El trazo urbano de Ciudad Universitaria no corresponde a una sola etapa o criterio arquitectónico. Es un espacio construido por acumulación: decisiones aplazadas, proyectos reubicados, donaciones de terreno y fases de expansión que, en conjunto, han dado forma al principal campus de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) en Morelia, que este lunes 6 de julio cumple 53 años. La historia de Ciudad Universitaria comenzó antes de que existiera el campus como tal. Dos proyectos que nunca se concretaron: un antiguo Campo Militar de Aviación y una decisión del Consejo Universitario dieron origen al recinto que desde hace 5 décadas concentra buena parte de la vida académica de la UMSNH. Aunque es conocida por generaciones de nicolaitas simplemente como Ciudad Universitaria, su nombre oficial es Unidad de Ciencias, Ingeniería y Humanidades (UCIH), una denominación que ha quedado en el olvido, reservada para los documentos institucionales, mientras el sitio sigue transformándose con nuevas obras y etapas de expansión. El nombre Ciudad Universitaria proviene de la tendencia internacional que replicaba el modelo estadounidense, lo que influyó en la denominación de estos conjuntos en América Latina en el siglo XX, como en México, con el campus central de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En Michoacán, se persiguió un modelo similar desde los años 50: integrar en un gran espacio varias de las escuelas profesionales más relevantes de la UMSNH. En ese periodo se plantearon alternativas de ubicación que no llegaron a consolidarse. De acuerdo con el libro ‘Patrimonio nicolaita: arquitectura, pintura y escultura’ (García, Dávila y Ettinger, 2015), primero se consideró el Parque Juárez y posteriormente el Bosque Cuauhtémoc, donde hoy se ubica la Facultad de Ciencias Médicas. Ambas propuestas fueron descartadas, lo que mantuvo el proyecto en una fase de limbo por años. Todo cambió 1972, cuando la Secretaría de la Defensa Nacional transfirió a la UMSNH el terreno del antiguo Campo Militar de Aviación. Ese predio abrió la posibilidad material de construir el campus. Un año después, el 6 de julio de 1973, el Consejo Universitario aprobó formalmente la creación de la Unidad de Ciencias, Ingeniería y Humanidades, dando origen en un acta administrativa a lo que ahora se conoce como Ciudad Universitaria en el uso cotidiano de los nicolaitas. El proyecto inicial no sólo definía edificios, sino también una relación distinta con la ciudad. Los primeros planos contemplaban una vialidad que atravesaría el conjunto, con una división funcional entre áreas académicas y deportivas. Esa calle nunca se construyó. Se optó mejor por campus cerrado, con accesos controlados y circulación interna. La primera etapa estuvo a cargo del Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE). De ese periodo provienen los edificios blancos con arcos que aún caracterizan una parte importante del conjunto. La propuesta arquitectónica respondía a una idea de uniformidad institucional, con edificaciones funcionales y repetidas, pensadas para albergar el crecimiento inicial de la matrícula. A partir de 1995 se incorporaron edificios con lenguajes arquitectónicos distintos, particularmente en facultades como Arquitectura, Ingeniería Civil y Bellas Artes. La diversificación, se argumentó, respondió a la necesidad de nuevos espacios especializados: talleres, laboratorios y áreas de producción académica que exigían configuraciones distintas a las originales. En Ingeniería Civil e Ingeniería Mecánica se construyó un tercer nivel como solución a la falta de espacio horizontal. La decisión redujo presión sobre áreas verdes, pero también alteró la continuidad del paisaje original del campus, donde los espacios abiertos habían sido parte de la concepción inicial. Uno de los edificios que marcó un cambio en la escala del conjunto fue el Centro de Información, Arte y Cultura (CIAC), inaugurado en 2011. El inmueble fue diseñado por Teodoro González de León y concebido como un espacio para congresos, exposiciones y actividades académicas. Su incorporación introdujo la lógica de un edificio de mayor complejidad formal respecto a las construcciones previas. Sucedió similar con el nuevo edificio de Rectoría, construido bajo una moderna arquitectura de espacios y estrenado en 2022 tras varios retrasos. El paisaje de Ciudad Universitaria también está determinado por elementos que no cumplieron su función original. Entre ellos destaca el tanque elevado para el abastecimiento de agua del campus. Problemas estructurales impidieron su operación, por lo que nunca entró en funcionamiento, pero es una imagen de referencia para el alumnado Ciudad Universitaria, o mejor dicho, la UCIH, se mantiene como un espacio en constante ajuste: capas sucesivas de planeación, corrección y adaptación. Su historia se puede observar igual que su arquitectura: una superposición de decisiones que han definido su forma actual como campus central de la Universidad Michoacana. Arved Alcántara / La Voz de Michoacán