Rita Gironès Aquí la perspectiva es crucial. El punto de vista físico desde donde miras la obra produce un movimiento esencial en nuestro mundo interior. Dejarse atravesar por una escultura humana, colosal, anatómica y muscular, nos plantea preguntas ontológicas. ¿Qué es la realidad? ¿Tienen las cosas una esencia velada? El trabajo de Javier Marín es personal, pero también transferible: “acaba convirtiéndose en un espejo donde la gente que lo observa se identifica al reconocer sus propias emociones”. Lo que resulta de ahí es una caricia invisible que toca a las personas. El escultor uruapense ha constatado que el arte puede movernos a una experiencia más gentil con el mundo porque teje una finísima red de seres empáticos y sensibles: ni el creador y ni el espectador quedarán intactos de la experiencia. El proceso de esculpir de Marín, más allá de las texturas o del volumen, nos adentra a la fragilidad y vulnerabilidad de la existencia humana. Foto: Sara Aguilera ¿Qué querías ser de niño? Tremenda pregunta, ¿qué quería ser y cómo me imaginaba? De niño me la pasaba creando un mundo alrededor, un mundo entre juego y juego, dibujando, trazando ciudades, haciendo figuritas de plastilina o de barro. Siempre en complicidad con mis hermanos y con absoluta confianza de mis papás que nos daban chance de ser muy libres en ese sentido, de jugar muchísimo. Ahora hay muchas cosas que los niños no hacen por un excesivo control. En mi casa podía uno dibujar y mancharse, ensuciarse la ropa, andar por el piso… Tuve la fortuna de crecer en Uruapan cuando todavía era un pueblo y recuerdo que había una libertad que hoy valoro muchísimo. Es algo tan importante en los primeros años de la infancia… Entonces había un verdadero contacto con la naturaleza y mucha libertad por parte de los adultos. Siento que de niño imaginé que la vida sería así cuando fuera adulto y que podría ejercer una buena dosis de libertad al hacerme mayor. ¿Qué quieres ser ahora? Fíjate que con el pasar de los años siento que he conquistado esa buena dosis de libertad para hacer las cosas que realmente quiero. Como creativo, no me quedo quieto y estoy siempre metido en mi estudio, siempre ilusionado con proyectos nuevos. Valoro mucho haber llegado a un punto de mi vida donde puedo lograr esas cosas. Existe ya una cierta madurez, tienes una cierta credibilidad, un cierto poder de convocatoria, y eso te da libertad para hacer lo que deseas. Me tiene muy feliz el trabajo con la Fundación. Fantaseo mucho con la idea de poder sumar a la vida a otras personas, aportar un poquito a los demás para que la vida les sea mejor. Que tengan acceso a una parte de sí mismos, a una parte más sensible, y a conquistar espacios dentro de ellos donde puedan olvidarse un poco de la cotidianidad y de los problemas, de los temas de la paranoia general. Tratar de encontrar un momento más tranquilo, con mayor libertad y sensibilidad. Poder lograr eso con la gente que tiene contacto con mi trabajo y con la labor que hacemos como Fundación. ¿De qué sirve el arte para un mundo que valora tanto la inmediatez? El arte es totalmente necesario y además ineludible. Forma parte de la condición humana, el ser humano es artista por naturaleza. Lo que nos diferencia de toda creación del universo es esta capacidad de crear, de imaginar y de creer en las cosas, y luego también de revisarlas, de transformar nuestra propia existencia, nuestro propio universo y a nosotros mismos. Al final es lo que hace el arte. Y regreso al tema de esa aspiración de libertad que el arte permite y no sólo eso, sino que exige. Algo que debería exigirse a un artista es que pueda sentirse libre en cualquier sociedad y, a cambio de experimentar esa libertad, nos pueda enseñar lo que viene desde ahí. Principal rasgo de tu carácter. Qué difícil, me cuesta hablar de mí mismo, y tendría que decirlo alguien desde afuera... No tengo una respuesta precisa para eso, aunque en el taller soy exageradamente metódico. El trabajo de artista profesional requiere de disciplina, de método, de conocimiento. Soy suficientemente metódico y disciplinado, pero sin restar espacio a mi creatividad, espacio de imaginar y ser libre para hacer, sin prejuicios y sin concesiones. Trabajo en el estudio y me gusta trabajar solo. Considero que ese momento en que uno está creando es sagrado y no tiene cabida nada más. En mi caso, ni siquiera escucho música, me encierro en mi estudio y no me gusta saber que hay alguien rondando. Es un momento demasiado personal e íntimo. ¿Crees que el arte tiene un componente político, además de poético? Por supuesto, todo tiene una implicación política y el arte no tendría que ser diferente. Más o menos abiertamente, pero todos somos parte de la política y la política es parte de nuestras vidas. ¿Qué importancia tienen para ti las palabras y el silencio? El mismo valor. Son parte de lo mismo. La pausa le da valor a la palabra. No podríamos tener solamente silencios o solo palabras. Se complementan y existen juntos y no hay ruido. No hay palabras sin silencio, ni silencio sin palabras. Foto: Armando Canto ¿Cocinas normalmente? ¿Tienes buena sazón? (Risas) Yo creo que soy bueno, cocino muy poquito, pero me gusta imaginar que los ingredientes de la comida son como los colores en una pintura o las formas y las texturas en una escultura. Creo que es otra forma de arte y se puede crear a través de los sabores, de los olores, del gusto… No cocino normalmente, pero creo que tengo algún talento para inventar y diseñar experiencias que tienen que ver con el gusto y el olfato. ¿Te inclinas por el arte del pasado o prefieres el arte contemporáneo? Verás, soy artista y soy sensible a las expresiones artísticas y no artísticas. El arte es arte y, para mí, es atemporal. ¿Qué cualidad admiras en las personas? ¿Y qué detestas de la gente? Lo primero que admiro y que me parece importante es la honestidad, ¡que seas tú mismo! En el momento que eres tú mismo estás aportando algo único. Cuando estás cumpliendo las expectativas de los demás, eres totalmente predecible. Me gusta la gente honesta y que aporta su esencia, cuando te hace pensar y, a partir de esa honestidad, te cuestiona. Por ende, detesto la falsedad, decir una cosa y hacer otra. Mentir está muy ligado al tema político, la falsedad dirigida como arma de manipulación y control. Me parece espeluznante. ¿Qué harías si fueras millonario? Pensando en mi Fundación, pensaría en crear un equipo más fuerte. uno que pudiera llegar a muchos más lugares donde se necesita estar. Trabajo con las comunidades y quisiera llevar más espacios de sensibilidad y cambiarles la vida la gente, pero hacerlo desde adentro, desde la parte humana y sensible. En realidad, sería hacer lo que hago, pero en superlativo. ¿De qué te sientes orgulloso? De la capacidad que he tenido para generar un equipo grandioso de trabajo. Gente que trabajamos en el mismo sentido y trabajamos como reloj logrando objetivos comunes. Eso me hace sentir muy orgulloso, sobre todo cuando veo a todo el equipo conmigo y que estamos logrando lo que nos habíamos propuesto. ¿De qué te arrepientes? Creo que no me arrepiento de nada, porque además no tiene sentido arrepentirse. Las decisiones que toma uno siempre son las decisiones correctas, aunque parezca lo contrario, y están ahí para aprender de nosotros mismos. Primera palabra que llegue a tu mente después de la mía: Mujer: Madre Hombre: Padre Arte: Vida Presente: Hoy Amor: Energía ¿Crees en el destino? Últimamente no creo en el destino. Foto: Matías Álvarez ¿Qué es para ti la Cultura, Javier? La Cultura es el sistema en el que vivimos inmersos. No solamente son las Bellas Artes o la artesanía, la Cultura está en todo y tiene que ver con el estilo de vida y con todo lo que sucede a través de existir en comunidad. La Cultura la construimos todos e incluye lo que comemos, lo que hablamos, de qué manera nos movemos, de qué manera nos organizamos en sociedad, qué huella decidimos dejar de nuestro paso por el mundo y el tiempo. La Cultura crea identidad y nos hace sentir parte de una comunidad reconocible. Rita Gironès, escritora, docente y artista escénica. Catalana y mexicana. Lleva 20 años residiendo en Michoacán trabajando activamente por la cultura. Apasionada de las Humanidades, obtiene el Premio Nacional de Dramaturgia en México, 2022. facebook: Rita Gironès instagram: ritagirones