Barcelona incorporará el 16 de septiembre una nueva exposición permanente dedicada a Salvador Dalí. Dalí Boulevard Cibernètic ocupará 1.200 metros cuadrados de la Casa Amatller, en paseo de Gràcia, y combinará piezas originales, reproducciones digitales, realidad virtual y una experiencia inmersiva de 24 minutos. El uso de escenarios reconocibles, animaciones y efectos sonoros también forma parte del diseño de las tragamonedas España, donde cada juego desarrolla una estética propia a partir de esos recursos. En Dalí Boulevard Cibernètic, en cambio, la tecnología servirá para explicar la obra del artista y su relación con la ciencia. Casa Amatller suma una nueva capa surrealista Casa Amatller está a pocos metros de las antiguas Galeries Dalmau, donde Dalí realizó en 1925 su primera exposición individual. Presentó 17 óleos y cinco dibujos. La nueva propuesta, impulsada por Layers of Reality junto a la Fundació Gala-Salvador Dalí, renovará más del 50 % de los contenidos de la experiencia que ya pasó por ciudades como Londres, Berlín, Lisboa, Atenas y Varsovia. ClaveDalí Boulevard CibernèticApertura16 de septiembreUbicaciónCasa AmatllerSuperficie1.200 m²Experiencia inmersiva24 minutosContenido nuevoMás del 50 % La realidad virtual amplía el recorrido Uno de los ejes será una experiencia de realidad virtual en la que el visitante navegará por paisajes inspirados en el universo daliniano. También habrá reproducciones digitales en alta resolución de joyas diseñadas por el artista y contenidos relacionados con física nuclear, geometría, ADN y otras ideas que aparecieron en su obra. La exposición mostrará además su interés por la moda y el diseño. Entre los elementos previstos aparecen recreaciones de vestidos ideados por Christian Dior y Paco Rabanne, así como diseños futuristas de accesorios y prendas imaginados décadas antes de la expansión de los wearables. Los principales recursos del recorrido serán: proyecciones inmersivas; realidad virtual; objetos originales; reproducciones digitales de alta resolución; moda, joyería y diseños futuristas; contenidos sobre ciencia y tecnología. El lenguaje visual también vive fuera del museo Dalí trabajó con imágenes capaces de sorprender, deformar la realidad y reunir objetos que normalmente no compartirían un mismo espacio. Esa capacidad para crear universos reconocibles explica por qué su obra encaja bien en formatos inmersivos actuales. En las tragamonedas online, las temáticas también se construyen con símbolos, fondos, animaciones y música para diferenciar un juego de otro. El parecido está en el uso de recursos visuales, no en su función: una obra de Dalí busca provocar una lectura artística, mientras una interfaz de slot organiza una experiencia de juego. La comparación resulta visible cuando aparecen estéticas surrealistas, escenarios imposibles o personajes exagerados. Dalí Boulevard Cibernético parte de obras, objetos y documentos vinculados al artista, y no de una ambientación ficticia creada solo para una interfaz. Barcelona recupera una relación histórica con Dalí La exposición tendrá también piezas originales, entre ellas uno de los bastones-muleta utilizados por Dalí. La combinación de objetos físicos y recursos digitales pretende evitar que el recorrido dependa únicamente de grandes proyecciones. Ese enfoque permite presentar al artista como pintor, diseñador y creador interesado en las tecnologías de su tiempo. Dalí experimentó con holografía, imágenes tridimensionales y formas de representación que hoy encuentran nuevas posibilidades en entornos digitales. Para el ocio online, la evolución tecnológica sigue otra dirección: pantallas más fluidas, animaciones más complejas y experiencias visuales adaptadas al móvil. En el casino digital, esos avances mejoran la presentación, pero no cambian las reglas ni la naturaleza aleatoria de los juegos. Dalí Boulevard Cibernètic abrirá así un espacio estable en una de las zonas más visitadas de Barcelona. La cercanía con el lugar de su primera exposición individual añade una conexión histórica poco habitual. Más de un siglo después, Dalí vuelve al mismo entorno con un formato que mezcla objetos reales, memoria artística y tecnologías que el propio creador probablemente habría observado con curiosidad.