuya cabaña ganadera se ha reducido un 35 por ciento en los últimos 25 años.

Los resultados cuestionan además la percepción generalizada que relaciona la degradación de los paisajes y de los pastizales con el sobrepastoreo y apunta las consecuencias ecológicas que están asociadas al abandono ganadero, ha informado el CSIC en una nota de prensa.

El trabajo ha sido liderado por José Daniel Anadón, del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) y Osvaldo Sala, de la Arizona State University, y sus conclusiones se han publicado hoy en la revista PNAS.

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Los investigadores han analizado los patrones globales de variación en las cargas ganaderas y los han relacionado con factores socioeconómicos, tecnológicos y climáticos, y han evaluado las consecuencias ecológicas que estas disminuciones pueden tener sobre el funcionamiento del planeta.

El estudio destaca que las regiones más prósperas, con poblaciones estables, mayor disponibilidad de piensos y sistemas ganaderos menos dependientes del pastoreo, han reducido la densidad de ganado en sus pastizales, y así lo demuestran los datos en Europa, América del Norte, China y norte y sur de África, donde la disminución de la ganadería es relevante.

Resulta significativo el caso de Europa del Este –incluida la Rusia asiática–, región en la que la ganadería ha disminuido prácticamente un 35 por ciento en los últimos 25 años, mientras que territorios de Asia Central, Sudamérica y el África subsahariana han incrementado sus cargas ganaderas debido a un fuerte crecimiento demográfico y a una demanda de proteína animal en aumento, a pesar de sus limitaciones tecnológicas.

“Durante décadas hemos interpretado los pastizales del planeta desde la óptica del sobrepastoreo”, ha señalado José Daniel Anadón, y ha precisado que sin embargo una parte importante del mundo está experimentando lo contrario: "menos ganado, menor presión de pastoreo y transformaciones ecológicas profundas”.

La reducción del ganado extensivo puede provocar un aumento del riesgo de incendios, al favorecer una acumulación descontrolada de biomasa vegetal, o la pérdida de especies vegetales vulnerables, al permitir que unas pocas especies competitivas dominen la vegetación.

Pero al mismo tiempo, la disminución del pastoreo puede incrementar la cantidad de biomasa y favorecer la captura de dióxido de carbono atmosférico, con posibles beneficios para el clima. “No se trata, por tanto, de un escenario únicamente negativo o positivo, sino de una realidad más compleja que combina riesgos y oportunidades”, ha aclarado Anadón.

El pastoreo también puede influir en los flujos de agua, ya que el aumento de la vegetación aumenta la proporción de agua que es utilizada por las plantas y transpirada a la atmósfera, por lo que la disminución del ganado implica una menor escorrentía y, finalmente, una menor cantidad de agua disponible para los usuarios.

Y aunque la reintroducción de fauna silvestre o el uso de otros tipos de herbívoros podrían, en algunos casos, sustituir parcialmente las funciones ecológicas que desempeña el ganado, los investigadores han incidido en que se necesita un mayor conocimiento científico para entender qué estrategias funcionan, en qué lugares y bajo qué condiciones.