…sería bueno señalar, pue fuiste muy destacado, pues dejaste un gran legado tu señorial Casa Vieja, candil de renacimiento… Emiliano Ramírez Ortuño Conocí a Kique Echenique en los andares por los corrillos culturales michoacanos hará poco más de 15 años, su pasión por la cultura de la Tierra Caliente con epicentro en Huetamo, su tierra natal, le llevó a entregarse de tiempo completo a la promoción de los valores ancestrales de esa región que marca territorialmente el caudaloso río Balsas; sin dejar de lado sus actividades como agricultor y ganadero, que le vinieron de herencia de su abuelo español de origen vasco, avecindado en la Hacienda Santa María entre los siglos XVIII-XIX, en las cercanías del mineral de Baztán del Cobre. Su participación como funcionario municipal –tres veces Director de Cultura- le permitió generar múltiples actividades en torno a la música, el baile, la gastronomía, las tradiciones religiosas y profanas, destacando el género popular literario denominado décima, dando lugar a la participación de grandes músicos calentanos como los violinistas Rafael Ramírez y Evaristo Galarza, este a quien Kique propuso y se le otorgó en 2014 el Premio Estatal de las Artes Erendira; y la bailadora Azucena Galván “Chechena”. Actividades que constantemente se presentaron en escenarios estatales y nacionales como el Palacio de la Bellas Arte. Patente queda el testimonio de su labor como difusor de la gastronomía en torno al Balsas. Me refiero al libro que ejecutó con una beca del programa nacional Pacmyc, que en 2012 dio como resultado un recetario impreso Sabores de Tierra Caliente. Kique como investigador y compilar de este rasgo de la cultura local, se hizo acompañar de mujeres y hombres conocedores de la comida que da fama a la región, destacando el Mole rojo, al que ponderaba como uno de los mejores del país; el nuestro decía: está a la altura de los moles de Puebla y Oaxaca. De acuerdo al presupuesto que el programa federal dependiente de la Dirección de Cultural Populares, otorga para respaldar este tipo de investigaciones, al momento de armar el libro -editorialmente hablando- quedaron fuera algunos platillos emblemáticos como los Toqueres y los tamales de elote, conocidos como Uchepos entre los purhépecha. Como recordatorio perenne al buen amigo, generoso por naturaleza, refiero a continuación, aunque a grandes rasgos, la vivencia durante mi segunda visita al caluroso Pueblo de Huetamo –Ciudad como dicen los locales-. La mañana lluviosa del 25 de septiembre de 2019 caminamos desde la plaza a las calles que dan cabida al maravilloso Mercado que diariamente da vida a ese pueblo que todavía conserva muchas de sus construcciones vernáculas, levantadas con adobe, morillos y teja. Como todo mercado de víveres, este puede volver loco a cualquier visitante; acompañado del Cronista del municipio y periodista Ángel Ramírez Ortuño, comenzamos el recorrido probando de aquí y a cuya: Toqueres con jocoque y salsa de molcajete, tacos de Birria, Sopes de guisados, con suculentos frijoles refritos con manteca, a sabiendas de que en el restaurante Casa Vieja nos esperaba el almuerzo. Llamó mi atención una mujer adulta que transitaba entre los puestos de mercancías y los transeúntes que llevaba ofertando unas blanquísimas y aromáticas flores silvestres traídas del pueblo de Chumbitaro -tierra natal de Martín Urieta-. Es preciso destacar la fruta conocida como, Hilama, que debe ser media hermana de la Anona que se da en otras tierras calientes como en el municipio michoacano de Chinicuila, y parientes de la Chirimoya de tierra fría que da fama a pueblos como Tingambato. Muy a mi pesar dejamos el Mercado en donde hice una buena cantidad de fotografías y llegamos a Casa Vieja. Allí estaba el anfitrión, Kique Echenique, con la mesa puesta. Debo confesar que nunca antes había visto una mesa regional puesta con tanto tino y elegancia. ¡La vista se antoja para un bodegón de Cézan! Un florido mantel se cubría con: pocillos de barro con aromático café, jugos de fruta de temporada, Tamales de elote, Toqueres, Aporreado, Frijoles puercos, Mole rojo, Picadillo, Chanfaina de Chivo, Mole verde o Chimpa, Tortillas recién torteadas y cocidas en comal de barro, Güilotas en chile rojo, Requesón y Queso añejo o ranchero y para cerrar con broche de oro no podía faltar un Mezcal de Zihuaquio, Guerrero. A lo anterior agrego la extraordinaria platica del anfitrión y de Ángel Ramírez, salpicada de anécdotas. La sobremesa fue corta debido a que había que trasladarnos al Tecnológico Regional a presentar el libro “Sendas de la Tierra caliente”, que recopila una buena cantidad de crónicas periodísticas de Ramírez Ortuño. Solamente con el recuerdo puedo pagar este sustancial almuerzo que solo se puede ofrecer a un glotón como el que tiene la palabra. Luis Enrique Echenique, murió el 6 de junio, en Morelia, luego de arrastrar consigo un fatal diabetes. Acudieron a despedirle la tarde del domingo 7, no sólo familiares y amigos de Huetamo, llegaron artistas y amigos del otra lado del Balsas: Zirandaro, Coyuca, Tlapehuala, Ajuchitlán y Ciudad Altamirano, entre otras poblaciones. Ramón Sánchez Reyna Ramón Sánchez Reyna. Historiador formado en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Autor de algunos textos sobre historia y arte. En el año 2010 editó el suplemento Voces del Bicentenario en este mismo diario.