Liliana David En medio de la Guerra Civil española, David Alfaro Siqueiros y José Renau se conocieron. Fue en estas fatídicas circunstancias en las que tuvieron un primer encuentro, del cual, años más tarde, surgiría la idea de trabajar colectivamente en la realización del mural titulado Retrato de la burguesía, que se encuentra en el edificio del Sindicato Mexicano de Electricistas en la Ciudad de México. Ante la poca investigación dedicada a rastrear la influencia mutua entre españoles y mexicanos, derivada del exilio republicano y su experiencia de «transtierro» en nuestro país, se desconocía la significativa participación que tuvo el pintor español José Renau en el movimiento muralista nacional. Precisamente, la historiadora moreliana Dulze María Pérez Aguirre ha publicado un libro sobre este tema, y lo ha hecho en coedición con el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y con la Universidad Autónoma de Aguascalientes. En su investigación, despliega una visión más amplia y profunda de la relación que tuvo Renau con Siqueiros, ofrece las claves de su aportación al muralismo mexicano y nos pone en la pista de la experiencia que adquirió durante su exilio mexicano para desarrollar nuevos derroteros artísticos, una vez que abandonó el país y se instaló en su exilio alemán. La autora Dulze Pérez Aguirre logró reunir en su libro importantes fuentes, recopiladas en diferentes archivos y bibliotecas entre España, México y Alemania, además realizó entrevistas con familiares, así como con la artista Marta Hofmann, con el fin de acercarnos a la historia del valenciano José Renau, quien, en calidad de director general de Bellas Artes, fue el encargado de pedirle a Pablo Picasso que realizara la famosa pintura del Guernica para el Pabellón de París en 1937. Dicha obra, cabe recordar, se convirtió en un ícono artístico del siglo XX, el cual retrató la barbarie del bombardeo contra la población civil de la ciudad de Guernica, ejecutada por los nazis alemanes y los fascistas italianos que apoyaban la sublevación del general Franco, durante la fratricida contienda española. En 1938, a su llegada a México, –como me cuenta en entrevista Pérez Aguirre– José Renau estaba acompañado por su esposa, la pintora Manuela Ballester, así como por otros integrantes de su numerosa familia, quienes llegaron a refugiarse al país ante el escenario bélico en España. Por invitación de David Alfaro Siqueiros, al año siguiente de su arribo, se sumó al Equipo Internacional de Artes Plásticas para pintar el mural Retrato de la Burguesía, en el cubo de la escalera del Sindicato Mexicano de Electricistas, un encargo del propio sindicato, como advierte la historiadora: «Siqueiros ya le había planteado a José Renau en España la posibilidad de trabajar en colectivo, pero dicha propuesta no se llevó a cabo a causa de la Guerra Civil, así que, tras el encargo para pintar un mural en la nueva sede del Sindicato Mexicano de Electricistas, vieron la oportunidad para colaborar juntos. Se crea, pues, el equipo internacional de artistas plásticos, entre los que se encontraban los mexicanos Antonio Pujol, Luis Arenal y Siqueiros, como director del proyecto; mientras que, por la parte de los españoles, estaban José Renau, Miguel Prieto y Antonio Rodríguez Luna». Foto: José Renau en la sección derecha del mural "España hacia América", en el Casino de la Selva, en Cuernavaca En su libro, Dulze explica todas las peripecias, los desafíos técnicos y los desencuentros que se suscitaron entre el colectivo de artistas y Siqueiros, a tal grado que fue José Renau y su esposa, Manuela Ballester, en calidad de asistente, quienes terminaron de realizar en 1940 los trabajos del mural. Es aquí donde José Renau cobra el protagonismo que no se le ha reconocido a lo largo de la historia del muralismo mexicano, sobre todo por su labor para concluir esta obra monumental, ya que a Siqueiros lo habían encarcelado en Lecumberri por haberse involucrado en el atentado contra Trotsky el 24 de mayo de 1940, cuestión que le impidió concluir, tanto a él como a sus colaboradores, el proyecto solicitado por el sindicato mexicano. Fue Renau el artista contratado, entonces, para llevar a cabo las modificaciones pedidas a la obra, un imponente mural en el que se plasmó una crítica a los avances tecnológicos que, en aquel tiempo como en éste, servían para ser utilizados con fines bélicos. La obra retrata la maquinaria del capitalismo, al que muestra transformando la sangre de los trabajadores en ríos de dinero, los cuales, a su vez, alimentan las distintas encarnaciones del imperialismo mundial que generan la guerra. Una obra avanzada y predictora de un futuro que, por desgracia, es ahora el nuestro. Para Dulze Aguirre, la aportación de Renau al muralismo mexicano se debe, por un lado, a su metodología, que le llevó a aplicar la técnica del fotomontaje en la composición de la obra, algo que «permitió romper las aristas del muro, generando un juego óptico»; pero, por otro lado, también se debió al propio compromiso personal del valenciano en la labor, ya que, sin él, no habría podido culminarse la magna obra. El mérito artístico del mural se le ha reconocido generalmente a Siqueiros, algo que resulta injusto, pues Renau no sólo fue su discípulo, fue coautor de la emblemática obra. De hecho, el propio Siqueiros reconoció la labor de Renau al escribirle, varias décadas después: «Retrato de la Burguesía es una obra tan tuya como mía». Foto: Dulze Pérez y Marta Hofmann en su casa en Alemania (2017) Todos los hallazgos y detalles de la historia que enmarcó la relación entre ambos artistas son analizados en profundidad por Dulze Pérez Aguirre, quien indaga en el resto de la obra mural que Renau realizó en México. Además de la elaborada para el sindicato mexicano, el artista español también desarrolló una serie de pinturas y murales en un centro de entretenimiento conocido como Casino de la Selva, en Cuernavaca, Morelos, propiedad del empresario español Manuel Suárez. Para Aguirre, la obra más relevante que Renau llevó a cabo en nuestro país fue, de hecho, el mural titulado España hacia América, al que se dedicó en cuerpo y alma entre los años 1946 y 1951, y en el que quiso plasmar el origen y evolución de la hispanidad, desde la península hasta la Conquista, mostrando una visión benévola y sin violencia, en claro contraste con el discurso de Diego Rivera. «España hacia América es un mural muy importante por su temática, sobre todo porque rompe con el discurso hispanofóbico que venía desarrollándose en el muralismo mexicano, sobre todo en Diego Rivera. La idea de Renau era resaltar en dicha obra la unión, la mezcla de la que surge el México moderno». A esta visión renovada de la relación compleja entre México y España, la autora le dedica un capítulo entero en el que desglosa cada uno de los temas abordados por el artista español en su gran proyecto. No obstante, ante el desconocimiento del personaje Renau y de sus contribuciones al muralismo mexicano, su obra cayó en manos de unos empresarios que adquirieron el deteriorado inmueble en 2001. Así lo cuenta la especialista: «El Casino de la Selva fue adquirido por la empresa internacional Costco, a través de la Comercial Mexicana, que infligió daños que causaron la pérdida total y parcial de España hacia América. Actualmente, el edificio que resguarda estos murales funge como el Papalote Museo del Niño, pero con la pandemia del COVID-19 las instalaciones han cerrado, no se sabe si nuevamente abrirá las puertas al público y tampoco se tiene conocimiento sobre el estado de conservación de los murales». Foto: Trabajo preliminar de otro de los murales en los que se involucró José Renau Un desenlace en suspenso para una historia marcada por el contraste, y que plantea varias cuestiones. Por un lado, sorprende que un movimiento artístico tan importante y nacionalista como el del muralismo mexicano haya, a su vez, recibido la influencia y la aportación de un exilado español, a quien, sin embargo, cierta maldición del «transtierro» condenó a permanecer prácticamente oculto y desconocido durante muchos años para el gran público. Por otro, la manera como la metáfora del maltrato a su mural nos habla de un rasgo de nuestro tiempo, en que la ignorancia y ambición del gran capital extranjero y nacional, en convivencia con la inoperancia del Estado, malogran una obra monumental, y patrimonial, para acabar en un museo en el que habría que indagar sobre su estado real de conservación. Frente a esta situación, resulta invaluable la aparición del libro de la historiadora Dulze Pérez Aguirre sobre el gran muralista transterrado, una obra que sin duda abre un camino para que otros vengan a recorrer esta senda tan olvidada de nuestra memoria histórica. Cifras 19 años duró el exilio de Renau en México 24 años duró el exilio de Renau en Alemania Liliana David es Doctora en Filosofía por la UMSNH. En 2001, comenzó su trayectoria como periodista cultural en los principales diarios del estado (Provincia, Sol de Morelia y La Jornada Michoacán). Del 2006 al 2013, fue reportera de la sección de cultura en La Voz de Michoacán y, tras siete años de diarismo, inició sus estudios de posgrado en la Maestría en Filosofía de la Cultura de la UMSNH, participando en Congresos y Seminarios internacionales tanto en México como Argentina y España. Desde el 2021, colabora en la revista española Contexto (Ctxt) y en Diario Red. Ha publicado en el libro colectivo Ctxt, una utopía en marcha, editado bajo el sello de Escritos Contextatarios. Actualmente, tiene interés en la investigación de las relaciones entre la literatura y la filosofía, la identidad y la migración, así como en la divulgación del pensamiento a través del periodismo.