Rafael Rodríguez, apenas un atisbo de identidad

Platicamos con el artista Rafael Rodríguez sobre «Sin reconocer», su emotiva muestra en el Clavijero que rescata del olvido a los cuerpos anónimos.

El artista plastico y pintor queretano Rafael Rodriguez
Rafael Rodríguez, un creador que busca disolver la fotografía a través de la plástica pura.

La obra pictórica de Rafael Rodríguez, exhibida actualmente en el Centro Cultural Clavijero, es impactante y profundamente emotiva. Con el título “Sin reconocer”, el autor nos invita a ser testigos de una serie de retratos inspirados en fotografías de cuerpos “no identificados”. Sin brújula, las pinturas nos encaminan al bosque filosófico de la pérdida de identidad. La muerte como liberación de lo que uno fue, hasta el punto de perder el reconocimiento total del ser. Personas presentes, sí, pero desconocidas al fin. Personas anónimas, a saber. El artista queretano -arquitecto de profesión, pero dedicado exclusivamente a las artes pláticas desde hace 26 años- salva con pinceles lo que queda del interrogante humano: cualquiera de nosotros tendrá sentido sólo si permanece en la memoria de alguien. Rafael cincela, a golpe de trazos, los nombres negados. El artista enciende una antorcha en mitad de la noche humana para iluminar la última permanencia.

¿Qué querías ser de niño?

PUBLICIDAD

Sin tenerlo claro, tampoco en mi familia hay ninguna referencia de alguien dedicado al arte, pero yo sí sabía que ese era mi camino. Está raro, por lo mismo no es que no hubiera apoyo, a mis papás les gustaba, pero cuando ya es una realidad y de pronto se puede convertir en una profesión ya no es lo mismo, la preocupación de qué vas a vivir siempre asoma. La idea de que te vas a morir de hambre si eres artista o pintor siempre está. Pero yo de niño siempre quise ser pintor o por lo menos dedicarme a lo que me gustaba hacer que era dibujar.

¿Qué dibujabas de niño? ¿Qué llamaba tu atención?

Verás, dibujaba paisajes en el kínder, pero lo primero que traté de dibujar por mi cuenta fue un día que estando en la cocina de mi casa, me quedé viendo un plato de consomé de pollo. Mi mamá estaba haciendo cubitos de hortalizas y chícharos… Yo tomé el plato y me lo llevé a la escalera y lo primero que pinté fue ese plato de consomé con sus cubitos de zanahoria y los pequeños círculos verdes. Me acuerdo perfectamente. Y lo hice con unos colores clásicos mexicanos, se llaman “Fantasy” y son una edición de los Prismacolor, con un color a cada lado y esas combinaciones se te quedan en la memoria.

PUBLICIDAD

¿Qué quieres ser ahora?

Mi mayor deseo es tener la tranquilidad y el tiempo para trabajar y poder saber hacia dónde puedo llegar con la pintura. Viendo un poquito la historia del porqué estamos sentados hoy en este lugar, es porque hace 19 años Luisa de Lachica me invitó justamente a Morelia a exponer en el MACAZ. Coincidió que Luisa vio mis obras en una galería y entramos en comunicación. Y puedo decirte que, desde ese mismo momento hasta hoy, yo he seguido haciendo el mismo cuadro. Se trata de la evolución que me ha llevado a entender hacia dónde va este curso artístico. Últimamente lo digo, apenas estoy empezando a entender de qué se trata la pintura. Siempre he tenido una relación directa con la fotografía como punto de partida para las pinturas, pero poco a poco esa fotografía tiene que irse disolviendo. Al principio era muy halagador cuando me decían que mis pinturas son tan realistas que parecen fotografías. Y no está mal, pero ahora quiero que me digan que parecen pinturas. Hoy lo que más me interesa es el estudio de la plástica y, ¿cómo lograré eso? Pues teniendo tiempo en mi estudio, tiempo de echar a perder. Eso es lo que quiero, seguir experimentando y ser autocrítico, evaluar qué cosas funcionan y qué cosas no. Ese es mi deseo, tener ese tiempo como lo tiene los artistas que buscan una beca del FONCA, por ejemplo, o los que participan de intercambios, tener esas oportunidades de oro para experimentar sin más que eso, lejos de la preocupación de estar viendo cómo pagar la renta, el material, la gasolina…

¿Qué esperas ver cuando entras a un museo?

La experiencia de los museos trato de hacerla muy personal. Si voy acompañado a un museo, luego tengo que regresar solo. No es porque no me gusta la gente, pero si voy acompañado de alguien la experiencia es muy distinta. Lo primero que hago es recorrerlo sin la información general y luego me voy aproximando al texto. Si puedo, soy tan nerd que me pido las audio-guías. Entonces, mientras voy escuchando, siento que descubro cosas, pero esa es una manera de acercarse a la obra. Te permites sorprenderte, entras a una sala y algo de ti sabe qué te llama la atención, y allí te diriges… Hoy, los museos se han convertido un poco en entrar para tomarse una selfie y largarse lo antes posible sin disfrutarlo. Debería ser un espacio de silencio y reflexión, sin que se conviertan en parques de diversiones por tener una exposición muy taquillera. Me acordé de la exposición de Kusama, “Obsesión Infinita” en el Museo Tamayo, donde tuvieron que ampliar los horarios de visita por un éxito sin precedentes…

¿En qué suma la pintura en un mundo tan caótico como el que vivimos?

La pintura tiene una enorme función y yo, personalmente, soy de la idea de ver tu mundo lo más cercano que se pueda. Si te pones a evaluar todas las cosas que ocurren no solamente en el país, sino en el mundo, es muchísimo lo que puedes abarcar para decir algo al respecto. Yo no he sido muy político, pero me considero bastante universal siendo a la vez muy provinciano. Las cosas que yo hago tienen una repercusión muy local. Eso no significa que esté distanciado de los problemas que existen, pero desgraciadamente este mundo que nos espanta y que es real, ya no es una ficción. Por eso ahora la pintura para mí se ha vuelto una escapatoria del mundo real. Si tú ves mis pinturas a lo largo del tiempo pareciera que tengo una fascinación por la tristeza o por lo sórdido, incluso alguna nostalgia perdida en los retratos. Ahora el reto para mí es ser mucho más optimista.

¿Qué importancia le das a las palabras? ¿Y al silencio?

Para mí el silencio es fundamental, tengo que trabajar en soledad, eso es muy importante. Y sobre las palabras… verás, yo tengo muchas referencias visuales a partir del cine, ¡quizás es mi manera de compensar lo mal lector que soy! (Risas) Me interesan mucho las biografías, primero me interesan los autores y luego me encamino a la obra. Eso sí, estudiaría las vidas de figuras como Marguerite Duras, John Cheever, Pasolini o Francis Bacon.

¿De qué te sientes orgulloso?

De aprender de otras personas.

¿De qué te arrepientes?

De nada, ¡pero me ha costado sangre decir esto! (Risas) Plegarias atendidas… He aprendido mucho de mis experiencias.

Principal rasgo de tu carácter.

Soy muy neurótico.

¿Qué cualidad te gusta de las personas y qué detestas de la gente?

Detesto la deshonestidad y aprecio mucho las personas que pueden exponer su vulnerabilidad sin filtros.

¿Tienes un amor platónico?

Sí… sí.

¿Pasado o Futuro?

¡Presente! Tenemos demasiada nostalgia del pasado y muchísima angustia del futuro… y, en realidad, no tenemos más que este instante de ahora.

¿Crees en el destino?

Sí, he tenido muy buenas lecciones del destino. Esto de hoy, por ejemplo, es cosa del destino. Una maravillosa coincidencia. Sería muy arrogante decir que uno lo encauza…

¿Qué es para ti la Cultura, Rafael?  

Fue tan importante para mí de niño que mi papá y mi mamá nos acercaran a los museos de culturas populares y viajar por México... Eso como niño te marca y lo absorbes hasta que tú te haces mayor y lo trasmites a alguien más. La Cultura es esencial para la formación y la educación de todos, independientemente a lo que te vayas a dedicar, es parte de tu crecimiento. Tienes que absorberla y hacerla parte de ti, pero la experiencia tiene que venir desde la infancia y esa es una responsabilidad de los adultos.

Rita Gironès, escritora, docente y artista escénica. Catalana y mexicana. Lleva 20 años residiendo en Michoacán trabajando activamente por la cultura. Apasionada de las Humanidades, obtiene el Premio Nacional de Dramaturgia en México, 2022.

facebook: Rita Gironès

instagram: ritagirones