De Locomía a Los Portales: La historia de Luis Font, el artista que renació en Morelia

Y mientras llega una nueva gran oportunidad y la música sigue sonando en Los Portales de Morelia, el fundador de Locomía seguirá haciendo lo que más ama: cantar, bailar y escribir una nueva etapa de su historia, una donde el aplauso más importante ya no viene de la fama, sino de sentirse vivo nuevamente

Luis Font recorre diariamente el primer cuadro de la capital michoacana compartiendo su música, carisma y testimonio de resiliencia. Foto: Chris Hernández

Noticias Morelia. "Hace un año y medio era indigente", dice Luis Font sin bajar la mirada. La frase rompe por completo la imagen del hombre carismático que hoy canta y baila en Los Portales de Morelia.

Entre turistas, estudiantes, músicos urbanos y el ir y venir del Centro Histórico, se encuentra una figura con abanicos, pasos coreografiados y una voz que conserva el brillo de los años dorados.

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Algunos lo reconocen de inmediato; otros se acercan por curiosidad. Él sonríe, abre los brazos y se presenta con la misma intensidad con la que habla de la vida.

“Me llamo Luis Font, fundador del grupo Locomía”.

Detrás del personaje extravagante, del artista que baila entre mesas y aplausos, existe una historia marcada por el éxito, la caída y la reconstrucción personal que hoy lo tiene viviendo un inesperado renacer en Morelia.

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El niño que soñaba cantando en un columpio

En entrevista exclusiva para La Voz de Michoacán, Luis recuerda que la música llegó a él desde muy pequeño. Creció en un pueblo cercano a Barcelona, España, dentro de una familia trabajadora.

Con cinco años se sentaba en un columpio y cantaba durante horas ‘Yo soy rebelde’, de Jeanette, recordó entre risas.

Desde entonces supo que el escenario sería parte de su destino. Cantaba en la iglesia, hacía teatro escolar y admiraba profundamente a su hermano Xavier Font, creador del universo visual y artístico de Locomía, pues lo veía como un superhéroe con hombreras.

Aquella fascinación infantil terminó convirtiéndose en historia musical.

El origen de Locomía

Luis Font asegura que fue parte del germen original de Locomía en Ibiza, mucho antes de la etapa más comercial que conquistó América Latina.

Cuenta que todo comenzó en los años 80, cuando Xavier empezó a diseñar ropa extravagante, abanicos y zapatos de punta en un pequeño taller casero.

“Éramos un grupo urbano. Mi hermano cosía la ropa, hacía los abanicos, los zapatos… era una persona única”.

Con apenas 16 años, Luis llegó a Ibiza y terminó integrándose al proyecto que después se volvería un fenómeno internacional.

“Yo fui el primer rubio de Locomía”, dice con orgullo.

Recuerda aquellas noches en Ibiza como una época irrepetible: fiestas, creatividad, libertad y encuentros con artistas internacionales. Incluso relata haber conocido a Freddie Mercury en una tienda donde trabajaban.

Aunque hoy existe una película sobre la agrupación en Netflix, "Disco, Ibiza, Locomía", Luis admite que no se siente identificado completamente con la versión mostrada: “Han contado una historia que no es exactamente la que yo viví”.

El golpe que cambió su vida

El brillo del éxito también tuvo un costo. Luis habla abiertamente de la etapa más dura de su vida: la salida de Locomía, la depresión y los problemas de adicción que vinieron después.

Con voz entrecortada y por momentos al borde de las lágrimas, confesó: “A mí se me apartó del grupo de manera muy brutal. Me quitaron lo que me daba vida”.

Aquella ruptura lo hundió emocionalmente. Explica que se aisló por vergüenza y que durante años enfrentó una batalla silenciosa: “Me rompí como en 30 millones de pedazos”.

Durante décadas vivió distintos procesos personales tratando de reconstruirse. Incluso llegó a cantar en el Metro de Madrid buscando sobrevivir.

“Yo me presentaba diciendo: ‘Soy Luis Font de Locomía y vengo a salir adelante’”.

Sin embargo, la situación empeoró después de una operación de menisco. Ya no pudo seguir trabajando en la calle: “Hace un año y medio era indigente. Vivía en la calle y en el aeropuerto”.

Hoy habla de aquella etapa desde otro lugar: uno marcado por la resiliencia y el deseo de volver a empezar.

Morelia: la ciudad donde volvió a sentirse vivo

Video: Chris Hernández

Cuando parecía que ya no tenía fuerzas para continuar, apareció México, y particularmente, Morelia. Luis cuenta que llegó gracias al apoyo de una familia moreliana que le abrió las puertas cuando atravesaba uno de los momentos más críticos de su vida.

“La vida me trajo a esta ciudad maravillosa que me dio la oportunidad de seguir vivo”.

Desde entonces encontró en las calles del Centro Histórico algo que asegura no haber sentido en muchos años: cariño.

“Los morelianos me han dado una oportunidad y muchísimo amor”.

Luis Font asegura que jamás imaginó terminar viviendo en Morelia; ni siquiera conocía la ciudad, pero hoy habla de ella como si siempre hubiera pertenecido aquí.

Hoy, cada tarde, Luis recorre Los Portales y distintas zonas del centro interpretando canciones, bailando y contando su historia a quienes se detienen a escucharlo.

Su show no es improvisado. Habla con la gente, interactúa, enseña a usar el abanico y convierte cada presentación en una experiencia emocional.

Aunque perdió estabilidad económica, fama y muchas relaciones en el camino, Luis afirma que hubo algo que nunca pudieron quitarle:

“Me robaron mi lugar, mi dinero y muchas cosas, pero no pudieron robarme la esencia”.

Esa frase parece definir gran parte de su presente.

“Estoy listo para volver”

Foto: Chris Hernández

A punto de cumplir 60 años, asegura sentirse más fuerte y más libre que nunca. Dice que ya no teme empezar de nuevo y que está dispuesto a probar cualquier oportunidad artística: música, televisión, teatro, modelaje o cine.

“Estoy listo para todo”.

Incluso reflexionó sobre cómo muchas personas abandonan sus metas por miedo al qué dirán: “Yo sigo teniendo el espíritu de un niño”.

Actualmente trabaja en un proyecto musical llamado 1968 segundos, un disco escrito por el compositor peruano Willy Noriega, un álbum profundamente autobiográfico que, asegura, nació cuando atravesaba los momentos más oscuros de su vida.

El nombre del álbum surgió cuando descubrió que la duración total de las canciones sumaba exactamente 1968, el año de su nacimiento, lo que calificó como “algo muy simbólico”.

Aunque asegura contar ya con las canciones completas, explicó que actualmente necesita apoyo para poder producirlo.

“Tengo un disco maravilloso, pero necesito productores musicales que quieran escuchar mi música y trabajar conmigo”.

Asimismo, adelantó que prepara un tributo a Locomía con vestuarios, abanicos y dinámicas interactivas con el público, proyecto que espera presentar próximamente en distintos espacios.

Luis Font invitó a las personas interesadas en colaborar con él o seguir su trabajo artístico a contactarlo a través de sus redes sociales oficiales: Instagram: @luisfont.locomiaFacebook: Luis Font y correo electrónico.

“Solo falta que alguien me abra esa puertecita. Yo voy a entrar con mucha ilusión y mucho amor”.

Un artista urbano efímero

Luis define su nueva etapa como la de un “artista urbano efímero”. No busca únicamente fama. Dice que disfruta profundamente el contacto humano que encuentra en las calles.

“A veces la gente me abraza y yo les digo: ‘Abrázame bien, quiero sentirme querido’”.

Aunque en redes sociales también ha recibido críticas y ataques, asegura que prefiere quedarse con el cariño: “Hay mucho odio en redes, pero también hay muchísima gente buena”.

Su mensaje hoy está enfocado en la resiliencia y la salud mental. Reconoce que uno de sus errores fue no pedir ayuda a tiempo.

“Cuando alguien sienta que ya no puede levantarse de la cama, debe pedir ayuda”.

Y aunque su historia estuvo marcada por la caída, insiste en que sí es posible salir adelante: “Soy el ejemplo de que se puede salir”.

Más allá del espectáculo, Luis Font hoy tiene otro propósito: inspirar a personas que atraviesan momentos difíciles.

Los Portales como escenario de una nueva vida

Cada tarde, turistas y morelianos se sorprenden al encontrarse con aquel hombre de abanico y energía desbordante que formó parte de Locomía.

Algunos lo observan con nostalgia. Otros simplemente se dejan contagiar por su entusiasmo.

Él sigue ahí, bailando entre cafeterías, saludando desconocidos y agradeciendo cada aplauso como si fuera el primero.

“Morelia ya está en mi ADN”

Foto: Chris Hernández

Luis Font asegura que, pase lo que pase después, nunca olvidará la ciudad que lo ayudó a reconstruirse.

“Si mañana estoy en el Madison Square Garden, siempre habrá una palabra bonita para Morelia”.

Y mientras llega una nueva gran oportunidad y la música sigue sonando en Los Portales de Morelia, el fundador de Locomía seguirá haciendo lo que más ama: cantar, bailar y escribir una nueva etapa de su historia, una donde el aplauso más importante ya no viene de la fama, sino de sentirse vivo nuevamente.

Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán