Joselyn Sánchez / La Voz de Michoacán Próximo a celebrarse el Día de Muertos, comerciantes del mercado de San Juan en Morelia reportan un inicio de temporada con ventas bajas en flores, papel picado, calaveritas de azúcar y otros elementos que hacen posible las ofrendas tradicionales. En una entrevista para La Voz de Michoacán con Guadalupe Flores Piedra, Ericka Calderón y Azucena Villegas, locatarias del mercado de San Juan, señalaron cómo la preferencia de productos provenientes de China, la crisis económica y el auge de los festivales de flor de cempasúchil han afectado sus ventas. Para Ericka Calderón, vender flores para la temporada de Día de Muertos no es solo una oportunidad para generar un ingreso extra; representa una tradición familiar. Durante la entrevista, Ericka compartió que su familia se ha dedicado a la compra y venta de flores durante generaciones, por lo que para ella seguir con este legado representa tiempo que puede compartir con sus seres queridos rodeada del olor de las flores de cempasúchil. Sin embargo, tanto Ericka como Azucena Villegas coinciden en que la esencia de montar una ofrenda con los elementos originales se ha ido perdiendo, pues el mercado chino ha ido ganando terreno. “Los clientes prefieren comprar flores de cempasúchil de plástico en las tiendas chinas para poderlas guardar y que les duren muchos años”, expresó Ericka Calderón. “La gente compra papel picado y velas de plástico, y aunque el producto que más se me vende son las calaveritas de azúcar, las personas ya no las compran tanto. Se está perdiendo la tradición“. Ericka dijo que muchas veces las personas que acuden a comprar flores compran en menor cantidad, debido a que “las llenan de otras cosas que ni siquiera son los elementos tradicionales y ponen poca flor”. Por lo que su familia ha optado por ofrecer racimos, macetas y maletas de flores a precios más accesibles. La vendedora de flores también comentó que muchas familias y estudiantes prefieren ir directamente a los campos a comprar las flores con los agricultores, lo que afecta el negocio de personas como ellas que revenden este producto. Por otro lado, Guadalupe Flores lleva cuatro años vendiendo flores y considera que, en comparación con los años anteriores, sus ventas han sido menores a consecuencia de que “cada vez hay más lugares dónde comprar flores”.