Hermanos de mujer asesinada a tiros por ICE en Mineapolis denuncian brutalidad de agentes

Luke y Brent Ganger, hermanos de Good, aseguraron que la muerte de su hermana, madre de tres hijos, no ha provocado cambios en la actuación de las agencias federales

Efe / La Voz de Michoacán

Washington, EUA. Los hermanos de Renée Good, mujer que falleció a tiros por un agente federal, el pasado 7 de enero, ofrecieron un emotivo testimonio en el Capitolio, donde acusaron de brutal el accionar del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Mineápolis y exigieron reformas urgentes.

PUBLICIDAD

Luke y Brent Ganger, hermanos de Good, aseguraron que la muerte de su hermana, madre de tres hijos, no ha provocado cambios en la actuación de las agencias federales.

"Estos encuentros con agentes federales están cambiando la comunidad y muchas vidas, incluida la nuestra, para siempre", dijo Luke Ganger durante la audiencia.

El foro, liderado por el senador demócrata Richard Blumenthal y el representante Robert García, buscó visibilizar lo que consideran abusos de las tácticas agresivas de la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, incluyendo el tiroteo fatal contra el enfermero Alex Pretti en Minesota, ocurrido tras la muerte de Good.

PUBLICIDAD

Los demócratas bloquearon parte de la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) y proponen reformas como prohibir el uso de mascarillas por parte de agentes de ICE, reforzar la capacitación, eliminar la inmunidad calificada y aumentar el control judicial sobre sus operaciones.

Otros testigos, como Marimar Martínez y Aliya Rahman, relataron experiencias similares de violencia y detenciones por parte de la Patrulla Fronteriza y ICE, mientras que Martin Daniel Rascon denunció un ataque a su familia en California.

Blumenthal afirmó que los testigos representan "el rostro y la voz de miles de personas que sufren esta inhumanidad en todo el país".

Trump promulgó el martes un paquete de financiamiento de 1.2 billones de dólares que deja al Departamento de Seguridad Nacional financiado solo por dos semanas, lo que anticipa un enfrentamiento sobre la agenda migratoria de su Administración.