Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán Correr durante horas sin dejar caer un balón, dominarlo durante más de un día y subir miles de escalones mientras lo mantiene en movimiento son algunas de las hazañas que han llevado a Abraham Muñoz Fernández, conocido como Soccerman, de Michoacán a los escenarios deportivos internacionales. Originario de Zinapécuaro, el michoacano ha conseguido 16 marcas mundiales, 10 de ellas reconocidas por Guinness World Records, gracias a una disciplina que exige años de preparación, resistencia física y una concentración extraordinaria. Su siguiente objetivo ya tiene destino: Dubái, donde buscará establecer una nueva marca mundial al completar un medio maratón mientras domina el balón, sin permitir que toque el suelo. Para Abraham, sin embargo, el camino hacia estos logros no ha sido sencillo. Durante años buscó oportunidades en México, pero ante la falta de apoyo decidió emigrar a Estados Unidos, donde encontró condiciones para continuar con su carrera y abrir nuevas posibilidades para su familia. Un maratón de cinco horas y 41 minutos sin dejar caer el balón Foto: Ashley Rodríguez Entre todas sus hazañas, hay una que todavía le resulta difícil de explicar, incluso después de haberla conseguido: correr el Maratón de la Ciudad de México mientras mantiene el control del balón. En 2016, Abraham recorrió los 42 kilómetros de la competencia en un tiempo de cinco horas y 41 minutos, caminando, trotando y corriendo sin dejar que la pelota tocara el piso. Con ello superó una marca anterior con un tiempo de siete horas y 18 minutos. El reto le tomó 15 años de preparación y perfeccionamiento. No se trataba solamente de correr: debía aprender a fortalecer las piernas, controlar la respiración y mantener el dominio del balón incluso cuando el cansancio comenzaba a imponerse. “Creo que yo y el balón ya somos una sola persona”, cuenta al recordar cómo ha desarrollado una conexión que le permite mantener el control incluso cuando su atención parece estar en otra cosa. La altura de la Ciudad de México, los calambres, las dificultades para respirar y el desgaste acumulado hicieron de aquella prueba una de las más exigentes de su trayectoria. 28 horas dominando el balón y miles de toques en una hora Otra de sus marcas consiste en dominar el balón durante 28 horas, bajo un formato que permite descansos limitados. Él decidió hacer solamente una pausa, pues sintió que su cuerpo se enfriaba demasiado y le costaba recuperar el ritmo. También consiguió completar 21 horas continuas de dominio, sin detenerse, y protagonizó una prueba en la que debía quitarse playeras una por una mientras mantenía el balón en el aire. En una transmisión televisiva realizada en Los Ángeles, superó una marca de 21 playeras al quitarse 22 sin que la pelota tocara el suelo. Abraham relata que, meses antes, había llegado a quitarse 30 durante un programa de televisión en México. Otra de sus marcas consistió en realizar 11 mil 901 toques al balón en una hora, superando el registro anterior de 8 mil 232. Mantener ese ritmo significó ejecutar aproximadamente entre tres y cuatro dominadas por segundo. A estas hazañas se suman el ascenso de 4 mil 698 escalones en una hora con 55 minutos, sin dejar caer la pelota, y un recorrido de 4 mil 444 metros balanceándola sobre la frente. Incluso recuerda haber subido y bajado los 700 escalones de la Torre Latinoamericana en 30 minutos, una prueba complicada por la forma de caracol y el estrechamiento de las escaleras. Dubái, el siguiente desafío Foto: Ashley Rodríguez A punto de cumplir 52 años, Abraham no piensa detenerse. Su próxima meta es completar un medio maratón dominando el balón en Dubái, con la intención de establecer una marca mundial que, según explica, todavía no existe en esa modalidad. Su preparación incluye sesiones de bicicleta, carrera con balón, natación y ejercicios en pendientes. Alterna entrenamientos intensos con jornadas más ligeras para permitir que sus músculos se recuperen y trabaja constantemente para reducir sus tiempos. En una de sus participaciones recientes, corrió el medio maratón en Chicago en dos horas y 28 minutos. Ahora busca bajar ese registro hasta las dos horas y 20 minutos. El desafío es todavía mayor cuando se añade el dominio del balón, pues el esfuerzo físico aumenta y cada movimiento debe ejecutarse con precisión. Para él, viajar a Dubái representa una nueva oportunidad de poner a prueba sus límites y representar a México ante el mundo. Una vida dedicada al deporte y una familia que lo acompaña Detrás de los récords hay también una historia familiar. Abraham lleva 28 años de matrimonio con su esposa Ana, a quien reconoce como una de sus principales fuentes de apoyo. Juntos tienen tres hijos: Germán, quien también practicaba fútbol, y sus hijas Venecia e Iberia, ambas vinculadas al deporte durante su formación universitaria. Considera que crecer en un hogar donde la actividad física y la perseverancia forman parte de la vida cotidiana ha sido una influencia importante para sus hijos. Aunque se reconoce orgulloso de sus raíces mexicanas, asegura que en Estados Unidos encontró oportunidades laborales y educativas para su familia que le permitieron continuar desarrollándose. Sobre México, lamenta la falta de respaldo que, desde su experiencia, enfrentan algunos talentos deportivos. Considera que fortalecer la formación de los jóvenes y brindarles oportunidades desde edades tempranas es indispensable para que el país pueda destacar en el ámbito internacional. De los récords a las aulas: quiere inspirar a niñas y niños Más allá de las marcas mundiales, Abraham busca compartir lo aprendido con las nuevas generaciones. Cuando visita escuelas, realiza exhibiciones, enseña trucos con el balón e invita a las niñas y los niños a intentarlo por sí mismos. Le entusiasma ver cómo, después de una demostración, algunos estudiantes se acercan para aprender a dominar la pelota o reproducir los movimientos en casa. En sus pláticas también aborda la importancia de la formación, el ejercicio y la prevención del consumo de drogas, alcohol y tabaco. Además, anunció que la Fundación Soccerman ofrece clases gratuitas de inglés en los centros de Puruándiro y Zinapécuaro, dirigidas a personas de cualquier edad. Las sesiones se realizan los sábados y domingos, de 10:00 a 14:00 horas; los interesados pueden acudir para solicitar información. Su intención es demostrar que el deporte puede convertirse en una herramienta para desarrollar disciplina, confianza y perseverancia, pero también para abrir caminos que parecían inalcanzables. “Si yo puedo, tú puedes” Foto: Ashley Rodríguez Cuando se le pregunta qué les diría a quienes sueñan con alcanzar una meta, pero sienten que es imposible, Abraham responde con la convicción de quien ha dedicado años a perfeccionar una sola habilidad. “Primero, visualízalo. Después de visualizarlo, suéñalo. Deséalo. Pero lo más importante, lucha a diario por ese sueño”, aconseja. Su historia no se limita a las horas que ha pasado dominando un balón ni a los escalones que ha subido sin dejarlo caer. También habla de insistir durante años, buscar oportunidades y compartir con otros lo que ha conseguido. “Si yo puedo, tú puedes”, resume Abraham, quien invita a seguir su próxima aventura a través de sus redes sociales, donde prevé transmitir desde Dubái su intento por conquistar un nuevo récord.