Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán “Eso no es arte, pueden ser imágenes, pero no es arte”. Con esta postura, el cineasta mexicano Guillermo del Toro cuestionó la idea de que una aplicación de inteligencia artificial pueda sustituir la creación artística y defendió el trabajo humano como una parte esencial del cine. Durante su visita al Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) 2026, el director de El laberinto del fauno reflexionó sobre los riesgos de reducir el arte a la producción automatizada de imágenes y señaló que detrás de una obra existen procesos de aprendizaje, descubrimiento y expresión personal que no pueden resumirse en un resultado visual. Para Del Toro, el problema no se limita a la posibilidad de que una máquina genere imágenes, sino a que se pierda aquello que da sentido a la creación artística: el recorrido que realiza una persona para desarrollar su mirada, aprender un oficio y encontrar una forma propia de contar historias. La experiencia humana detrás del arte El cineasta explicó que la creación cinematográfica está vinculada con la historia personal de quien la realiza. Las experiencias, los recuerdos y la manera de interpretar el mundo forman parte de las películas, incluso cuando sus historias transcurren en universos fantásticos. “El cine es biografía”, expresó Del Toro al explicar que los realizadores deben exponerse a través de sus obras, pues la comunicación cinematográfica va más allá de transmitir ideas. Desde esa perspectiva, la inteligencia artificial puede producir imágenes, pero no sustituye la experiencia vital que cada artista incorpora a su trabajo ni la expresión interior que busca transmitir mediante una película. Durante la clase magistral, el director fue enfático al señalar que “toda esa expresión interior no puede ser reemplazada por una máquina”. El director también cuestionó que los intereses económicos y tecnológicos promuevan herramientas capaces de generar contenidos visuales mientras se minimiza la función del arte en la sociedad.En su reflexión, señaló que las imágenes creadas mediante aplicaciones no necesariamente cumplen el mismo papel que una obra artística. Para él, el arte no se limita a mostrar algo atractivo o técnicamente elaborado, sino que también permite comunicar, cuestionar la realidad y producir una experiencia emocional y espiritual. El proceso creativo, por encima del resultado Del Toro también defendió el valor de aprender y experimentar como parte fundamental del trabajo artístico. En su clase magistral recordó la importancia de nutrirse de otras disciplinas, como la pintura, para comprender cómo se construyen las imágenes y cómo puede transformarse la percepción de la realidad.