Los desafíos de la educación en México

¿Hemos avanzado en las aulas? Verónica Vega Cuevas analiza la evolución del artículo 3° Constitucional, la Nueva Escuela Mexicana y sus verdaderos retos.

En México toda persona tiene derecho a la educación; y, la federación, los estados y municipios, están obligados a impartirla y garantizarla. La educación inicial, preescolar, primaria y secundaria, conforman la educación básica; esta y la media superior, son de carácter obligatorio para todos los niños, niñas y adolescentes del país de conformidad con el artículo 3° Constitucional; pero fue a partir del año 2012, en que constitucionalmente, la educación media superior se estableció como obligatoria, ya que anterior a esa fecha, el bachillerato o preparatoria era opcional y se establecía como un pase para todos aquellos jóvenes que querían ingresar a alguna universidad.

La educación en nuestro país ha tenido grandes cambios estructurales, de los que mencionaremos solos algunos de ellos; desde el punto de vista pedagógico, la educación ha evolucionado de manera significativa, ya que el marco curricular actual promueve el pensamiento crítico y el desarrollo de habilidades blandas como lo es la comunicación, la colaboración y la resolución de problemas, aunado a la implementación de la nueva escuela mexicana que prioriza el aprendizaje comunitario, la inclusión y la perspectiva de género; contrario a la educación que se impartía treinta años atrás, donde se promovía la memorización mecánica y donde la única fuente de información era la del docente y en casos remotos, si había suerte, y si en la escuela o en la comunidad se contaba con una biblioteca, se podía consultar un libro de texto.

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Otro cambio significativo es en la forma de evaluación, anteriormente se calificaba de una manera tradicional numérica, en donde un examen único determinaba la aprobación de los estudiantes, actualmente se evalúa el proceso de aprendizaje, mismo que debe ser formativo y continuo, donde se consideran aspectos como la actitud, el trabajo colaborativo y la participación de los estudiantes en los centros escolares e incluso en sus comunidades, utilizando escalas cualitativas y descriptivas además de la calificación tradicional, es decir, cada uno de esos aspectos cuenta con un valor o porcentaje y que una vez realizada una ecuación matemática, da el valor a cada asignatura, pero siempre encaminada al avance o progreso de los alumnos.

La enseñanza y evaluación actuales, fomentan el uso de las tecnologías como plataformas virtuales, dominio de competencias digitales y herramientas de investigación como una necesidad básica en todos los niveles educativos; en la educación tradicional no se visualizaban a los avances tecnológicos como una necesidad de enseñanza aprendizaje, ni se concebían como áreas de oportunidad para el desarrollo individual, por lo tanto, el uso de las tecnologías era nulo.

Si hablamos desde el punto de vista humanista, actualmente la educación debe basarse en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva, pero también debe desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentar en él, el amor a la patria, el respeto a todos los derechos y las libertades, la cultura de la paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; debe promover la honestidad, los valores y la mejora continua del proceso de enseñanza aprendizaje. Otro aspecto de relevancia en la reforma constitucional, fue el incluir el párrafo que establece que el estado debe priorizar el interés superior de la niña, niño, adolescente y jóvenes en el acceso, permanencia y participación en los servicios escolares, lo que se traduce en que, ante la toma de decisiones que afecten a niñas, niños y adolescentes ya sea colectivas o individuales y ante la promoción de políticas públicas, se deberán evaluar y ponderar las posibles repercusiones a fin de resguardar su interés superior y sus garantías procesales, de conformidad con la Ley General de los derechos de las niñas, niños y adolescentes.

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Atendiendo a las disposiciones constitucionales, a los tratados internacionales en los que el estado mexicano es parte, a toda la legislación aplicable al interés superior de las niñas, niños y adolescentes surgen diversas preguntas dirigidas a la federación, los estados y municipios ¿en México sí se protege el interés superior de la niñez en lo que a educación respecta?, ¿realmente se vigila y se garantiza el acceso, la permanencia y continuidad de la educación? Pero como instituciones educativas, como docentes, como sindicatos, como familia y como sociedad ¿de qué manera contribuimos para el ingreso, permanencia y continuidad de la educación de las niñas, niños y adolescentes?

Creo que es necesario realizar una introspección y hablarnos con honestidad sobre si nuestro actuar es apegado a la ética y al profesionalismo, ponderar el mundo que queremos dejar, pero, sobre todo, no perdamos la brújula de que los docentes son los agentes fundamentales del proceso educativo y su función es fundamental para el desarrollo social de un país.

Verónica Vega Cuevas