FAO busca erradicar el hambre y elevar niveles de nutrición

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El director general de la FAO, José Graziano da Silva, aseguró hoy que erradicar el hambre, elevar los niveles de nutrición y luchar contra el cambio climático estarán entre las principales prioridades en los próximos cuatro años.

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“Les agradezco que hayan mostrado confianza en la organización bajo mi liderazgo”, dijo Graziano da Silva en Roma en el marco de la Conferencia de gobierno de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Me han otorgado un mandato claro para dirigir esta organización en un segundo período, insistiendo en el camino que hemos trazado juntos”, apuntó en su primera declaración sobre políticas desde su reelección del sábado anterior.

Graziano da Silva recibió un total de 177 de los 182 votos emitidos por los países miembros de la FAO. En un comunicado el organismo apuntó que representa el mayor número de votos favorables jamás obtenido por un candidato para el puesto más alto de la organización.

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Estableciendo un nuevo récord, la reunión de la Conferencia bienal de este año cuenta con la participación de 191 delegaciones, el nivel de participación más alto en la historia de la FAO. Entre los participantes se incluyen 15 jefes de Estado y de Gobierno.

La FAO, que este año celebra el 70 aniversario de su fundación, ha realizado junto con sus países miembros una “gran contribución al aumento de la producción de alimentos” en el mundo, según subrayó Graziano da Silva.

El domingo, en una ceremonia de premiación celebrada en la sede de la organización, 72 países recibieron un galardón por haber logrado la meta del Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad la proporción de personas que padecen hambre.

De estos, 29 también han alcanzado la meta más estricta de reducir a la mitad el número total de personas que padecen hambre, según lo establecido por los gobiernos durante la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) de 1996 en Roma.

En su discurso, el director general de la FAO subrayó que el próximo paso debe ser ahora la completa erradicación de la subalimentación crónica. Esta meta, junto con poner fin a la malnutrición, han sido incluidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que se completarán a finales de este año, estableciendo la agenda del desarrollo global para las próximas décadas.

Elevar los niveles de nutrición ha figurado siempre “en el corazón” del mandato de la FAO, dijo Graziano da Silva.

“Si bien las cifras mundiales de subalimentación están descendiendo, la obesidad va en aumento. Es un problema en los países desarrollados y en desarrollo, para las familias pobres y las familias ricas, especialmente en los países de ingresos medios”, refirió.

Asimismo, señaló que el calentamiento global está teniendo un impacto en la seguridad alimentaria y la agricultura de todos los países, especialmente en las zonas áridas y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID), donde viven muchos de los pobres y hambrientos del mundo.

Hizo mención a la labor que realiza la FAO en esta área, incluyendo la Iniciativa de Crecimiento Azul, que propone integrar la pesca y la gestión sostenible del medio ambiente en las zonas costeras y los océanos.

“Nuestra preocupación principal es ayudar a los países en desarrollo, incluidos los PEID, a adaptarse al cambio climático”, señaló Graziano da Silva, al subrayar que la agricultura, además de la pesca, la acuicultura y la silvicultura, tiene el potencial de mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Con las políticas correctas podemos aumentar la seguridad alimentaria y adaptarnos y mitigar el cambio climático; para ello será necesario un cambio de paradigma desde el enfoque intensivo dominante a sistemas alimentarios más sostenibles y resilientes”, dijo.

También llamó la atención sobre la protección social, uno de los aspectos abordados en la Conferencia, que se prolongará hasta el sábado 13 de junio e incluye una serie de actividades paralelas sobre el trabajo de la FAO.

“Hoy en día, cerca de 150 millones de personas logran mantenerse por encima de la línea de la pobreza gracias a los programas de protección social. Son esenciales para responder a la causa principal del hambre en el momento actual: el acceso insuficiente a los alimentos”, apuntó.

Refirió que para acabar con el hambre o la pobreza extrema, la protección social debe sin embargo ser parte de una acción más amplia que incluya apoyo productivo, salud y educación, Combinar estos elementos crearía lo que describió como “ciclos virtuosos de desarrollo local”.

En particular, el responsable de la FAO citó la entrega de transferencias en efectivo a las mujeres. “Con dinero en la mano, las familias pueden comprar alimentos a nivel local, estimulando la agricultura familiar. Y la agricultura familiar puede aportar almuerzos escolares saludables para los niños”.

En su intervención, el director general señaló que durante su primer mandato, la FAO se había vuelto más ahorrativa y con un enfoque más preciso, incluyendo su trabajo en torno a cinco objetivos estratégicos.

La FAO está respondiendo a las necesidades nacionales y regionales fortaleciendo su presencia sobre el terreno.

Desde 2012 la proporción de personal profesional que trabaja en las oficinas descentralizadas se ha incrementado en un 16 por ciento, mientras que los fondos destinados al terreno también aumentaron, del 36 al 42 por ciento del total del presupuesto del programa ordinario de la FAO, explicó Graziano da Silva.

“Esto significa ser una organización de conocimiento con los pies en la tierra”, ya que la descentralización se está logrando sin debilitar la capacidad técnica global del organismo, añadió.