Redacción / La Voz de Michoacán Mientras miles de personas en España levantan este miércoles la mirada para observar uno de los fenómenos astronómicos más esperados de los últimos años, en México el eclipse solar total de este 12 de agosto de 2026 transcurre sin ser visible. El fenómeno, que ha convertido a distintas regiones de España en puntos privilegiados para la observación astronómica, comenzó su recorrido sobre el Ártico y atravesó Groenlandia, Islandia, el océano Atlántico, el norte de Rusia, España y una pequeña parte de Portugal. México quedó completamente fuera de la trayectoria del eclipse, por lo que desde ningún punto del país puede observarse directamente el oscurecimiento del Sol. La situación es completamente distinta en España, donde aproximadamente la mitad del territorio experimenta la fase de totalidad. En algunas zonas, la Luna cubre por completo el disco solar durante poco más de un minuto, provocando un oscurecimiento repentino en pleno día.  El momento permite observar uno de los espectáculos más impresionantes de la astronomía: la corona solar, que aparece alrededor de la silueta de la Luna durante la totalidad. En el Observatorio Astronómico de Yebes, Guadalajara, científicos españoles incluso prepararon instrumentos especializados para estudiar los cambios que provoca el eclipse. Los mexicanos que quieran seguirlo tendrán que hacerlo mediante transmisiones en vivo de observatorios y medios especializados. Y aunque pueda parecer lejano, el fenómeno también representa una oportunidad para recordar que un mismo evento astronómico puede transformar completamente el cielo en una parte del planeta mientras, a miles de kilómetros de distancia, la vida continúa con normalidad. México tendrá que esperar Para los aficionados mexicanos a la astronomía, la espera será larga: el próximo eclipse solar total visible desde México está previsto para el 30 de marzo de 2052. Por ahora, el gran espectáculo pertenece a España. Allí, científicos, astronautas y miles de espectadores coinciden en una misma recomendación: dejar por un momento las pantallas y mirar hacia el cielo.