Reflexiones del 8 de marzo: Mujeres en la ciencia, cultura y hogar

Más que una fecha en el calendario, el 8 de marzo es una experiencia que se transforma con la edad, el contexto y las vivencias personales

Martha Bernal, colaboradora Las Voz de Michoacán

Más que una fecha en el calendario, el 8 de marzo es una experiencia que se transforma con la edad, el contexto y las vivencias personales. En este mosaico, cuatro mujeres comparten cómo han resignificado el 8M a lo largo del tiempo y cómo lo integran hoy en su vida cotidiana.

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Para ti, ¿qué significa el 8 de marzo? 

Sofía García, estudiante en la Licenciatura de Biociencias.

Para mí el 8 de marzo, yo me acuerdo que de chiquita me decían: "Ay, es un día que se festeja". A mí me lo celebraban, era como: "Ay, feliz día" y me llevaban a desayunar o cosas así, mi papá, por ejemplo. Pero ya que fui creciendo, y me di cuenta de la desigualdad que hay en el mundo para las mujeres, las diferencias, la discriminación, pues se volvió para mí como una fecha, no te voy a decir que la superlucho, o sea, sí he ido a marchas, pero no soy tan activa; pero sí es como un recordatorio del porqué llegamos hasta aquí. 

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Por ejemplo, el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, fue como mucha reflexión de que si el día de hoy podemos hacer ciencia y podemos estudiar el mundo, es porque en algún momento alguna mujer tuvo que desafiar su mundo. Para mí es un recordatorio y un incentivo, porque todavía hay bastante desigualdad, a que sigamos luchando, a que sigamos concientizando, a que sigamos buscando las oportunidades para en algún momento llegar a tener esa visibilidad.

Donají Esparza, Doctora en Astrofísica.

Para mí el 8 de marzo es una fecha muy importante, porque es una fecha en la que no es una fiesta, sino más bien es una conmemoración y es un momento de la lucha, de recordarnos que la lucha para poder tener nuestro espacio como mujeres todavía sigue, que todavía hay mucho, mucho, mucho por lo que luchar y que no podemos quedarnos sentadas. Entonces el 8M es eso, es reconocer, para empezar, que estamos aquí, que ocupamos, somos el 50% de la población del mundo y que merecemos nuestro lugar. 

Lucía Hernández, 32 años, profesionista en el sector cultural.

Para mí el 8 de marzo es un día que me mueve muchas cosas. Trabajo en el sector creativo y durante mucho tiempo pensé que ciertas actitudes eran “normales”: que interrumpieran más a las mujeres, que se cuestionara nuestra autoridad o que tuviéramos que demostrar constantemente que sí sabemos lo que hacemos.

Con el tiempo entendí que no eran casos aislados. El 8M me sirve para recordar que esas experiencias no son individuales, que forman parte de algo más grande. No lo veo como un día de celebración, sino como un momento para hacer conciencia y para preguntarnos cómo estamos construyendo los espacios donde trabajamos y convivimos.

También es un día para agradecer a las mujeres que abrieron camino antes que nosotras. Gracias a ellas hoy podemos estar aquí, opinando, dirigiendo proyectos y tomando decisiones.

Paola Martínez, 40 años, profesionista y madre de familia.

Para mí el 8 de marzo es una fecha que me hace reflexionar mucho sobre el equilibrio. Soy madre y trabajo tiempo completo, y muchas veces siento que tengo que estar resolviendo todo al mismo tiempo: lo laboral, lo doméstico, lo emocional. Antes pensaba que era algo personal, que yo tenía que organizarme mejor. Con el tiempo entendí que muchas mujeres vivimos lo mismo.

El 8M me recuerda que no es debilidad hablar de cansancio o de desigualdad. Es reconocer que todavía hay cosas que ajustar en casa, en el trabajo y en la sociedad. Para mí no es un día de felicitaciones; es un día para pensar qué cambios pequeños podemos empezar a hacer desde nuestro entorno.

Y, sobre todo, es un día para que nuestras hijas crezcan viendo que cuestionar también es una forma de avanzar.