Hace días hemos observado en la redes sociales, una fuerte campaña de fomento a la lectura para lxs niñxs, al parecer en estos lugares virtuales se está dando mucho impulso al tema; nosotras aquí mismas, hemos hablado en muchas ocasiones sobre lo importante, lo divertido, lo relevante de la lectura en la vida de las niñas y niños, hemos invitado a acercarlos a la lectura, a leerles y leer juntxs desde que son bebés, incluso desde la panza; sin embargo hemos notado que dejamos un tema afuera: la escritura creativa en esa etapa de la vida, esa capacidad de nombrar, interpretar, crear, imaginar el mundo a través de un lenguaje escrito. Cuando hablamos de la infancia y el arte, mucho se habla de la pintura, la danza, la música, pero poco de la libertad de la escritura en esa etapa de la vida y queremos aquí reflexionar sobre esta posibilidad de acercar a lxs niñxs a utilizar el lenguaje escrito. El lenguaje para generar sus propios mundos, para imaginar mundos posibles, para expresar lo que piensan, lo que sienten, lo que quieren… les invitamos a retomar/tomar/usar la escritura creativa como esta posibilidad de libertad de expresión, completamente separada de la ortografía, de la gramática, de la buena forma y convertirla en el ejercicio de escribir/describir, en un ejercicio divertido de autonomía. Con el uso del celular, la computadora, los videojuegos, entre otros aparatos, la escritura a mano se ha vuelto una forma casi vintage de expresarnos, retomarla, hacer espacios para escribir son espacios un poco olvidados en la infancia fuera de la escuela, separar la escritura de la escuela y tomarla como un espacio personal, es una forma de recrear nuestros mundos. La escritura creativa en la infancia no es un lujo pedagógico ni una actividad “extra” dentro de la educación: es una herramienta fundamental para que lxs niñxs puedan nombrar el mundo, construir memoria y reconocerse como sujetxs capaces de imaginar y transformar su realidad. Cuando una niña escribe un cuento, inventa un personaje o narra algo que le ocurrió, no solo está practicando habilidades lingüísticas; está ensayando una forma de existir en el lenguaje. Diversas investigaciones han demostrado que la escritura creativa fortalece procesos cognitivos, emocionales y sociales. Las prácticas de escritura en la infancia favorecen el pensamiento crítico, la empatía y la participación cultural. Por otra parte, estudios de la investigadora Louise Rosenblatt sostienen que la relación personal y estética con el lenguaje permite que lxs lectorxs y escritorxs construyan significado desde su propia experiencia. Es decir: escribir también es una forma de habitar el mundo. Sin embargo, muchas veces la escritura en la escuela queda reducida a ejercicios normativos, tareas mecánicas o evaluaciones gramaticales. Se enseña a escribir “correctamente”, pero no necesariamente a escribir desde la imaginación, el deseo o la experiencia propia. En ese proceso, muchxs niñxs aprenden pronto que escribir puede convertirse en un espacio de juicio antes que de libertad. Fomentar la escritura creativa implica abrir espacios donde la infancia pueda explorar su voz sin miedo al error. Significa reconocer que las historias de lxs niñxs tienen valor en sí mismas, incluso cuando parecen pequeñas, absurdas, fantásticas o desordenadas. Porque en esas narraciones aparecen sus preguntas, sus miedos, sus vínculos y las maneras en que interpretan la realidad que les rodea. El escritor y pedagogo, Gianni Rodari defendía que la imaginación no es una evasión, sino una herramienta para pensar de otras maneras. En su Gramática de la fantasía, propone que inventar historias ayuda a desarrollar pensamiento autónomo y sensibilidad social. Hoy, en contextos marcados por la violencia, la desigualdad y la sobreestimulación digital, esa capacidad resulta más necesaria que nunca. Además, impulsar la escritura creativa desde edades tempranas tiene una dimensión profundamente democrática. No todxs lxs niñxs crecen viendo sus experiencias representadas en los libros, en los medios o en la historia oficial. Escribir les permite decir: “esto también existe”, “así se vive desde aquí”, “éste es mi lenguaje”. En particular para las infancias indígenas, rurales, migrantes o disidentes, la escritura puede convertirse en un acto de afirmación cultural y de resistencia simbólica. Escuchar y acompañar las palabras de lxs niñxs no significa idealizar la infancia, sino tomarla en serio. Porque cuando una sociedad permite que sus niñeces narren su mundo, también está construyendo una comunidad más sensible, crítica y capaz de imaginar futuros distintos. ¡Escribamos! Traspatio Librería es un proyecto de promoción de la bibliodiversidad, la edición independiente, la literatura y la escritura de mujeres. Ofrecemos un espacio de diálogo y encuentro. Mara Rahab Bautista Ig: @traspatiolibreriamorelia Fb: @traspatiomorelia Twitter: @traspatio_el