Al frente de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Movilidad, Gladyz Butanda se impuso a los históricos cacicazgos del transporte público para emprender una transformación de fondo del sector, con el objetivo de modernizar, dignificar y hacer más incluyente el servicio que reciben diariamente miles de michoacanas y michoacanos. Su gestión colocó en el centro a las personas usuarias, particularmente a sectores de la población que durante décadas han enfrentado condiciones de movilidad deficientes o han permanecido al margen de un transporte público accesible, seguro y digno. La premisa fue clara: la movilidad es un derecho y el transporte debe estar al alcance de todas y todos, sin importar su condición social, edad, género o lugar de residencia. Para cumplir con este cometido, se impulsó una inversión superior a los 7 mil millones de pesos, destinada a fortalecer y modernizar la infraestructura y los servicios de movilidad, avanzar hacia un transporte más eficiente y generar mejores condiciones para quienes utilizan y prestan el servicio. Uno de los principales retos fue romper con inercias y resistencias arraigadas durante años en el transporte público. Frente a ello, Butanda apostó por el diálogo y la construcción de acuerdos con representantes del sector, en lugar de mantener una confrontación permanente. El acercamiento permitió que transportistas reconocieran que el modelo existente necesitaba cambiar y que la modernización y dignificación del servicio no sólo era necesaria, sino también indispensable para responder a las nuevas necesidades de la población. La transformación planteada desde la Secretaría de Movilidad buscó así modificar una visión tradicional del transporte público para convertirlo en un servicio más humano, incluyente y cercano a la ciudadanía. La interlocución con los concesionarios y operadores permitió avanzar en la construcción de una nueva cultura de movilidad, en la que modernizar el transporte no significa únicamente renovar unidades o infraestructura, sino garantizar condiciones de accesibilidad, seguridad, comodidad y respeto para las personas usuarias. Con una inversión histórica y una estrategia basada en el diálogo, Gladyz Butanda enfrentó a los grupos que durante años habían condicionado la evolución del transporte público y abrió paso a una política de movilidad orientada a dignificar el servicio y ampliar el derecho a trasladarse de manera segura y eficiente. El propósito de esta transformación fue, en última instancia, que el transporte público deje de ser un factor de exclusión y se convierta en una herramienta para reducir desigualdades, conectar comunidades y acercar oportunidades a sectores de la población que históricamente han permanecido marginados.