En todos lados se habla acerca de la importancia de utilizar protector solar, pero poco se dice sobre cómo escoger una presentación que haga match con nuestro estilo de vida, por eso es que algunas personas se confunden cuando ven que una sola marca ofrece, al menos, tres variaciones diferentes del mismo producto. Si te da curiosidad saber qué tanto te conviene seguir utilizando lo que has estado comprando, o sientes que ya quieres cambiar de formato y desconoces los beneficios de cada uno, entonces continúa con la lectura de este artículo para que dejes de tirar el dinero y te atrevas a invertir un poco y comprar productos de skincare de calidad. Cremas ligeras y geles ¿Utilizas una crema que al poco rato se transforma en una capa de aceite? Te conviene cambiarla por productos ultraligeros que absorban la humedad, te salven del brillo excesivo y sean capaces de dejar una superficie mate que se mantenga intacta, a pesar de que la temperatura suba. Los amarás si disfrutas la sensación de un rostro limpio y libre de residuos. A diferencia de las presentaciones espesas que pueden dejar marcas blancas, estas logran distribuirse de manera uniforme, por lo cual se integran de inmediato a la piel. La decisión final depende de qué tanto control quieras sobre la textura de tu cutis: las cremas ligeras son como un escudo que sella y matifica; un gel se funde al instante, da frescura. Bloqueadores en barra Las personas que siempre van con prisa se quedan con las opciones sólidas porque cubren el rostro con una película densa que no se corre con el sudor ni irrita los ojos en plena jornada; además, se hicieron bastante populares por su tamaño portátil, el cual hace posible su aplicación incluso en zonas como las orejas, el dorso de las manos y el contorno de la nariz. ¿Cómo usar el bloqueador solar en barra? A grandes rasgos, no basta con una pasada rápida: se debe deslizar de modo generoso (dos o tres capas por área) para asegurar que no queden huecos sin cubrir. Tanto deportistas como padres que desean proteger a sus hijos del sol, lo encuentran conveniente debido a que no es necesario usar las manos para esparcirlo. Brumas y polvos La protección solar se degrada con el sudor, el roce y la propia radiación, pero seamos realistas: nadie quiere desmaquillarse o lavarse las manos en medio de la calle para volver a ponerse crema. La solución a situaciones así son las brumas y los polvos traslúcidos con FPS, diseñados, justamente, para una reaplicación limpia y en segundos. Las brumas modernas son bastante finas; no dejan gotas visibles ni alteran el maquillaje; lo que hacen es colocar una red invisible de filtros sobre la piel. Por su parte, los polvos con brocha integrada, al pasarlos por la zona T (frente, nariz y mentón), matifican y retocan la protección. Al llevar uno de estos formatos contigo, le garantizas a tu piel no quedar vulnerable en las horas de mayor intensidad solar, que es precisamente cuando más solemos estar expuestos por traslados o salidas a comer. ¿Qué presentación es la mejor para ti? Piel grasa: Tu búsqueda debe centrarse en etiquetas que digan “Oil-Free” o “Sebo-regulador”, los cuales, por lo general, tienen texturas de gel acuoso que no obstruyen los poros y ayudan a mantener los puntos negros a raya. Lo importante es que sea ligero, lo suficiente para que tu piel respire mientras los filtros solares hacen su trabajo. Piel mixta: El reto es controlar el brillo en la frente y nariz sin resecar las mejillas, por lo cual lo recomendable es adquirir cremas de textura fluida con fórmulas que no incluyan aceites pesados y que hidraten lo justo. Piel seca: Las cremas hidratantes, aparte de bloquear la radiación, crean una barrera que impide la pérdida de humedad y dejan una sensación de confort que dura todo el día; es un plus que incluyan, por ejemplo, ácido hialurónico. Sugerencias finales Revisa las características del producto: Más allá del FPS, fíjate en que el bloqueador tenga las letras UVB y UVA, porque de esa manera sabrás que no vas a quemarte y que la fórmula va a prevenirte de la aparición de manchas y el envejecimiento prematuro a largo plazo. También ve que sea resistente al agua si tu estilo de vida implica estar fuera de casa. No intentes que un solo producto lo haga todo: Lo más inteligente es invertir en una base de textura ultraligera que utilices en la mañana y complementar con un formato de retoque, como la barra o el polvo, para el resto del día. Al final, la mejor presentación es la que se adapta a ti y al hábito de aplicación que ya has desarrollado.