¿Qué relación hay entre Meidosem ediciones y los Meidosems, entidades variopintas del poeta belga Henri Michaux? Los Meidosem de Michaux son entidades difícilmente asibles y definibles. Nos ubicamos como editorial en un contexto literario que tiende a dividir las obras en función de géneros muy cerrados y rígidos. Nosotros nos queremos situar en una intersección, un poco como lo hizo Michaux, que fue a la vez un gran escritor, pensador y pintor, y siempre estuvo en una posición de experimentación, en el límite de la forma y del pensamiento. Mantuvo una radicalidad en su posición respecto a la vida pública, miró más allá de Occidente, tuvo puesta su atención en pensamientos y modos de arte no europeos. Fue un gran amigo del compositor italiano Giacinto Scelsi, a quien también admiramos y escuchamos, sin duda uno de los más grandes también en el siglo XX. Cuando hablan, en su manifiesto, de libros que “no encajan en categorías establecidas” ¿en qué libros piensan? Por ejemplo, en un autor mexicano con formación musical, Alan Manríquez. Tiene una obra que desborda la noción clásica de partitura musical: se trata de partituras/textos/grafías. ¿Qué autores o corrientes internacionales les han ayudado a imaginar la editorial? Nos inspiró el trabajo que Roberto Calasso hizo en Italia con Adelphi Edizioni: su catálogo es amplio, abraza culturas, épocas, sociedades. La obra de un editor es su catálogo. El de Calasso abarca obras desde Gregory Bateson, Antonin Artaud, Confucio, Novalis, hasta los Aforismos de Vasugupta. ¿Cómo nació Meidosem ediciones? Nació del encuentro de diferentes perfiles dedicados al arte y el pensamiento, que se piensan como un colectivo. A todos nos une la poesía y la filosofía, el interés hacia los actos creativos profundos, que desbordan. Todas las decisiones las tomamos por consenso en asamblea. Funciona de manera parecida a una comunidad. Para darle existencia al libro árbol ciliar de Florence Anne Malfatto, se ha requerido un gran esfuerzo colectivo. Juan Pascoe nos abrió muy generosamente su Taller Martín Pescador para la impresión. El impresor Bradley Hutchinson viajó por sus propios medios a su taller de Texas, donde compuso el texto con tipos móviles. En base a este trabajo el libro se imprimió en Tacámbaro. Es un ejemplo de colaboración que hizo posible la publicación de un libro de poesía en un tiraje de cien ejemplares numerados, al modo de un libro de artista, sin expectativa de ganancias. ¿Qué lugar ocupa la poesía en Meidosem? Un lugar de primer orden, central para nosotros. No podríamos concebir nuestra existencia sin poesía, de hecho, una sociedad humana sin poesía es inconcebible. De ahí que se nos hace necesario compartirla a través del libro, un medio milenario. ¿Cómo se reparten la tarea? Todos somos editores y curadores, pero distribuimos las tareas de modo horizontal. Un compañero por ejemplo se encarga del diseño y la maquetación, pero siempre en consenso con los demás. Además de las decisiones editoriales, una compañera se dedica más específicamente a las traducciones y las relaciones internacionales respecto a libros extranjeros. El trabajo de distribución decidimos llevarlo a cabo, de momento, de forma autónoma. Eso nos lleva a entablar relaciones directas y personales con las librerías. ¿Qué relación quieren tener con librerías, talleres, escuelas, universidades y centros culturales? Nos estamos vinculando con librerías independientes que trabajan arduamente en la promoción de la lectura y del libro. Nuestras primeras presentaciones fueron en junio en la librería Cerro Agua, en Pátzcuaro, y en Morelia en el Centro Mexicano para la Música y las Artes Sonoras… donde presentamos el libro Oír. Posteriormente, nos vincularemos con el Traspatio, librería moreliana que se ha convertido en un referente estatal para la vida del libro. ¿Qué ventajas y desventajas tiene editar desde una ciudad pequeña o mediana? La base del trabajo se reparte entre Pátzcuaro y la Ciudad de México. En Michoacán nuestro equipo incluye colaboraciones con los ya mencionados Bradley Hutchinson —quien radica y trabaja entre Pátzcuaro y Texas— y Juan Pascoe. Se trata de una franja michoacana en realidad. Estos dos colaboradores, con su gran experiencia, dan al colectivo una fuerza y profundidad que nos fortalece. ¿Les interesa publicar voces de Michoacán o prefieren evitar una identidad territorial demasiado cerrada? No pensamos en términos de identidad ni local ni nacional. Nuestro criterio principal es la profundidad literaria o de pensamiento. Trabajamos desde el castellano, pero muchos de nuestros libros en puerta vienen de otras lenguas y otros territorios. Por ejemplo, vamos a traducir y publicar Malestar en la decolonización, un manual de resistencia decolonial de la autora francoargelina Seloua Luste Boulbina, una escritora que aún no es conocida ni traducida en México. ¿Cómo se publican libros exigentes sin encerrarse en una élite? Un lector de libros exigentes no necesariamente forma parte de una élite de clase, como tampoco alguien con poder adquisitivo lee libros que le exigen. De hecho, la regla del mercado nos dice el contrario. No pensamos en términos de élites, porque ya sabemos que en este país la lectura y la adquisición de libros son de por sí un privilegio. ¿Qué papel juega el diseño en su proyecto editorial? Somos ante todo lectores, sentimos amor por el libro. Por eso cuidamos mucho el diseño editorial. No queremos fetichizar el libro como objeto, pero creemos en su dimensión material en un mundo que tiende a desmaterializar el libro como objeto. Nos interesa que exista y permanezca como objeto. El libro árbol ciliar, por ejemplo, será impreso sobre papel fabricado a mano de modo artesanal, en el Taller La Ceiba de Xalapa, Veracruz. La confección de Oír se realizó con un método más moderno, sin que se deje de cuidar el diseño y el papel, un papel agradable a la vista. Quisiéramos que cada libro marcara más bien su ruta y sus necesidades, en relación al tamaño, la forma, porque de hecho proyectos futuros incluyen obras en una sola página, con imágenes, pliegos, libros en fichas sueltas que deberían de ensamblarse en cajas. ¿Qué le dirían a alguien que nunca ha leído filosofía o poesía contemporánea, pero siente curiosidad por acercarse a Meidosem? Que se acerque a los libros en general, también a nuestros libros, y que lea. Nadie nace leyendo. Actualidad Presentación del libro Oír el 15 de julio en la Fonoteca Nacional de Coyoacán, Ciudad de México. Con Tito Rivas, Dr. Pablo Rendón, Nicolás Cabral. José Riventosa, es escritor y periodista.