Jorge A. Amaral Mucha racita cuarentona reaccionó negativamente al último disco de Cypress Hill, “Dios bendiga”. Y es que esperaban escuchar otro “Black Sunday” o algo bien chicano de los 90, pero Cypress quiso hacer exactamente algo distinto.Pese a las críticas, hay varias razones para escuchar “Dios bendiga”. La principal es que, después de más de tres décadas de carrera, la banda finalmente decidió grabar un álbum completamente en español, llevando al primer plano una identidad latina que siempre estuvo presente en su música. El interés no está únicamente en la novedad. Cypress Hill evita convertir el disco en una simple repetición de su época clásica, como sucedió con “Los grandes éxitos en español”. En este disco participan artistas de distintas generaciones, como Alemán, Trueno, La Santa Grifa, Sick Jacken, Poe Leos y Mellow Man Ace, creando un puente entre el rap latino de los 90 y el contemporáneo. También están presentes elementos que remiten al sonido tradicional del grupo: la voz característica de B-Real, las rimas de Sen Dog, los scratches y la dirección musical de Eric Bobo, pero integrados en canciones pensadas desde el español y la cultura latina.Temas como “Wacha Trucha”, con Alemán; “Campeones”, con Mellow Man Ace; “Saca la bolsita”, con Trueno; “Barrios prendidos”, “No tengo miedo” y “Sueños” muestran distintas caras del proyecto. Quizá la mejor manera de entender “Dios Bendiga” sea escucharlo después de regresar a “Cypress Hill” (1991), “Black Sunday” (1993) y “III: Temples of Boom” (1995). Así se puede apreciar qué permanece intacto —las voces, el fraseo, los scratches, las atmósferas— y qué ha cambiado. Más que intentar recuperar el pasado, “Dios bendiga” funciona como una nueva etapa de Cypress Hill: una banda veterana que vuelve a sus raíces latinas sin dejar de dialogar con el rap actual. Escúchelo, dele la oportunidad y no se arrepentirá. Además, está bien cholero, ideal para unas caguamas. https://www.youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_nc_4kGy_kvft66MNlFQaVv5Pwiau48fFI Alfiles, torres y enroques Esta semana se publicó la encuesta que a inicios de septiembre realizó el medio La Crónica de Hoy y arroja datos interesantes, no por reveladores, sino porque confirman lo que ya se sospechaba. En intención del voto por partido, Morena tiene el 29 por ciento, estando a la cabeza de todos los institutos políticos; sin embargo, el número de indefinidos llega a un porcentaje de 42 por ciento, lo que quiere decir que casi la mitad de los votantes encuestados posiblemente no vote por ningún partido, lo que nos deja dos opciones: un independiente o el abstencionismo. Sin embargo, si consideramos que Grecia Quiroz tiene el 44 de opinión favorable entre los votantes encuestados, ese 42 por ciento de indecisos puede ser un mensaje claro. Sin embargo Grecia Quiroz tiene un gran reto enfrente: crear algo sólido. Sí, el sombrero; sí, Carlos Manzo; sí, la delincuencia; sí, el hartazgo. Pero más allá de eso no hay nada que sostenga una eventual candidatura de la viuda de Carlos Manzo, quien no ha sido ni siquiera una alcaldesa sobresaliente por resultados (o es muy pronto para definirlo) y no trae un discurso que se le pueda comprar, a menos que se sea un fan de ella y el sombrero. El Movimiento del Sombrero fundado por Carlos Manzo se erige ahora en torno a Grecia Quiroz, quien, si realmente desea algo en la política, debe ir más allá del hartazgo y fundar algo que nos diga “en esto creo, esto soy” a quienes no votamos con el hígado ni con el corazón, porque de puro rencor a Morena no se vive y el recuerdo de Carlos Manzo se irá diluyendo en la resbaladiza memoria colectiva. (¿Quién se acuerda hoy de Mireles o Hipólito Mora?). ‘Mis primeros votos’ Pues resulta que al final no sólo no fue a la que nos estuvieron metiendo hasta en las cajas de cereal; es más, ni siquiera fue mujer. Tanto estuvo el gobierno del estado carareando que era tiempo de las mujeres, que Michoacán ya debía tener una mujer sentada en el codiciado Solio de Ocampo, que como en México ya había la primera mujer presidenta con A, en la tierra de Gertrudis Bocanegra debía haber una gobernadora con G. Cuando los demás perfiles empezaron a alzar la mano para meterse a la carrera por la candidatura de Morena, arreció la presencia mediática de la conocida como “promotora de los teleféricos”. Tres y a veces hasta 4 boletines al día. Se hacían eventos multitudinarios, de esos que en otros partidos se llaman mítines, pero que en Morena constituyen “asambleas informativas en defensa de la soberanía y la transformación por el bien de las flautas y los tacos dorados”. Pero fíjese que empecé a notar una cosa: mientras a la señora de los teleféricos nos la recetaban un día sí y otro también, en redes sociales, a cada publicación sobre ella, la gente la tundía de tal manera que ojalá nunca haya visto esas publicaciones para no sentir feo. Y entre peor reaccionaba la gente en redes sociales, más le metían. Y hablo de gente que va y comenta porque sí, porque quiere y su celular tiene teclado, no a los que se nota que van pagados, que son bots, y la cúpula gubernamental vaya que tiene de esos que, sumados a los burócratas que se ven forzados, hacen un ejército de focas. Entonces me empecé a preguntar si la exfuncionaria no sería un distractor, un caballo de Troya, si Morena y el gobierno del estado no habrán estado incurriendo en violencia política de género al utilizarla para no desgastar la imagen de quien en realidad querían que quedara, si ese discurso del tiempo de las mujeres no era más que monserga populista para verse muy progres y congraciarse con la presidenta. Mire, estimado lector, no le diré si Carlos Torres Piña es buen perfil o no, sólo comentaré que dejó la Secretaría de Gobierno por irse de fiscal carnal, puesto que dejó para ir por la candidatura morenista. Eso habla de su nivel de compromiso con las encomiendas que le dan. Supongamos que por primera vez en su vida alguien vota por él (no se puede ser gobernador plurinominal) y gana la gubernatura, pero al cabo de dos años se siente empoderado y con las canicas suficientes para jugar y pone en la mira de sus metas la Presidencia. Sin dudarlo dejará la gubernatura. Finalmente, Torres Piña tiene algo en común con Salinas, Zedillo y esos tecnócratas del PRI: gente que sólo ha sabido cabildear, jugar con las influencias y los contactos para llegar a la cúpula, no viene de esa política que se hace con el voto popular.Sí, ya sé lo que mi vecino morenista va a decir: “es que se hizo una encuesta y él ganó”. Habría que ver la encuesta, la metodología, los resultados, pero Morena nunca transparenta eso, entonces todo queda en un supuesto. Pero les gustan las consultas y las encuestas y por ello deberían echarle un vistazo a la que publica La Crónica, en la que su servidor participó como encuestado (así que esa me consta que sí existe). En ese ejercicio, Grecia Quiroz va a la cabeza, pasando de junio a septiembre del 42 al 44 por ciento en opinión positiva. La de Uruapan va seguida por Alfonso Martínez, quien de junio a septiembre de este año pasó del 40 al 32 por ciento, lo que quiere decir que bajó en la preferencia de los michoacanos, que en cierta medida están cansados de los políticos partidistas y ven en Grecia Quiroz y una posibilidad. En tercer lugar, Carlos Torres Piña, quien pasó del 27 por ciento en junio al 31 por ciento en septiembre. Claro que esta encuesta se realizó en los primeros días de septiembre y compara los resultados con los del ejercicio realizado en junio, antes de que se diera a conocer la unción de Torres Piña como coordinador de la defensa de la transformación y la soberanía en Michoacán (CDTSM, para fines prácticos porque su eufemismo es demasiado largo), así que todavía considera a Gladyz Butanda, quien lucía un poderoso 15 por ciento de opiniones favorables entre los perfiles y aspirantes de todos los partidos. Y al interior de Morena tampoco salía con buenos números, porque mientras Torres Piña pasó de 20 a 25 por ciento de junio a septiembre, la promotora de los teleféricos apenas creció un punto porcentual en esos dos meses, pasando de 7 a 8 por ciento de los simpatizantes de Morena que la veían como candidata. Por esos números tan bajos de Gladyz Butanda es que siempre me pregunté si no era un mero distractor, porque ni modo que sus asesores, padrinos y promotores no se dieran cuenta de cómo se posicionaba, y sin embargo nos la pintaban más famosa que The Beatles, y mire que ellos fueron más famosos que Jesucristo. En fin, se va a poner interesante. Sólo espero que la gente vote con el cerebro y no con el hígado para tomar una buena decisión. Creo que ya nos merecemos un gobierno decente, caramba. Es cuánto.