Se define como un bohemio, aunque admite que fuera de los escenarios no es cantante ni compositor, sino muchas más cosas, con una vida particular, y con franqueza habla de su postura política. Pero, sobre todo, Francisco Céspedes externa su gratitud a México, país donde ha formado una familia y consolidado una carrera de casi 30 años. En entrevista vía telefónica, el cantautor nacido en Cuba en 1957 pero nacionalizado mexicano en 2003, habló también de la gira Despechados, que este 21 de mayo hace escala en el Teatro Morelos de Morelia, con Carlos Cuevas y Coque Muñiz. “Despechados” Aunque la presentación que actualmente los tres cantantes realizan se llama “Despechados”, Pancho Céspedes en Morelia admite que no se identifica con tal adjetivo: “Yo te lo digo a ti y sinceramente no sé por qué me pusieron eso, porque a mí no me gusta eso de estar despechado. Debería yo hablar a favor del nombre de la gira, ¿verdad?, es lo lógico. Pero soy ilógico y ahora no sé cómo explicarte por qué ‘Despechados’. Yo no soy un hombre que me sienta despechado”. Más allá del despecho, Céspedes afirma que a lo que viene a la capital del estado es a cantar, y destaca la importancia de compartir el escenario con Carlos Cuevas y Coque Muñiz, a quienes conoció en 1992, cuando recién había llegado de Cuba. El autor de “Vida loca” relata que en ese año los intérpretes se presentaban en el club nocturno Prestige, de la Ciudad de México, y con osadía les dijo “yo sé cantar. Les voy a echar un palomazo”, y entonces “ellos me dijeron que sí, que había llegado un loco como yo, y cantamos y cantamos y lo pasamos toda la noche cantando porque les gustó cómo yo cantaba, y eso es lo que me importa más que el nombre (de la gira)”. Casi 35 años después de ese primer “palomazo”, destaca la importancia de la amistad entre los tres cantantes, la cual se refleja en el escenario cuando cada uno interpreta su repertorio, pero también cuando comparten canciones, cada uno en su estilo. “Cotorreamos y, bueno, ya sabes, cantamos. Me gusta cómo cantan ellos y cómo hacemos la bohemia, ellos saben ‘bohemiar’, y yo soy muy bohemio”. Más allá de “Vida loca” En 1998, Francisco Céspedes lanzó al mercado su primer disco “Vida loca”, bajo el sello WEA Latina, el cual, a un año de su lanzamiento, ya había ganado de forma oficial cinco discos de platino por más de 500 mil copias vendidas. Luego de ese éxito, que catapultó su carrera, el cantautor admite que con la popularidad llegaron las criticas y los chismes; sin embargo, recalca que, fuera de eso, su vida ha sido normal, sin pasar por encima de nadie, “yo hago mi vida y la llevo muy particular”. No obstante, pone énfasis en la gratitud hacia el público mexicano, porque, “más allá de lo internacional, aquí en México, le agradezco tanto el cariño que les tienen a mis canciones, porque a través de las canciones es que conocen a uno y se puede hacer una imagen muy particular de quién es la persona sin conocerla. Eso es así. Y es lo maravilloso que puede tener esto”. Por ese motivo, pone de manifiesto su gratitud con el público que le demuestra su cariño en todos los lugares donde se presenta, con todo y los cambios que se han dado en el mercado, pues si bien en el pasado vendió millones de discos, “porque era la forma que tenían las personas de estar cerca de mí y de mis canciones”, ahora, a través de las redes sociales, se mantiene en contacto con el público. Sin embargo, reconoce que muchas veces la imagen que el público se forma de los artistas es superficial, y en su caso, admite que más que cantante, más que compositor, más que el personaje mediático, quien está sobre el escenario durante dos horas, “las otras 22 horas soy otra cosa, soy muchas cosas más allá de cantar y componer”. La trova y el filin El 17 de abril de este año, Francisco Céspedes lanzó el disco “P&P (Pablo & Pancho)”, en el que cada uno interpreta canciones del otro. El disco ya se venía trabajando desde 2013, pero hasta este año se concretó, después de la muerte de Milanés, quien falleció el 22 de noviembre de 2022 a los 79 años. Así, cuestionado sobre su relación con la trova y la nueva trova cubanas, Céspedes es tajante: "la nueva trova cubana no existe. Eso fue realmente un nombre para poder identificarse”. Y es que, dice, la trova cubana, a la que le pusieron el epíteto de “antigua” sólo para diferenciarla, cuenta con cantautores como Sindo Garay o Manuel Corona. “Estas canciones son inigualables y después no hubo más trascendencia jamás. En ese tipo de división de la trova está la trova ‘intermedia’ (que también le pusieron ese nombre ellos), todavía había canciones que habían trascendido”. https://www.youtube.com/watch?v=lXKfw2JECyk&list=OLAK5uy_kNvqYMJg89r5hqLr1ruesCV5xQ9b1mD9M&index=2 Y aunque Pablo Milanés ha sido identificado como exponente de la nueva trova, el cubano perteneció primero al filin cubano, una corriente musical y literaria nacida en La Habana en la década de los 40, la cual revolucionó el bolero tradicional y lo fusionó con la improvisación y armonías del jazz, creando un sonido y una lírica más íntimos y expresivos. Por ello, al referirse a Pablo Milanés, dice: “Soy hermano de Pablo Pilares, fuimos cómplices. La cercanía que tengo yo con alguien que se integró a ese movimiento de la nueva trova, es lo que interpreto en el disco y que es lo que me ha gustado siempre: sus temas de amor. Y es que Pablo empezó con el movimiento del filin”. De ahí su cercanía creativa con Pablo Milanés, pues señala que él mismo viene de esa tradición musical. “Yo no soy de ese movimiento de la nueva trova. Vengo del filin, vengo del jazz, de la música brasileña, del bossa nova. Creo que esas son las influencias más grandes que he tenido en mi vida”. Y dada toda esa herencia musical, admite que nunca ha buscado el hilo negro, pues a pesar de buscar su propia forma de componer, “todo está inventado. Lo único que uno puede hacer es hacer un plato nuevo con las sazones que ya existen, con esos ingredientes. Cocinas a tu forma y por eso salen los platos nuevos. Yo voy a ser yo sin ser estúpido de querer creer que estoy inventando algo. No lo estoy inventando, uno sólo le da su sello”. De la dictadura a la mañanera Francisco Céspedes relata que luego del movimiento del filin, vino lo que se denominó “nueva trova”, de cuyos exponentes, además de Pablo Milanés y otros, destaca Silvio Rodríguez. Ese movimiento, explica, adquirió un tono de político, “pero ninguna canción política es un movimiento, a pesar de que fueron muy famosas en ese tiempo”. Lo que más critica de esa corriente es que, tras la Revolución Cubana, los cantautores que no estaban de acuerdo con el gobierno de Castro eran repudiados. Y aunque admite que hay canciones de Silvio Rodríguez que le gustan, lo critica por estar ahora de lado de del gobierno de Miguel Díaz-Canel. Y es que, dice, esto conduce a la polarización política, que “a través de la canción también hay que evitarla”, recomienda. “Soy de un país donde viví 36 años de una dictadura”, y por ello teme que en México, país al que “le di mis dos hijos y mis canciones, que es lo más grande que puedo tener”, esté sucediendo algo parecido. “Estos políticos”, dice, “que son los que mandan, tienen un contacto muy cercano con muchos dictadores, y eso me eriza la piel, porque yo sé realmente, lo he sabido en carne propia, lo que es el sufrimiento de un gobierno como ese”. Por esa razón desconfía de la democracia partidista, porque, se sincera, “la democracia es una suerte de trampa. Todos estos dictadores actuales han salido de unas elecciones democráticas entre comillas”. Por ello critica los discursos y políticas considerados por la oposición como populistas, pues dice que con el asistencialismo los gobiernos “empiezan a crear una generación de personas que no les gusta trabajar (…) y cuando pasan los años el país está más empobrecido a pesar de todos los recursos naturales que tiene”. Por eso, aunque durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador sus críticas lo pusieron en el centro de la polémica, al final “yo canto, yo me dedico a eso, no a estar saliendo en alguna mañanera política. Realmente es una burla al pueblo”. El concierto Finalmente, sobre el concierto “Despechados”, que este 21 de mayo ofrecerá en el Teatro Morelos junto a Carlos Cuevas y Coque Muñiz, Pancho Céspedes prometió al público moreliano “mucha música, mucho amor y grandes canciones”, tanto de su autoría como de otros compositores, como Armando Manzanero y Consuelito Velázquez. Y además dejó en suspenso si cantará algún tema del disco que prepara, uno de boleros rancheros inspirados en uno de sus cantantes mexicanos favoritos, Javier Solís. “Ahí va a estar mencionado. Se lo voy a dedicar así. Me has dado la idea tú, a Javier Solís”. Jorge A. Amaral / La Voz de Michoacán