“El que tenga oídos para oír, que oiga”

Mientras que Estados Unidos es una nación muy joven con apenas 250 años desde su independencia, la nación china, una de las grandes civilizaciones del mundo, se le reconocen aproximadamente unos 4,700 años, no hay punto de referencia.

El mensaje de China al mundo en la visita de Donald Trump a Beijing.

La semana pasada Donald Trump logró concretar su segunda visita oficial a China, con el objetivo de reunirse con su homólogo, Xi Jinping, del miércoles al viernes, sin duda una visita que debemos de analizar.

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Mientras que Estados Unidos es una nación muy joven con apenas 250 años desde su independencia, la nación china, una de las grandes civilizaciones del mundo, se le reconocen aproximadamente unos 4,700 años, no hay punto de referencia y esta visita logró mostrar la diferencia entre un pensamiento milenario a un pensamiento acotado a la idea de que son los propietarios del mundo entero.

Para sorpresa de nadie -únicamente del gabinete estadounidense- la visita estuvo marcada por grandes detalles diplomáticos, constantes mensajes y símbolos que proyectan al mundo entero un poco de la grandeza de su cultura milenaria, pero sobre todo de su gran capacidad de negociación, lanzando al mundo el claro mensaje para quienes puedan verlo: China ya es potencia mundial y nada ni nadie la puede frenar.

Por parte de la delegación de Estados Unidos, el presidente Donald Trump -sin sorpresa de nadie- llegó con su pensamiento de empresario, no de presidente, dejando claro que él, fue a negociar y llegó acompañado a Beijing por el mayor sequito de directores ejecutivos pertenecientes al mundo financiero, tecnológico e industriales que pudo conseguirse.

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Su alineación estaba encabezada por: Elon Musk -uno de sus mayores donantes en su última campaña presidencial y exmiembro de su gabinete- Tim Cook de Apple, Larry Fink y Stephen Schwarzman, directores ejecutivos de BlackRock y Blackstone, quienes son las empresas que administran la mayor cantidad de activos del mundo y Cristiano Amon representando a Qualcomm, entre otros.

Durante los tres días, los medios de comunicación estadounidenses estaban completamente sorprendidos al presenciar, la elegancia y consideración del protocolo diplomático implementado por el gobierno de China a la delegación estadounidense.

Seguramente algo dentro de ellos esperaban ser tratados de la misma forma en la que el gobierno estadounidense, durante la administración de Donald Trump se ha caracterizado, al consistentemente dar un trato abusivo y totalmente incorrecto a las delegaciones extranjeras que pisan la Casa Blanca.

“El que tenga oídos para oír, que oiga”

Durante la primera intervención del presidente Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo, en pocos minutos y con pocas palabras dirigió al presidente Donald Trump un mensaje sin duda histórico.

¿Pueden China y los Estados Unidos superar la Trampa de Tucídides y crear un nuevo paradigma de relación entre grandes países? ¿Pueden responder juntos a desafíos globales y proporcionar mayor estabilidad al mundo? ¿Pueden construir un futuro juntos para sus relaciones bilaterales?”.

Lo que le está diciendo al presidente Donald Trump, pero más que a él, a todo el gobierno de Estados Unidos y al mundo entero: ¿podemos colaborar? Ya que, si no colaboramos, la otra opción es ir a guerra y eso no le conviene a ninguna de las dos naciones.

La respuesta lamentable del presidente Donald Trump frente a estas grandes preguntas de filosofía política, fue decirle que llegaba a Beijing con todos los directores ejecutivos de las grandes empresas y que quería negociar -también se la paso diciendo que era un gran honor la relación que tenía con Xi Jinping y el recibimiento que le habían dado en China-

El presidente y secretario general del partido comunista: Xi Jinping es hijo de Xi Zhongxun -quien fue héroe de la revolución y viceprimer ministro- es un heredero directo de los lideres fundadores del Partido Comunista, sin duda después de Mao Zedong es el líder con mayor concentración de poder en China, estudió ingeniería química, derecho y es doctor en teoría marxista y educación ideológica, fue formado para un gran líder político.

Por otro lado, Donald Trump quien llegó a la Casa Blanca casi que por capricho y la alineación de los astros, con licenciatura en Ciencias Económicas, declarado sus empresas en seis ocasiones en bancarrota, en mi opinión, no tenía manera de poder generar un dialogo entre iguales, inclusive es altamente posible que ni siquiera haya entendido el mensaje que le transmitió su homólogo chino.

Sin duda como humanidad, nuevamente estamos transitando una época de cambio en el equilibrio de poder, algunos analistas internacionales lo entienden como un mundo tripolar -tres grandes polos de poder- por un lado, los Estados Unidos quienes siguen, pero sin duda cada día están perdiendo más poder y por otro lado, vemos al gran dragón asiático: China, renaciendo y posicionándose como la gran superpotencia, quien viene sumamente unida a uno de sus mayores socio estratégicos: Rusia.

Marisa Barbosa Serrato