Marisa Barbosa Serrato Ayer en la mañana, amanecimos con paro nacional, lo que significó el bloqueo de nuestras vías de comunicación terrestres, esta manifestación fue encabezada por la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC) de la mano del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano — que manera tan simbólica y potente, de nombrar al frente. — Las exigencias sin duda, son razonables para cualquiera que tenga un poco de sensibilidad ante, la alarmante, situación de vulnerabilidad en la que viven las y los mexicanos que trabajan en el campo y trasladan los alimentos a todo el país, quienes exigen al gobierno federal: seguridad, apoyos y precios justos. La guerra desatada por Estados Unidos e Israel en el otro lado del mundo, hoy, se siente más cercana, al afectar directamente a nuestros campesinos; una de las nuevas peticiones presentadas al gobierno federal, es contar con apoyo para la compra de fertilizantes; como lo mencionamos la semana pasada, 1 de cada 3 fertilizantes de todo el mundo, es trasladado por el estrecho de Ormuz, por lo que su cierre, ha significado desabasto y un aumento en su precio, hasta del 45%. El fertilizante en época de siembra es fundamental, para contar con la suficiente oferta de alimentos, que logren cubrir los costos de producción y alimentar a la población mundial. Una de las muchas consecuencias que trajo la revolución industrial, fue la creación de las grandes ciudades, la población migró del campo, a la zona más cercana de las fábricas, las zonas industriales, esa es la historia del crecimiento de la mayoría de las grandes urbes de la actualidad. Hoy en día la vida rural, desde la ciudad, cada vez se siente más lejos, pareciera que la vida dentro del concreto, nos ha hecho olvidar la dependencia total que tenemos con la tierra y con nuestro campo, simplemente recordemos que: tenemos que comer. Las carencias en el campo mexicano son diversas, pero si las tenemos que nombrar, empecemos con las cuotas solicitadas por el narco, los altos costos en semillas y fertilizantes, los pocos créditos para su fomento, teniendo como resultado poca infraestructura, sin embargo, como estamos dentro del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T- MEC), lo ponemos a competir con la producción del campo estadounidense, que, a pesar de la negación por parte de su gobierno, por supuesto que cuentan con apoyos gubernamentales. La competencia no es justa. A todo esto, debemos de sumarle las consecuencias del cambio climático, grandes sequías o terribles inundaciones. Nuestros campesinos lamentablemente, están en peligro de extinción, las producciones sin seguridad ni tecnología cada vez serán menores, si queremos tener un futuro, sin dudarlo debemos de pararnos del lado de las y los mexicanos que diariamente, trabajan nuestra tierra, es nuestra responsabilidad, pero sin lugar a duda, es nuestra necesidad. Sin comida no podemos vivir. La manifestación es un derecho Dentro de las mesas de diálogo, el gobierno federal solicitó que se frenaran las manifestaciones en espacio público durante los primeros meses del año, debido a que viene el mundial y no es la mejor imagen de México, el tener bloqueadas los accesos de las ciudades en todo el país. Debemos recordarle al gobierno que las manifestaciones civiles en espacio público es un derecho ganado, no es un punto a negociar. Tenemos que exigirle al gobierno federal, que de la misma manera en la que fomenta, subsidia y da su apoyo incondicional a las grandes empresas privadas, y se invierten cantidades exorbitantes de presupuesto público para atraer al turismo internacional, con ese mismo criterio, ahora, debe de apoyar a nuestro campo, sin él no existe nación, sin nuestro campo, no existe país. Apoyemos lo más que podamos, su lucha es nuestra lucha, compra productos nacionales, apoyemos nuestro campo, nuestra industria y nuestros servicios. El día de ayer, una vez más, pudimos comprobar la importancia de “acuerpar” o “poner el cuerpo” en las manifestaciones civiles, la necesidad de llevarlas a la calle con múltiples objetivos, algunos de ellos pueden ser: lograr compartir el mensaje con mayor número de población, generar presión al gobierno en turno y la última, posiblemente mi favorita: recordarnos que el sistema se mueve, porque cada una y uno de nosotros lo movemos día con día y si nosotros lo queremos, lo podemos parar. marisa.ofinternacional@gmail.com