Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán Morelia, Mich. En medio de un escenario global marcado por la violencia, los conflictos y la incertidumbre, el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) cerró su edición número 24 con un pronunciamiento de esperanza, cultura y resistencia, retomando los versos del poeta uruguayo Mario Benedetti para recordar que el arte también es un baluarte en la defensa de la vida. Durante la ceremonia de clausura y premiación, el discurso institucional de la organización estuvo marcado por una pregunta que resonó con fuerza en la sala: “¿Por qué cantamos?”, título del poema de Benedetti que sirvió como punto de partida para reflexionar sobre la relevancia de mantener vivas las expresiones culturales frente a la violencia y la indiferencia. El mensaje emitido por Cuauhtémoc Cárdenas Batel, vicepresidente del festival, subrayó que los encuentros cinematográficos son espacios que trascienden la exhibición de películas y el reconocimiento de talentos, al constituirse como plataformas para imaginar otros futuros, escuchar nuevas voces y refrendar a la cultura como una herramienta de transformación social. “Festivales como este son una fuerza de paz en un mundo convulso y adolorido”, expresó el directivo, al referirse a la importancia de proteger estos espacios ante un entorno en el que el ruido de las armas amenaza con silenciar la libre expresión. “Cantamos porque no podemos ni queremos dejar que la canción se haga ceniza” En su intervención, Cárdenas Batel recordó que hace 15 años, desde el propio escenario del FICM, se recurrió a la poesía de Benedetti para responder a quienes cuestionan la pertinencia de la creación artística en tiempos difíciles. La evocación del texto poético abordó las ausencias, el dolor, la injusticia y la necesidad de sostener la esperanza, situando al cine y al arte como actos de acompañamiento y resistencia pacífica. La reflexión cuestionó además la indiferencia y el silencio ante las problemáticas sociales, planteando que la cultura permite nombrar aquello que duele, dar visibilidad a las luchas históricas y mantener abiertas las vías para construir un entorno distinto. Esta postura cobró singular relevancia en la clausura de la edición 24 del FICM, evento que a lo largo de más de dos décadas ha congregado en la capital michoacana a cineastas, actores, productores y audiencias en torno a narrativas que exploran la condición humana. El certamen concluyó con un exhorto a continuar fortaleciendo la cinematografía nacional y a preservar los espacios dedicados al arte, en la antesala de lo que será su 25 aniversario en el año 2027.