México ante la ONU: ¿Terrorismo o crimen organizado?

Sin lugar a duda, el camino de la cooperación multilateral es la única estrategia que eventualmente logrará resolver los grandes retos de nuestra época, desde el cambio climático, la violencia de género y la terrible desigualdad social.

MARISA BARBOSA SERRATO

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) realizó la Cuarta Conferencia de Alto Nivel contra el Terrorismo y la delegación de México aprovechó esta oportunidad para mandarle un mensaje al mundo.

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La Asamblea General - el máximo órgano de representación de las Naciones Unidas- se reunió del 26 de junio al 2 de julio de este año, con la intención de que los países miembros, puedan planificar estrategias multilaterales que sirvan para enfrentar esta problemática de seguridad internacional.

La representación diplomática de México en escenarios internacionales, siempre ha sido un motivo de orgullo para cualquier mexicana y mexicano que la conozca y sin duda la representación que tuvimos en esta semana contra el Terrorismo, lo vuelve a demostrar.

Uno de los grandes desafíos para la lucha contra el terrorismo es que - aunque sea difícil de creer – al día de hoy, no hemos podido llegar a un consenso internacional para definirlo, sin embargo, si hay ciertos elementos que pueden ayudar como brújula para entender este tipo de fenómeno internacional.

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Actualmente se tiene claro que: es un tipo específico de violencia utilizada contra la población civil como estrategia para causar un estado de shock o terror en la población que observa el atentado, y con ello, de manera simultánea mandarle - a esa misma población- un mensaje político, religioso o una ideología en particular.

Por lo que, en el marco de la Cuarta Conferencia de Alto Nivel contra el Terrorismo, México hizo varios llamados importantes, pero principalmente solicitó lo siguiente:

Generar una definición en común del terrorismo que fortalezca la cooperación internacional y evite aplicaciones selectivas.

Atender las causas estructurales de la violencia, incorporar la perspectiva de género – una propuesta de vanguardia sin duda - y combatirlo, pero siempre respetando los Derechos Humanos y al Derecho Internacional.

-El Terrorismo y la delincuencia organizada transnacional no son lo mismo-.

Con la precisión de un ajedrecista profesional, el consultor jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Pablo Arrocha Olabuenaga en su participación en el evento: “El abuso de las medidas antiterroristas para combatir las drogas y otras formas de delincuencia organizada” mencionó que: “el terrorismo y la delincuencia organizada transnacional son fenómenos distintos con causas, dinámicas y marcos jurídicos propios” y aprovechó para advertir: “los riesgos de utilizar leyes antiterroristas para perseguir delitos comunes, pues ello puede debilitar garantías procesales, afectar derechos fundamentales y propiciar violaciones a la soberanía de los Estados”.

Por supuesto que México está refiriéndose a las designaciones de cárteles mexicanos como grupos terroristas y lo peligroso de utilizar el nuevo término: narcoterrorismo, el cual lamentablemente cada vez se hace más popular dentro de los gobiernos de derecha de los países miembros de la organización “El Escudo de las Américas”.

Sin lugar a duda, el camino de la cooperación multilateral es la única estrategia que eventualmente logrará resolver los grandes retos de nuestra época, desde el cambio climático, la violencia de género y la terrible desigualdad social.

No obstante, a poco más de año y medio de la administración de Donald Trump en el poder, se logra observar con mayor claridad lo primordial que es para la seguridad internacional y vital para nuestra soberanía nacional, que el gobierno de México empuje la creación de una convención internacional donde se defina claramente a que acciones, grupos y motivaciones se les puede correctamente identificar como terrorismo, ya que el asumir que las acciones de grupos de delincuencia organizada que operan en diferentes países sean grupos terroristas, actualmente está siendo utilizado como una clara estrategia para aplicar agendas políticas extranjeras a lo largo del continente Americano. Hasta que se logre esta convención, cualquier gobierno podrá definir este fenómeno a partir del “criterio” de su administración en turno.