Un estudio alerta del peligro que supone el desconocimiento de las arañas

Pese al miedo y al asco que generan en muchas personas, insectos y arácnidos son imprescindibles para que la rueda de la vida en el planeta siga girando.

Araña en un brazo tatuado
El estudio advierte que la falta de datos sobre arácnidos e insectos representa un peligro para la salud del planeta.

Redacción Ciencia.- Poco queridas, pero necesarias: un estudio alerta de que se desconoce el estado de conservación de cerca del 90 % de las especies de insectos y arácnidos, pese a que su existencia es fundamental para el buen funcionamiento de los ecosistemas en los que se asienta la vida.

El trabajo ha sido liderado por la bióloga y entomóloga colombiana Laura Figueroa, profesora en la Universidad de Massachusetts en Amherst y aparece recogido este lunes en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

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Figueroa explica, en una entrevista con EFE, que el primer reto de la investigación, centrada en Norteamérica, fue contar con un listado completo de especies de insectos y arácnidos (arañas, escorpiones y ácaros) existentes en la región.

Revisando la literatura científica, contactando instituciones de entomología y listados oficiales lograron recopilar, y posteriormente analizar, una lista de 99.312 especies de arácnidos e insectos de América del Norte (norte de México, Estados Unidos y Canadá).

El 'apocalipsis' de los insectos

La visión global de estos dos grupos biológicos ha evidenciado que el 88,5 % de esas cerca de 100.000 especies de insectos y arácnidos no tiene ningún estatus de conservación: "No tenemos ni idea de cómo les va", advierte Figueroa.

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Del total de las especies recopiladas, el 75,3 % no había sido evaluado en cuanto al riesgo de extinción, "lo que representa un peligro para los ecosistemas y para los humanos".

Pese al miedo y al asco que generan en muchas personas, insectos y arácnidos son imprescindibles para que la rueda de la vida en el planeta siga girando.

"Son fundamentales para el movimiento de nutrientes en los ecosistemas terrestres, fuentes de comida por ejemplo para otros animales, como los vertebrados, predadores para mantener bajo control otras especies, polinizadores e indicadores de la calidad del agua y el aire, entre otros", relata la investigadora.

Los más llamativos salen beneficiados

Figueroa y su equipo han podido comprobar cómo los pocos datos disponibles sobre insectos y arácnidos se centran, según los autores, en las especies acuáticas que son importantes para controlar la calidad del agua (como los tricópteros), mientras que los más llamativos, como las mariposas o las libélulas, son los que cuentan con más medidas de conservación.

La presencia de tricópteros juveniles es un indicativo, por ejemplo, de la buena calidad del agua, lo que hace que haya un gran conocimiento científico sobre ellos, a pesar de lo cual apenas cuentan con medidas de protección.

"Solo el 5,3 % de los insectos y arácnidos que se consideran en peligro en su área de distribución están protegidos por leyes estatales en Estados Unidos, y entre ellos están sobre todo insectos grandes y coloridos, como las mariposas", apunta Figueroa.

"Las arañas, en particular, quedan al margen de toda medida de conservación, en el caso de Estados Unidos la mayoría de los estados no tienen protegida ni una sola especie. Necesitamos más datos y más medidas de protección para los insectos, pero también para los arácnidos", agrega.

Los autores han visto que los estados que más dependen de industrias extractivas (minería, canteras, petróleo o gas) son menos propensos a proteger tanto a los insectos como a los arácnidos, mientras que aquellos en los que más educación ambiental hay (según las encuestas) más medidas de conservación hay en marcha.

Los autores inciden en la urgente necesidad de conocer y proteger los insectos y los arácnidos, "un pilar fundamental de la salud del planeta".