Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán La violencia sexual, las dificultades para denunciar y la importancia de contar con una red de apoyo son algunos de los temas que atraviesan Chicas tristes, película dirigida por Fernanda Tovar que se presentó en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), donde su equipo reflexionó sobre las heridas que no siempre se ven y la posibilidad de encontrar esperanza en medio de experiencias dolorosas. Durante la conferencia de prensa, Tovar explicó que desde la concepción del proyecto buscó alejarse de una representación centrada exclusivamente en el sufrimiento para construir una historia en la que la amistad tuviera un papel fundamental. La violencia no define a las víctimas, pero sí interpela a la sociedad Uno de los planteamientos de la conferencia giró en torno a la manera en que las experiencias de violencia pueden afectar a quienes las viven y a la responsabilidad colectiva de hablar sobre ellas. Durante la conversación, se destacó que una experiencia dolorosa no determina el valor ni la identidad de una persona, aunque sí puede dejar huellas en su vida. La actriz Mónica del Carmen reflexionó sobre la frecuencia con la que las mujeres enfrentan situaciones de violencia y la importancia de no normalizarlas ni mantenerlas en silencio. Consideró que hablar de estos problemas también permite cuestionar las condiciones sociales que los hacen persistir. La actriz también hizo referencia a las distintas formas de violencia que atraviesan a las mujeres, incluidos los feminicidios y transfeminicidios, y destacó que, frente a estas circunstancias, también existen procesos de resistencia y lucha. Desde esa perspectiva, Chicas tristes busca abrir una conversación que vaya más allá de la experiencia individual de sus protagonistas y permita cuestionar las relaciones, las conductas y las estructuras sociales que rodean la violencia. ¿Por qué tantas víctimas guardan silencio? Otro de los puntos centrales fue la decisión narrativa de no conducir la historia hacia una resolución judicial convencional. Tovar explicó que, aunque el público puede esperar una denuncia formal o una consecuencia explícita para el responsable, su intención era concentrarse en la relación entre las protagonistas y en cómo una experiencia de violencia transforma su vínculo. La directora señaló que las dos amigas no necesariamente coinciden en la manera de enfrentar lo ocurrido. Esa diferencia provoca tensiones y desgasta su relación, al tiempo que permite mostrar la complejidad de acompañar a alguien que atraviesa una situación traumática. Tovar también cuestionó que, ante la falta de respuestas y de mecanismos efectivos de atención, las mujeres puedan terminar alejándose de espacios que forman parte de sus vidas, como ocurre con los sueños y las actividades de las protagonistas. La película plantea así una pregunta incómoda: ¿por qué las víctimas tendrían que renunciar a sus proyectos y a los lugares que les pertenecen para sentirse seguras? Para la cineasta, el desenlace no pretende ofrecer una respuesta sencilla, sino provocar una reflexión sobre las experiencias que muchas personas enfrentan sin encontrar una solución institucional. La presión social también influye en la violencia Durante la conferencia, Tovar habló también del personaje masculino involucrado en el conflicto y explicó que no buscaba construir la figura de un agresor como un monstruo ajeno a la vida cotidiana, sino abordar conductas que pueden presentarse dentro de relaciones cercanas, entre parejas, amistades o personas que se conocen. Por eso puso énfasis en las presiones sociales que enfrentan los adolescentes, particularmente los hombres, en torno a la sexualidad, la masculinidad y la necesidad de demostrar determinadas conductas ante sus compañeros. Más allá del conflicto, la cineasta explicó que la amistad entre las protagonistas constituye el centro de la historia. Una historia que trasciende fronteras La directora compartió que la película tuvo una recepción emotiva durante su presentación en el Festival de Busan, en Corea del Sur. La respuesta del público le permitió reconocer que las experiencias retratadas no se limitan a una realidad nacional, sino que conectan con personas de distintos contextos.